La curiosa leyenda de los Amantes de Teruel: ¿dónde se encuentra su tumba?
La historia de los Amantes de Teruel acabó en tragedia, como la mayoría de las leyendas
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MadridA lo largo de la historia son muchas las historias de amor trágicas que los amantes han protagonizado, pero no son tantas las que todavía se recuerdan y celebran, tal y como sucede con los Amantes de Teruel. Cada año, en el mes de febrero, tiene lugar en Teruel Las Bodas de Isabel de Segura, una fiesta de interés turístico nacional que recrea la historia (o leyenda) de esta desdichada pareja.
En muchas de las ocasiones en las que se nombra a los amantes de Teruel es seguido de la coletilla ‘tonta ella y tono él’, una expresión que no hace referencia a la inteligencia de ninguno de los dos protagonistas, sino que señala lo trágico de su destino por vivir al máximo un amor que les llevó a la muerte. Una historia que ya forma parte del patrimonio de Teruel y que está considerada por muchos una inspiración.
En ciertas ocasiones, Isabel de Segura y Diego de Marcilla son comparados con Romeo y Julieta, otros dos amantes cuya historia de amor también acabó en muerte y tragedia. De hecho, hay quien señala que la obra de Shakespeare está inspirada en esta leyenda (situada en el siglo XIII), aunque no directamente, sino a través de otras obras que se inspiraron en ella anteriormente.
En España son pocas las personas que no han oído hablar de los amantes de Teruel, pero no son tantos quienes conocen su leyenda y, sobre todo, saben dónde se encuentra su tumba.
La curiosa leyenda de los Amantes de Teruel: ¿dónde se encuentra su tumba?
Isabel de Segura y Diego de Marcilla fueron dos niños que crecieron juntos en el Teruel del siglo XIII. Siempre tuvieron una gran relación, por lo que parecía lógico pensar que llegado el momento la pareja daría el paso y se casaría. Así lo intentaron, pero las diferencias económicas entre ellos lo impidieron. El padre de Isabel no quería que se casara con Diego, cuya familia había perdido su estatus.
Decidieron, quién sabe si influidos por el padre de ella, hacer una promesa: don Diego partiría a las cruzadas en busca de fama y fortuna durante cinco años, pasado ese tiempo podrían casarse. Los rumores sobre su muerte fueron constantes, por eso, pasados esos cinco años y un día, Isabel accedió a casarse con el pretendiente que quería su padre.
Justo en ese momento regresaba triunfal don Diego, quien descubría la boda de su amada ya tarde. No obstante, decidía acudir a su casa, acceder a su balcón y pedirle el beso que durante cinco años ella prometió guardar para él. Isabel lo rechazó por respeto a los votos que acababa de jurar, lo que hizo que Diego cayera muerto al momento con el corazón roto.
Esto dejó a Isabel destrozada y por eso quiso darle tras su muerte el beso que le negó en vida y así lo hizo durante el funeral, lo que provocó que ella también muriera al momento.
Conmovidos por lo sucedido, decidieron enterrarlos juntos y que así pudieran pasar el resto de la eternidad uno al lado del otro. Sus tumbas pueden visitarse en Teruel, en el mausoleo del museo dedicado a los Amantes, que reposan bajo una escultura de alabastro de Juan de Ávalos de los años 50, donde se puede ver a los amantes cogidos de la mano.
