Los 10 mejores gritos de la historia del rock, según ‘Rolling Stone’
De Janis Joplin a Steven Tyler, los alaridos más memorables de la música grabada.
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Little Richard lo explicó mejor que nadie: “El grito que lanzo justo antes de que el saxofonista se arranque con su solo es un grito de emoción”. En los años cincuenta, aquel alarido era una provocación. Con el tiempo se convirtió en un recurso expresivo tan serio como una nota bien afinada. Rolling Stone acaba de sacarse de la chistera una lista de 31 entradas que no se preocupa por valorar canciones completas, sino el instante concreto en que el cantante “se suelta de verdad”. Little Richard aparece en el puesto 12, y los que lo superan conforman un recorrido a través de seis décadas de música, donde casi todos los gritos esconden algo más que una garganta privilegiada.
10. Nirvana, “Where Did You Sleep Last Night” (1993)
El 18 de noviembre de 1993, en los estudios de Sony en Nueva York, Nirvana grabó el concierto acústico que acabaría siendo su testamento. Cerró con una canción tradicional, también conocida como “In the Pines”, en el arreglo que había popularizado el bluesman Lead Belly. En el último verso, Kurt Cobain pasó del susurro al desgarro. Neil Young describió aquella nota final como algo “sobrenatural, como un hombre lobo”. Cobain se negó a hacer un bis porque no podía superar esa última canción. Menos de seis meses después se quitó la vida, y el disco MTV Unplugged in New York salió en noviembre de 1994, ya como homenaje póstumo. Para Rolling Stone, ese grito “puede que sea el momento más escalofriante de toda su carrera”.

9. Linkin Park, “Given Up” (2007)
Es el grito más largo del top 10. Chester Bennington sostiene durante diecisiete segundos un alarido justo antes del estribillo final, un desafío físico que en directo solía partir en dos para poder respirar. La canción, incluida en el álbum Minutes to Midnight, nunca fue un gran éxito comercial. Pero entre los seguidores del nu metal se convirtió en la prueba de que Bennington controlaba la rabia como un instrumento. La revista lo bautiza como “un Chernóbil de cuerdas vocales”.

8. Big Brother and the Holding Company, “Piece of My Heart” (1968)
La canción no era de Janis Joplin. La había grabado un año antes Erma Franklin, hermana mayor de Aretha, con un tono muy distinto. Joplin la llevó al blues más crudo en el disco Cheap Thrills, y su versión llegó al número 12 de las listas estadounidenses. El momento que destaca la revista llega en el minuto 3:31. Cantaba con tal entrega que, según Rolling Stone, tenía que guardar silencio después de los conciertos para proteger la voz.

7. John Lennon, “Mother” (1970)
Pocas veces un grito ha tenido una explicación clínica. A finales de 1969, el psicoterapeuta estadounidense Arthur Janov, autor del libro The Primal Scream, empezó a tratar a Lennon y a Yoko Ono, que después pasaron cuatro meses con él en Estados Unidos. De aquella terapia salió Plastic Ono Band, publicado en diciembre de 1970, y en él esta canción dirigida a sus padres. Lennon perdió el contacto con su madre, Julia, al irse a vivir con su tía Mimi, y ella murió en 1958, cuando él tenía 17 años. El grito final, repetido una y otra vez, es la herida abierta de ese niño. Lennon lo recordaría años después como el punto en el que la terapia te lleva hasta “esa cosa del grito”.

6. Prince, “Darling Nikki” (1984)
Ningún grito de la lista tuvo consecuencias tan visibles. Esta canción de Purple Rain llegó a oídos de Tipper Gore, esposa del entonces senador Al Gore, cuando la escuchaba su hija Karenna, de 11 años. Alarmada por la letra, Gore cofundó en 1985 el Parents Music Resource Center, que publicó una lista de quince canciones “obscenas” encabezada por la de Prince. De aquella campaña nació la etiqueta Parental Advisory, que desde entonces avisa en las portadas de los discos con contenido explícito.

5. Guns N’ Roses, “Welcome to the Jungle” (1987)
Fue la primera canción que compusieron juntos Slash y Axl Rose, y la que abre Appetite for Destruction. El disco salió en julio de 1987 casi sin repercusión, pero un año después era el más vendido de Estados Unidos. Hoy suma, según algunas estimaciones, hasta 30 millones de copias en todo el mundo. El chillido inicial, que la revista califica de “proeza de gimnasia faríngea”, es una de las presentaciones más reconocibles del rock.

4. James Brown, “Get Up Offa That Thing” (1976)
James Brown se inspiró en un club de Fort Lauderdale donde el público escuchaba sentado, algo intolerable para él. Grabó la canción en directo en el estudio, en solo dos tomas, y la firmó a nombre de su esposa y sus hijas por sus problemas con Hacienda. Llegó al número 4 de las listas de R&B y fue su mayor éxito de finales de los setenta. Su grito, “de cinco alarmas” según Rolling Stone, es una orden: levantarse y bailar.

3. Ike and Tina Turner, “River Deep – Mountain High” (1966)
Phil Spector quiso hacer su obra maestra y no reparó en gastos. Reunió a 21 músicos de estudio y 21 coristas, gastó 22.000 dólares, una cifra inaudita entonces, e hizo cantar a Tina Turner durante horas hasta dar con la toma perfecta. En el Reino Unido, el single llegó al número 3. En Estados Unidos se quedó en el 88, y la decepción fue tal que Spector se retiró dos años. El grito final de Turner sigue siendo una de las grandes interpretaciones de la historia del rock y el soul.

2. The Who, “Won’t Get Fooled Again” (1971)
Pete Townshend la escribió para Lifehouse, un proyecto de película futurista que nunca se rodó, y acabó cerrando el disco Who’s Next. Tras ocho minutos de tensión creciente y un largo pasaje de sintetizador, una de las primeras veces que este instrumento sostenía la base rítmica de una canción de rock, Roger Daltrey estalla. El resto del grupo, que comía en otra sala, creyó que se estaba peleando con el técnico de sonido y corrió al estudio. Townshend comparó a su cantante con un actor del Método. Varias generaciones lo asocian hoy a la cabecera de la serie CSI: Miami.

1. Aerosmith, “Dream On” (1973)
El número uno es también una historia de superación. Steven Tyler empezó a escribir la canción al piano con 17 o 18 años, inspirado por su padre, un pianista de formación clásica. En sus primeras grabaciones escondía su voz tras un tono ronco por inseguridad. En esta balada decidió cambiar. “Era inseguro, pero nadie me dijo que no lo hiciera”, recordaría. Publicado en junio de 1973, el single se quedó en el número 59. Su reedición, en 1976, lo llevó al número 6. El agudo final, que según la revista “rompe el techo”, resume lo que Tyler decía de la letra: soñar hasta que los sueños se hagan realidad.
Los grandes ausentes
La lista deja fuera a dos voces que muchos aficionados habrían situado en lo más alto: ni Robert Plant ni Freddie Mercury aparecen entre los 31 elegidos. Sí están Screamin’ Jay Hawkins con “I Put a Spell on You”, Judas Priest con “Painkiller” y los Pixies con “Rock Music”, que cierran la clasificación.

