David Bisbal

Así aprendió David Bisbal a hablar inglés en tres meses: el consejo que le cambió la carrera

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David Bisbal. Redacción Uppers
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Hay un momento en toda carrera artística de proyección internacional en el que la voz deja de ser suficiente. Se puede haber llenado estadios, haber colocado singles en las radios de media Europa y arrastrar un séquito fiel de seguidores desde hace más de una década; pero si el idioma en el que responde el intérprete a los periodistas se queda anclado al castellano, hay puertas como las anglosajonas, las escandinavas o las germanas que sencillamente no se abren. 

David Bisbal se topó con ese muro invisible cuando rondaba los treinta años, y lo derribó en apenas noventa días gracias a una orden lapidaria, casi paternal, del hombre que ha coreografiado su trayectoria desde el principio: Jesús López, chairman y CEO de Universal Music Latin America & Península Ibérica. La confesión, hecha en un episodio reciente de Cracks Podcast, ilumina un episodio poco conocido de su historia y se convierte, de paso, en un manual insospechadamente útil para cualquier adulto que crea llegar tarde a los idiomas.

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Tres meses para dominar el idioma

La escena tuvo lugar cuando el cantante almeriense rondaba los treinta años y su discográfica preparaba su salto internacional. "Vale, pues tienes tres meses para aprender inglés", le espetó López. "Si en tres meses me haces sentir que puedes tener una conversación de radio con un periodista o una entrevista de televisión, editaremos tu disco. Y si no, no". 

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En aquellos momentos Bisbal, según su propio testimonio, no articulaba una sola frase en inglés. La orden, aparentemente draconiana, no procedía de un directivo cualquiera, sino que venía de alguien que es considerado por Billboard como uno de los productores de música latina más poderosos del mundo, que ha estado detrás del despegue global de Alejandro Sanz, Juanes, Enrique Iglesias, Luis Fonsi o Karol G, y llevaba ya años acompañando al almeriense en cada capítulo de su carrera.

El método: inmersión doméstica en Miami

Bisbal recogió el guante y, al carecer de estructura académica que pudiese comprimirse a esa velocidad, optó por una metodología casera pero rigurosamente diseñada. Por aquel entonces el artista vivía en Miami, y contrató como profesora a una estudiante universitaria estadounidense, "una chica completamente nativa", en sus palabras, con la que orquestó una inmersión intensiva basada en tres pilares.

El primero, el listening continuo, que suponía escuchar sin descanso hasta que el oído se familiarizase con los patrones fonéticos del inglés norteamericano. El segundo, la simulación conversacional dirigida, con escenarios cotidianos del tipo "venga, vamos a preparar una conversación en el aeropuerto" repetidos una y otra vez hasta conseguir interiorizar el vocabulario más funcional del idioma. El tercero, probablemente el más sofisticado desde el punto de vista pedagógico, un visionado escalonado de películas en tres fases sucesivas: primero con subtítulos en español (para anclar el significado), después con subtítulos en inglés (para asociar sonido y grafía) y, por último, sin ningún tipo de subtítulo (para forzar la comprensión autónoma).

El sistema, que la lingüística aplicada reconoce como una versión intuitiva del shadowing combinado con scaffolding audiovisual, funcionó. A los tres meses, el disco salió en octubre de 2009. Se trataba de Sin Mirar Atrás, un álbum grabado en estudios de Madrid, Miami, Los Ángeles, Ciudad de México, Bratislava, Londres, Estocolmo y São Paulo, cuya arquitectura de producción reflejaba con precisión esa vocación internacional que la conversación con el CEO había puesto en juego.

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La modestia como blindaje

Al contarlo, el cantante reconoce que todavía hoy no se considera "un experto" en el idioma, pero sí capaz de sostener conversaciones y de gestionar las relaciones con la prensa internacional sin intermediarios. Reconoce también que un aprendizaje adulto lingüístico "va a ser mucho más difícil que cuando eres un niño y vas a una escuela donde se habla perfectamente inglés", y hace referencia sin nostalgia a la carencia formativa de su instituto almeriense: "Todavía no llegó esa cultura de ver las películas en su versión original".

"Ha sido excelente pedir ayuda y ha sido excelente darme cuenta de que podía abrir una puerta para mejorar", declara sobre el momento en que decidió dar el salto y aprender un nuevo idioma. Un mensaje que trasciende el aprendizaje del inglés y toca la fibra de cualquiera que se resista a dar ese mismo paso, sobre todo, si tenemos en cuenta que estamos en un país en el que persiste cierto pudor cultural a la hora de reconocer las propias limitaciones. Bisbal, que cumplió 47 años el pasado 5 de junio, sigue considerando aquel consejo del CEO gallego como "uno de los más valiosos" que ha recibido nunca.