Por qué Sting ha recuperado su musical fracasado hace una década: "Tengo una ventaja sobre Verdi. Él está muerto"

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A Gordon Matthew Thomas Sumner, más conocido como Sting, se le quedó una espinita clavada con el fracaso en Broadway de su musical 'The Last Ship' hace más de una década. Tanto, que en vez de pasar página, el músico británico ha decidido darle una segunda vida a la que considera la obra más personal de su carrera. Para esta nueva singladura, que ahora llega al Metropolitan Opera House de Nueva York, ha reescrito buena parte del espectáculo y además se sube al escenario como protagonista. Una especie de revancha artística que afronta con bastante sentido del humor.
'The Last Ship' está inspirado en la infancia de Sting en Wallsend, el pueblo del noreste de Inglaterra donde creció rodeado de astilleros. La historia transcurre durante la época de Margaret Thatcher y gira alrededor de una comunidad obrera que ve cómo el cierre del astillero amenaza con destruir su modo de vida. El músico la concibió como un retrato de identidad, memoria y resistencia colectiva.
Precisamente esa carga autobiográfica hizo que Sting siempre sintiera que la obra era una deuda pendiente con la gente que le vio crecer. Según ha explicado en una entrevista en 'New York Magazine', necesitaba seguir trabajando en ella porque sentía una "deuda personal" con aquella comunidad y quería hacer justicia a su historia.
Broadway no compró el billete
Cuando la obra llegó a Broadway en 2014, las expectativas eran enormes, pero la recepción fue bastante más fría. La música y las letras de Sting fueron ampliamente elogiadas -incluso lograron una nominación al Tony a la Mejor Partitura Original-, pero el libreto fue señalado por muchos críticos como confuso y poco cohesionado. La producción terminó cerrando en 2015 tras acumular importantes pérdidas económicas, convirtiéndose en uno de los grandes tropiezos teatrales del músico.
En realidad, el principal reproche no iba dirigido a las canciones, sino a una narración que no terminaba de encontrar su equilibrio emocional. Una sensación que el propio Sting ha reconocido con el paso de los años. Así, la nueva adaptación incorpora un libreto completamente renovado, firmado por Barney Norris, además de canciones nuevas y otras revisadas.
Pero los cambios más llamativos afectan a los personajes. Sting ha explicado que decidió cambiar el género de algunos de ellos porque había "demasiados hombres" en la historia y quería dar mucho más protagonismo a las mujeres, que ahora se convierten en el auténtico motor de la comunidad cuando todo parece derrumbarse. "Son ellas quienes salvan a la comunidad, y cuando los hombres están en un completo lío, ellas dan un paso al frente y salvan el día", explica el ex líder de The Police.
El propio cantante interpreta ahora a Jackie White, el capataz del astillero, acompañado por el cantante jamaicano Shaggy en un nuevo papel, el del misterioso Ferryman, una figura casi espiritual que guía la narración. La producción llega a Nueva York después de varias representaciones internacionales en ciudades como Ámsterdam, París o Brisbane.
Revisar la obra una y otra vez
Sting ha bromeado sobre el proceso creativo y la capacidad del artista para seguir modificando su obra, cambiando personajes, añadiendo canciones y reformulando escenas, a diferencia de los compositores fallecidos, que no pueden tocar una nota de sus partituras: "Tengo una ventaja sobre Verdi. Él está muerto".
Si el mítico músico busca reflotar ese 'último barco' que naufragó en su primer paso por Broadway, la Metropolitan Opera neoyorquina, encallada en problemas financieros y el agotamiento de su modelo, busca el gancho de una estrella mundial para conseguir ingresos y atraer nuevos públicos. Así que el favor que se hacen ambas instituciones culturales es mutuo.

