La más veterana de los Juegos Olímpicos de Invierno, con 52 años: “No lo pienso cuando compito”
La austriaca Claudia Riegler fue rechazada con 30 años por ser demasiado mayor, y sigue compitiendo más de 20 años después
Depresión, adicciones o ruina económica: deportistas de élite y el trauma de la retirada
Durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 uno de los nombres que más ha llamando la atención no es el de un medallista joven, sino el de una de las competidoras de mayor edad que han conseguido participar en un evento de este nivel: la snowboarder austriaca Claudia Riegler. Esta mujer, con 52 años y siete meses, compite en el eslalon gigante paralelo en snowboard, que es una prueba que lleva al límite la agilidad, precisión y velocidad con que los deportistas se mueven sobre la nieve, lo que demuestra que la edad no es siempre una barrera en el deporte de élite.
Nacida el 7 de julio de 1973 en Viena, Riegler ha tenido una carrera extensa y destacada en el snowboard alpino y sigue siendo competitiva en la cima del deporte más de tres décadas después de hacer su debut.
En Milano Cortina 2026, Riegler disputa sus quintos Juegos Olímpicos de Invierno, con apariciones que se remontan a los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City en 2002. Su longevidad y consistencia en la élite contrastan con la noción habitual de que los deportes de alto rendimiento son territorio exclusivo de atletas mucho más jóvenes.
Así, se convierte por méritos propios en una de las deportistas más veteranas en unos Juegos, un dato que no solo sorprende, sino que atrae la mirada hacia cómo la élite del deporte moderno está redefiniendo qué significa competir a cualquier edad.
Su récord personal: superar los prejuicios
La historia de Riegler va más allá de su fecha de nacimiento. Cuando tenía 30 años, fue expulsada del equipo nacional austríaco por, supuestamente, ser “demasiado vieja” para competir. Fue un momento que marcó un antes y un después en su carrera, ya que lejos de rendirse, pasó tres años compitiendo de forma independiente para demostrar que seguía en forma.
“La edad no es algo en lo que pienso cuando compito”, declaró tras una de sus carreras en Livigno. “No sé ni cuántos años tienen las chicas más jóvenes; siento que soy una de ellas”, dijo con una sonrisa. Aunque no ha logrado nunca alzarse con una medalla, sí que se ha quedado cerca, e incluso ha sido derrotada por la mínima por la que posteriormente fue campeona olímpica. Por eso, Riegler se muestra orgullosa de su rendimiento destacando que “no hay límites si crees en ti mismo”.
A lo largo de su trayectoria, Riegler no solo ha sido una participante habitual, sino que también ha conseguido victorias fuera de los Juegos Olímpicos. Compitió en múltiples ediciones de la Copa del Mundo de Snowboard, e incluso ha ganado medallas en Campeonatos del Mundo, incluyendo una medalla de oro en Kreischberg en 2015, convirtiéndose en un referente en el snowboard alpino a nivel internacional.
Además, no ha descartado seguir compitiendo más allá de estos Juegos. De hecho, ya ha comentado que los Campeonatos del Mundo de 2027 en Austria podrían ser la despedida ideal de su carrera deportiva, lo que subraya su longevidad y su capacidad para desafiar las expectativas de edad en el deporte de alto rendimiento.
Longevidad olímpica
Aunque Riegler es una de las figuras más visibles de la longevidad deportiva en Milano Cortina 2026, no es la primera vez que atletas de edad avanzada destacan en la historia olímpica. Históricamente, los deportes menos exigentes físicamente han permitido que atletas de edad avanzada compitan con éxito; el récord en este sentido es el del tirador sueco Oscar Swahn, quien compitió en Juegos Olímpicos y ganó medallas incluso a los 72 años, siendo el medallista más viejo de que se tienen registros.
En los Juegos Olímpicos de invierno actuales, existen otros ejemplos de longevidad en disciplinas como el curlin o el patinaje artístico. Es el caso de la canadiense Deanna Stellato‑Dudek, de 42 años, que marcó su debut olímpico tras una larga carrera y un regreso épico tras 16 años fuera de la competición.
Estos casos demuestran que, aunque cada deporte tiene siempre cierto nivel de exigencia física, con la combinación adecuada de experiencia, técnica, mentalidad y cuidado físico es posible que los atletas sigan compitiendo mucho más allá de lo que suele ser habitual en el deporte de más alto nivel.
Un ejemplo de longevidad y motivación
Claudia Riegler en Milano Cortina 2026 supone algo más que va más allá de su participación en el evento, para convertirse en una narrativa poderosa sobre la longevidad, la perseverancia y el rechazo de los límites autoimpuestos por la edad. Su presencia en los Juegos cuestiona estereotipos y demuestra que la experiencia y la preparación pueden ser tan valiosas como la juventud física.
Riegler se convierte así en un recordatorio todavía en activo de que la carrera olímpica puede comenzar pronto, pero también puede mantenerse mucho más allá de lo que se cree tradicionalmente posible.
