Ground Golf, el nuevo deporte que causa furor en España tras arrasar en Japón: "Te permite conectar"
Ground Golf es una mezcla de golf y croquet y ya cuenta con más de 30 equipos en España
Maderas, hierros y más: diferentes tipos de palos de golf para dar el golpe perfecto
En Japón, un país que suele adelantarse varias décadas a los problemas que luego afronta el resto del mundo, surgió hace casi medio siglo un deporte tan sencillo como eficaz para combatir uno de los grandes enemigos de la longevidad: el sedentarismo. Lo llamaron Ground Golf, una mezcla amable de golf y croquet, y lo diseñaron para que cualquiera —con independencia de la edad, la forma física o la habilidad deportiva— pudiera practicarlo. Hoy lo juegan más de 4 millones de japoneses, una cifra que ya sugiere que aquí hay algo más que un pasatiempo exótico venido del lejano Oriente.
A España llegó gracias a Kazuko Aketa, que ejercía de intérprete cuando, hace 15 años, una delegación japonesa visitó nuestro país para conocer las instalaciones deportivas vinculadas a la educación física. “Me hablaron del Ground Golf”, recuerda.
Poco después, en uno de sus viajes de vuelta a Japón, visitó a Kazuo Sonoyama —hoy presidente de la IGGF, la federación internacional del deporte— y entendió la intención con la que había sido creado: “El Gobierno estaba muy preocupado porque los mayores apenas hacían ejercicio. Así fue desarrollando este deporte para mayores, sobre todo en pueblos pequeños, y hoy lo practican más de 4 millones de personas”.
Aketa decidió que ese invento tenía que cruzar continentes. “Yo lo traje a España, para las personas mayores, y hoy hay casi 30 equipos”, explica a Uppers con una mezcla de satisfacción y sorpresa porque, en un país donde el sol invita a salir a la calle, nadie lo hubiera pensado antes.
Un deporte sin barreras
El Ground Golf entra por los ojos. Un palo, una bola ligeramente más grande que la del golf y un objetivo: meterla en un aro metálico que lleva un banderín. Nada de hoyos profundos ni greens imposibles; aquí todo ocurre a ras de suelo, sobre superficies naturales, en recorridos de hasta ocho “banderas”. Cada jugador intenta completar cada tramo con el menor número de golpes y, al final, gana quien acumula menos puntos. Se puede jugar en parques, en explanadas, en pistas de tierra o césped. No hace falta un campo exclusivo ni una técnica depurada.
“Yo lo traje a España, para las personas mayores, y hoy hay casi 30 equipos”
Su encanto está en esa simplicidad que no excluye a nadie. “Es beneficioso para las personas mayores por tres aspectos”, explica Aketa. “Primero para estar sanos. No necesitamos medicinas para eso. Es un deporte en el que te mueves, pero no con movimientos violentos. Segundo, nos hace tener la mente activa porque tienes que estar pensando en el golpe siguiente y tienes que ir contando. Y tercero y más importante, socializas, conoces gente y te hace sentir que no estás solo”. La última frase es clave: en el fondo, el Ground Golf es una excusa perfecta para que la gente se vea, camine, comparta y ría. Y no hay receta más contrastada para el bienestar en la madurez que esa suma sencilla.
La revolución tranquila
En la Comunidad Valenciana, donde el Ground Golf ha encontrado uno de sus hogares naturales, María José Montolio, presidenta del Club de Llíria, uno de los 30 que ya hay en España, confirma que la idea japonesa funciona también aquí. “Sobre todo porque te permite socializar con otras personas y hacer ejercicio al aire libre”, explica. El club ha celebrado recientemente un torneo dedicado a la salud mental, con un éxito de participación que sorprendió incluso a los organizadores. “Permite conectar unas con otras, hacer amistad y despejar la mente. Ayuda mucho a la salud mental”, añade. No hay prisas, no hay tensiones. Hay movimiento, y del que suma.
Quizá por eso en Japón se convirtió en un pilar de las políticas públicas de envejecimiento activo. En un país con una población cada vez más longeva, el Ground Golf no solo evitó el sedentarismo, sino que fortaleció redes sociales locales que se iban debilitando. Y con ese mismo espíritu ha empezado a extenderse por España: despacio, sin ruido, pero con la eficacia de quienes saben que lo bueno no tiene prisa.
Lo verdaderamente relevante del Ground Golf no es que venga de Japón ni que lo jueguen millones de personas. Lo importante es que es una herramienta para algo que necesitamos de manera urgente: crear espacios donde las personas mayores se sientan activas, acompañadas y capaces. Un deporte que demuestra que envejecer no es pararse, sino seguir avanzando con otro ritmo. Y que cuatro millones de japoneses, probablemente, no pueden estar equivocados.
