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¿Por qué decimos ‘se me ha caído el alma a los pies’ cuando sentimos una decepción?

Se usa para expresar decepción. Pexels
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MadridHay momentos en la vida en la que es complicado explicar cómo nos sentimos y, aunque nos parezca extraño, recurrir a las expresiones tradicionales o las frases hechas puede ser una buena manera de lograr transmitir esas emociones. En los momentos en los que la decepción es total y eso nos hace sentir abatidos, podemos intentar encontrar las palabras justas que hagan entender esta sensación, o podemos decir que se nos ha caído el alma a los pies y todo el mundo lo entenderá

Se trata de una expresión que no solo capta a la perfección ese sentimiento, sino que lo hace de una manera bastante más poética que señalar que una situación o persona ha resultado ser completamente decepcionante. En algún momento anterior a nuestra existencia, alguien con mejor control de las palabras y las metáforas creó esta frase y ahora podemos usarla y sentir que tenemos un manejo del lenguaje mayor. 

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Por qué decimos ‘se me ha caído el alma a los pies’

Son numerosas las frases hechas y refranes que empleamos en el día a día sin ser demasiado conscientes de su origen. En ocasiones el paso del tiempo ha cambiado su significado y ahora se emplean de una manera completamente diferente a su intencionalidad original, otras veces evolucionan, dejando atrás conceptos que ya no se entienden y adoptando nuevos. También hay veces en las que las empleamos más o las confundimos con otras y, en definitiva, nos las inventamos. 

No es el caso de la expresión ‘se me ha caído el alma a los pies’, usada para hacer referencia a la tristeza o desesperanza que se siente frente a una decepción mayúscula. Alfred López, autor entre otras obras de la conocida Ya está el listo que todo lo sabe, explica en su blog de 20 minutos que se piensa que esta expresión viene de la simbología medieval, aunque no es nada sencillo conocer su origen. 

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En esa época se consideraba que el alma no solo era “el motor de la vida, sino también el centro de las emociones, la valentía y la moral”. También se defendía que quienes mostraban una postura erguida eran personas de espíritu fuerte e inquebrantable, mientras que quienes caminaban encorvados eran todo lo contrario y simbolizaban la derrota. 

Asegurar que el alma se cae es una forma de hacer referencia al derrumbe de esa persona, una derrota tan profunda que su esencia misma se desploma hasta el suelo. Se pierde la esperanza y la energía, tal y como asegura el escritor y divulgador de historias curiosas. Así, decir que ‘se me ha caído el alma a los pies’ era y sigue siendo “una manera poética de nombrar ese golpe emocional que te deja sin aliento y sin fuerzas para continuar”.

Si confiamos en lo señalado por el experto, nació y se sigue empleando como una metáfora de la derrota más absoluta, aunque en realidad actualmente lo usamos de una manera un tanto más frívola y no siempre para sucesos que alteran nuestra vida.