Tito Vivas, el egiptólogo que desmonta los falsos mitos: “Decir que las pirámides no se pudieron construir sin ayuda es insultante”

El arqueólogo presenta su libro ‘Pirámides, dioses y sabidurías perdidas del mundo antiguo' para intentar explicar algunos enigmas de la humanidad
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Imagina que caminas entre bloques de piedra de varias toneladas, alineados con una precisión que parece imposible que delante tuyo se erige una pirámide como la de Keops, con miles de años de antigüedad. Una maravilla levantada sin ayuda de la tecnología que tenemos hoy en día. La primera reacción de muchos es pensar: “Esto no puede haberlo hecho un humano”. Para el arqueólogo Tito Vivas, autor de ‘Pirámides, dioses y sabidurías perdidas del mundo antiguo’, esa idea es casi totalmente falsa.
“Absolutamente es todo mito”, afirma este egiptólogo, que se ha propuesto desmontar los misterios que esconden estos gigantes. “Incluso en las pirámides más ‘perfectas’ hay irregularidades. Muchas piedras son toscas, se rellenaba con arena o cascotes. Por tanto eso de que es imposible, que tiene que estar cortado con láser o que esto es imposible con una precisión tecnológica incluso hoy en día, es todo mito”.
El problema, entonces, está en los ojos que hoy miran al pasado y lo que entonces erigieron y permanece en pie milenios después. Vivas explica que la fascinación por lo imposible tiene raíces históricas y culturales. “Hay dos factores principales. Uno es el presentismo y el contexto histórico. El presentismo consiste en pensar que hoy sería imposible replicar la gran pirámide de Keops. No es cierto: sería posible, pero no eficiente ni necesario. La sociedad antigua funcionaba con lógicas distintas a las nuestras”.
El segundo factor es la narrativa que surgió en la cultura popular de mediados del siglo XX. “Las teorías de civilizaciones ancestrales o extraterrestres aparecen en los años 50 y 60, en plena carrera espacial, y se consolidan en los 70 y 80 con el cine. Antes, los monstruos estaban en cuevas o en el océano; de repente, encontraron un nuevo escenario: el espacio exterior. Películas como 'Alien' trajeron los monstruos galácticos, y esas ideas se arraigaron en la sociedad como una especie de religión contemporánea”.
Diferencia entre conocimiento e información
Sin embargo, el verdadero misterio no es tanto lo que vemos como lo que está detrás de ello. Es la dicotomía entre lo que no sabemos de aquellas civilizaciones y lo poco que queremos entender cómo pensaban en la antigüedad. “Es una mezcla de ambas y es peligrosa. Primero, porque efectivamente estas narrativas de la pseudociencia se nutren de aquellos puntos en los cuales la ciencia o la arqueología todavía no son capaces de dar respuestas confundentes. En esos huecos es donde entra esa narrativa del misterio y de la pseudociencia”.
Aquí Vivas hace un inciso para diferenciar entre conocimiento e información. El arqueólogo recalca que no son lo mismo y que en muchos casos lo segundo conlleva el peligro de creer que tiene la razón. “Tú puedes ver 50 vídeos sobre enigmas en un día, pero eso no te da criterio para distinguir lo verdadero de lo falso. Ahí es donde entra el pensamiento crítico y eso no te lo da ni Internet ni ninguna red social. Eso te lo da el estudio, el aprendizaje y, por supuesto, tu conocimiento”.
Por su parte las pseudociencias funcionan porque apelan al sentimiento “no exige el razonamiento, no exige el conocimiento. Directamente va a las emociones, a las sensaciones. Te hace sentir especial, te hace partícipe de algo que los demás desconocen. en el mundo del misterio se colocan a tu lado de tu alma. Sin embargo, desde el mundo de la ciencia se genera una especie de condescendencia. Esa mezcla de emociones son las que calan en la sociedad y efectivamente hacen que sea mucho más fácil aceptar el discurso de una narrativa del misterio que ponerte a escuchar o estudiar”.
Vivas insiste en que la historia antigua tiene lecciones concretas para nuestra sociedad moderna. “Estas civilizaciones entendían su dependencia del clima, de la tierra y de sus recursos. Nosotros hemos perdido ese contacto y nos hemos vuelto más parasitarios. La vida urbana actual no se parece en nada a la relación que ellos tenían con su entorno. Aprender de eso es fundamental”.
Además, añade que atribuir logros antiguos a extraterrestres o civilizaciones más inteligentes es insultante. “Decir que los egipcios no pudieron construir las pirámides por sí mismos es injusto. Construir una catedral gótica era técnicamente más complicado. Sin embargo, hay quienes creen en civilizaciones extraterrestres por necesidad espiritual, y eso se ha asentado casi como una religión”.
El peligro del olvido para nuestro tiempo
Más allá de las pirámides o los templos, Vivas subraya la fragilidad de nuestra propia civilización. “Si dentro de 4.000 años alguien excavara nuestra sociedad, probablemente lo que más le sorprendería sería la falta de datos. Todo es virtual y efímero. Las fotos de nuestros móviles se pierden y dependemos de soportes que no duran. Vivimos sobreinformados, pero la información que realmente perdura es mínima. Podríamos desaparecer de la memoria del mundo sin dejar rastro”.
Para intentar entender nuestro pasado es tan importante el respeto al legado que recibimos. “El patrimonio cultural pertenece a la humanidad. Tenemos derecho a disfrutarlo, pero también el deber de comprenderlo y respetarlo. Está el ejemplo del Templo de Debod en Madrid, que está sufriendo las inclemencias de la contaminación y a veces incluso del vandalismo y uno de los motivos que se argumenta para no cambiar su ubicación es que afectaría al paisaje. Entonces la pregunta que entra en juego es cómo debemos relacionarnos con él: como una reliquia arqueológica o como un adorno de ciudad para hacernos bonitas fotos al atardecer que subir a Instagram”.
Con 'Pirámides, dioses y sabidurías perdidas del mundo antiguo', Tito Vivas invita a mirar más allá de los mitos. A dejar de lado la fantasía cómoda y a apreciar la evidencia: la historia real, aunque menos espectacular a primera vista, es más impresionante que cualquier teoría de conspiración o relato de ciencia ficción.
