Teatro Real de Madrid: ¿Por qué tiene forma de ataúd y cuál es el origen de su "mala suerte"?

El Teatro Real no ha tenido la mejor de las suertes, ha padecido incendios, derribos y cierres
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MadridLugares como el Teatro Real de Madrid suelen ser conocidos por los espectáculos y las citas culturales que albergan, pero no todo el mundo conoce el edificio en profundidad, algunas curiosidades sobre su construcción, como que tiene forma de ataúd y que precisamente esta podría ser la causa de su mala suerte, una mala fortuna que ha acompañado a este lugar desde que lo construyeron. Por lo menos así lo afirma la leyenda.
A lo largo de los años, el Teatro Real se ha ido consolidando como uno de los espacios culturales clave para la música en la capital. Esto se pudo lograr una vez que quedaron atrás todos los problemas que fue necesario superar para su construcción y que ya daban pistas del futuro del edificio, cuya historia ha estado marcada por problemas económicos, derrumbes estructurales, incendios y hasta cierres.
Por qué el Teatro Real de Madrid tiene forma de ataúd y cuál es el origen de su ‘mala suerte’
A lo largo de su historia, el Teatro Real no ha tenido la mejor de las fortunas, ha tenido diferentes nombres, diferentes funciones (entre 1966 y 1988 pasó de ser un teatro a un conservatorio), se vio afectado por el clima político y los conflictos de la época. Ha sufrido incendios, inundaciones, obras que duraban más de la cuenta, cierres que han dado lugar al abandono del edificio durante largos años y han hecho necesario un gran proceso de rehabilitación para poder abrir de nuevo (el último de ellos duró siete años y finalizó en 1997, reabriendo sus puertas oficialmente como teatro de ópera).
Esto, según apunta la leyenda, podría estar causado por la forma de ataúd con la que está construido. En 1818, por mandato real, se iniciaron oficialmente las obras del Teatro Real, tal y como informan en la página web oficial del mismo, esto pudo hacerse una vez que el edificio que ocupaba ese espacio fue finalmente derruido, tras haber sido declarado en ruinas un par de años antes.
El corazón de Madrid estaba sufriendo una completa transformación urbanística, la Plaza de Oriente estaba siendo reformada y debía armonizar con el Palacio Real. El espacio dedicado al Palacio Real era limitado, el arquitecto encargado de diseñarlo, Antonio López Aguado, debía limitar su propuesta a los límites que habían sido establecidos por el responsable del proyecto de remodelación de la plaza.
Esto fue clave y condicionó el diseño del edificio, que finalmente acabó teniendo forma de hexágono irregular o, lo que es lo mismo, su planta acabó teniendo la curiosa forma de ataúd que mantiene hoy día. Esto es especialmente notable al verlo desde arriba, lo que es posible gracias a muchas herramientas actuales, pero también gracias a maquetas, como las que se pueden ver en el Museo de Historia de Madrid.
Esta peculiar forma podría responder también a la necesidad de ampliar las zonas laterales para incluir más pasillos que el público general pudiera recorrer para evitar así que se encontraran con la Familia Real. Ellos eran los únicos que accedían desde la entrada de la plaza de Oriente, mientras que los demás debían hacerlo por la plaza de Isabel II (Ópera). Esto, sumando al espacio limitado que tenían, habría provocaría esta extraña forma, aunque también cuenta la leyenda que podría ser un homenaje a un cementerio de la zona, situado en el Madrid musulmán.

