El pueblo de Madrid con el nombre más corto: el único de España que cuenta con un permiso especial del Vaticano

Madrid tiene muchos pueblos que no son demasiado conocidos, pero merecen la pena
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MadridTodos los lugares son especiales, porque en todos puedes encontrar algo que los hace diferentes y únicos. En algunos es un edificio que se convierte en icono y lugar de atracción para los turistas, también hay lugares en los que la naturaleza que les rodea es suficiente para que los amantes del aire libre lo conviertan en su destino favorito. Puede ser la gastronomía, su historia o su diseño… pero no todos pueden presumir de tener un permiso especial del Vaticano.
Por lo menos en España este privilegio le corresponde solo a Meco, un pueblo de la Comunidad de Madrid que se encuentra a pocos kilómetros de la capital y que no es demasiado conocido, salvo por el hecho de poner parte del nombre a la prisión de Alcalá-Meco, que comparte con Alcalá de Henares.
Un detalle que no deja de ser anecdótico una vez que descubres todo lo que Meco esconde y reserva para sus casi 16.000 habitantes y también para sus visitantes.
Meco: el pueblo de Madrid con el nombre más corto y un permiso especial del Vaticano
En Meco está permitido comer carne en viernes de Cuaresma, esto es lo que el Vaticano decidió en el siglo XV, cuando el Papa Inocencio VIII le concedió una bula papal. Esta decisión fue tomada por su posición geográfica, al estar en medio de la península consideró que le sería más complicado recibir pescado fresco. Fue concedido como recompensa por el servicio realizado por Íñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla y señor de Meco.
Gracias a esta bula papal, Meco es el único pueblo de España en el que no es pecado comer carne el Viernes Santo, una práctica que para mucha gente ha quedado olvidada, pero que para muchas otras personas sigue siendo igual de válida, sobre todo entre los católicos practicantes, pero muchos otros siguen respetando esta tradición incluso sin serlo.
Meco, más allá de las cuatro letras que forman su nombre y que le convierte en el pueblo con el nombre más corto de la Comunidad, tiene otras muchas cosas que ofrecer, por ejemplo, cuenta con dos ermitas, la del Cristo del Socorro (de finales del siglo XVI) y la de la Virgen de la Cabeza, del siglo XVII. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional y su torre del campanario es una visita obligada para todo aquel que se acerque a Meco.
Además, en Meco se han encontrado restos arqueológicos de asentamientos humanos de la Edad del Hierro y una necrópolis romana. También cuenta con un casco histórico bastante bien conservado y que ha sido rehabilitado. Ubicado en lo que se conoce como la Alcarria madrileña, hay varios arroyos que atraviesan la zona y está rodeado de vegetación en la que predominan los olivos, chopos y pinos.
Un bonito lugar a menos de 10 kilómetros de Madrid que goza del privilegio de poder comer carne en Cuaresma, lo que lo convierte en un lugar único sin pretenderlo.

