Cuando Michael Jackson traicionó a Paul McCartney y se rompió su amistad para siempre
El exbeatle le aconsejó al pequeño de los Jackson que invirtiera en catálogos musicales y este terminó adquiriendo las canciones de los 'fab four'
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En el flamante biopic 'Michael' no hay ninguna mención a ello, pero a principios de los años 80 Michael Jackson y Paul McCartney eran amigos íntimos. Ambos colaboraron mano a mano en 'The Girl is Mine', incluida en el celebérrimo 'Thriller', y 'Say Say Say', single principal del 'Pipe of Peace' de Paul, dos duetos que se convirtieron en grandes éxitos en las listas de todo el mundo. Sin embargo, esa bonita amistad acabaría deteriorándose de forma silenciosa pero profunda, en gran parte por una decisión empresarial que transformó la historia de la música.
McCartney solía actuar como mentor ante Michael, al que en aquella época veía como un talentoso hermano menor. Jackson por su parte, admiraba profundamente a Macca. Había crecido escuchando su música y lo consideraba un referente absoluto. Durante una de sus conversaciones, McCartney le explicó la importancia de los derechos editoriales de las canciones. El verdadero dinero, le explicó, no solo estaba en grabar canciones de éxito, sino en poseerlas.
El propio Paul conocía bien ese terreno, pues había perdido el control del catálogo de los Beatles años atrás, cuando la empresa ATV Music Publishing adquirió los derechos de la mayor parte de sus composiciones con John Lennon. Estando en su casa, McCartney le mostró a Paul un catálogo con todas las canciones que tenía en su poder. Cada vez que alguien ponía una de ellas en la radio él ganaba dinero.
Una lección demasiado bien aprendida
Jackson, como buen aprendiz, escuchó con atención. Tenía un instinto empresarial agudo y una ambición que iba más allá de los escenarios. A partir de ese momento, empezó a interesarse seriamente por la compra de catálogos musicales. De hecho, durante una entrevista televisiva compartida, Michael ya advirtió medio en broma a su compinche: "Voy a comprar tus canciones". "Sí, claro", respondió entre risas el ex beatle.
Algún tiempo después ATV Music Publishing salió a la venta. El catálogo incluía más de 4.000 canciones, entre ellas la mayor parte del repertorio de los Beatles, pero también algunas de Bruce Springsteen, los Rolling Stones o Elvis Presley. En primer lugar se le había ofrecido la opción de compra a McCartney. El precio era de 40 millones de libras. Paul llamó a Yoko Ono para convencerla de recuperar juntos el catálogo, pero a la viuda de Lennon le pareció demasiado dinero y a McCartney no le salían las cuentas para acometer la operación en solitario.
Cuando se le presentó la ocasión sí lo tuvo claro un Michael inmensamente rico tras el éxito masivo de 'Thriller'. Tras una intensa negociación, se hizo con el catálogo por unos 47 millones de dólares. A partir de ese momento, los beneficios de las canciones de los Beatles se dividían en un 50% para sus compositores y otro 50% para el editor. Es decir, Michael Jackson. A Paul no le hizo ninguna gracia. Para él, esas canciones representaban una parte esencial de su vida y de su identidad artística. El hecho de que un amigo cercano, y para más inri alguien a quien él mismo había introducido en el mundo de los derechos editoriales, se adelantara y se convirtiera en propietario de ese legado resultó difícil de asimilar.
Desde la perspectiva de Jackson, la compra era simplemente una decisión lógica. Había actuado como cualquier inversor inteligente: vio una oportunidad y la aprovechó. Nunca ocultó su entusiasmo por el catálogo ni su orgullo por la adquisición, que se convertiría en uno de sus activos más valiosos. Lo cierto es que no hubo una ruptura pública dramática entre ellos, pero la relación se enfrió de manera evidente. Las colaboraciones cesaron y el contacto se volvió esporádico. Macca tampoco se sentía cómodo con que las canciones de los Beatles se usaran en contextos comerciales con el visto bueno de Michael, como cuando un tema tan subversivo como 'Revolution' terminó en un anuncio de Nike.
El largo camino a casa
Muchas años después, en 1995, un Michael Jackson sumido en una crisis financiera galopante se vio obligado a vender la mitad del catálogo de ATV a Sony por unos 100 millones de dólares. Tras la muerte del autor de 'Thriller' en 2009, el gigante japonés compró a los herederos de Michael su mitad del catálogo a cambio de otros 750 millones de dólares. Tras una larga lucha por recuperar el control de las canciones de los Beatles, McCartney llegaría a un acuerdo con Sony/ATV para que los derechos volvieran a ser suyos partir de 2018.
Al fallecer Jackson, el autor de 'Let It Be' solo tuvo palabras de respeto para su antiguo camarada, recordando los buenos momentos compartidos y su talento extraordinario. "Me sentí un privilegiado por haber podido divertirme y trabajar con Michael. Era un hombrecito inmensamente talentoso con un alma gentil", dijo entonces. Una reacción que sugiere que, más allá de los desacuerdos y las traiciones, la admiración entre ambos nunca desapareció del todo.
