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Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón: cuando los tebeos también salen a jugar el Mundial

Zipi y Zape vestidos de corto
Zipi y Zape vestidos de corto. Bruguera
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Hay una tradición en el cómic español que resulta, cuando se la mira con detenimiento, casi tan longeva como el propio Mundial de fútbol contemporáneo. Hablamos de la costumbre de convertir a sus personajes de viñeta en seleccionadores, jugadores o cronistas del gran acontecimiento futbolístico cada cuatro años. 

El último ejemplo de esta tendencia acaba de llegar a las librerías con el sello de Bruguera es ‘Futbolerías’, un volumen de 96 páginas dedicado a las aventuras balompédicas de Zipi y Zape, los mellizos traviesos creados por José Escobar en 1948, que se ha publicado coincidiendo con el Mundial 2026, con un prólogo firmado por el exportero Andoni Zubizarreta.

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Este álbum recopila las historietas en las que Zipi y Zape se muestran apasionados del balón, ya sea jugando en el equipo de su profesor, consiguiendo entradas para el Mundial al precio que sea, enseñando trucos con la pelota a sus compañeros o practicando dentro de casa para desesperación de sus padres. No se trata, sin embargo, de material inédito, sino que se recupera una obra de Zipi y Zape publicada por primera vez en 2012 que no se encontraba disponible en el mercado. 

Pero Zipi y Zape no son precisamente los primeros en atreverse a dedicar sus páginas a este deporte, sino que se suman a un club con mucha solera. Su relación con el balón, de hecho, es genética dentro de la propia tira. Tanto es así que Zipi es forofo del Real Madrid y Zape del F.C. Barcelona, y en alguna historieta posterior a la muerte de Escobar aparecieron vestidos con las camisetas de Zidane y de Saviola respectivamente. 

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Mortadelo y Filemón en el Mundial 2022

Sin embargo, los verdaderos decanos de los cracks de papel, no obstante, son otro dúo de Bruguera: Mortadelo y Filemón. La editorial ha publicado este mismo año, también coincidiendo con el Mundial 2026, un nuevo número de su colección Súper Humor bautizado Mundiales del Humor, que reúne cinco historietas mundialistas de Francisco Ibáñez. 

En el Mundial 98, los agentes deben evitar que el presidente de Mongolia Exterior arruine el torneo. Para el Mundial 2002, con un hipnotizador que pretende usar sus artes para ganar la competición. Su misión en el Mundial 2006 les llevó a infiltrarse como sanitarios de la selección española para investigar a unos supuestos extraterrestres. En el Mundial 2010, investigaron un intento de soborno a los árbitros y, para el Mundial 2014, viajaron a Brasil para evitar que estalle la Tercera Guerra Mundial entre los Estados Juntitos y Borusia. 

Esa costumbre de sacar a los agentes de la T.I.A. a jugárselo todo cada cuatro años no nació ayer. El origen de esta tradición data de 1978, con Mundial 78, que fue la historieta que inauguró la tradición de publicar un álbum de los agentes de la TIA cada vez que llegaba un gran campeonato, y supuso el debut futbolístico de los personajes de Ibáñez con la selección española. 

El propio Mundial de España 82, además, mereció un díptico completo, formado por En marcha el Mundial 82 y ¡Queda inaugurado el Mundial 82!, dos álbumes que mientras el primero denuncia las contradicciones de un país que se embarcaba en una política de eventos deportivos millonarios cuando aún sufría carencias sanitarias y culturales, el segundo devuelve a los protagonistas al campo de juego con episodios como el entrenamiento previo a la concentración nacional o el partido contra Nueva Zelanda. La saga no se ha detenido desde entonces, con especiales dedicados al Mundial de fútbol hasta 2022.

Zipi y Zape y Mortadelo y Filemón no agotan, sin embargo, el once ideal del tebeo futbolero español. Ha habido otros nombres que también calzaron las botas de papel antes de que el Mundial se convirtiera en pretexto editorial recurrente: Campeonio, de Raf, aparecido por primera vez en 1957 en El DDT, un hombrecillo que adquiría habilidades físicas gracias a un brebaje, igual que le ocurría a Astérix; o Pepe, el hincha, de Peñarroya, que debutó en el número 166 de Tío Vivo en 1964 como sátira del aficionado descerebrado del ficticio Pedrusco CF. 

Eric Castel

Fuera de nuestras fronteras, la referencia europea por excelencia es Eric Castel, de Raymond Reding, cuyo origen está también ligado a una cita mundialista, ya que nació relacionado con el Mundial de 1974, cuando la revista alemana Zack le dedicó una edición especial con una historieta protagonizada por un futbolista amateur, Max Falk, que acababa de fichar por el F.C. Barcelona. 

El tebeo español lleva casi cincuenta años tratando el Mundial como una cita ineludible en el calendario editorial, tan fija como la propia competición, y que nos trae cada cuatro años, los mismos personajes de siempre, que vuelven a calzarse las botas para que generaciones distintas sigan reconociendo, en la viñeta, la fiebre del balón que también viven en la grada.