Tenis

La lección que John McEnroe ha aprendido de las nuevas generaciones

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John McEnroe, en plena acción en los años 80. Getty Images
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Mucho antes que Carlos Alcaraz, Rafa Nadal, Novak Djokovic o Roger Federer, hubo una generación de tenistas que parecían fugados de una banda de rock and roll, solo que en vez de guitarras empuñaban raquetas de madera y llevaban cintas para el pelo fluorescentes. Hablamos de la mirada gélida de Björn Borg, la garra indomable de Jimmy Connors, la rebeldía eléctrica de Andre Agassi y, por supuesto, las erupciones volcánicas de John McEnroe.

Borg McEnroe. La película Borg McEnroe. La película
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El 'chico malo' del tenis era el máximo representante de una era donde el talento puro convivía con el caos absoluto. 'Superbrat', como le bautizó la prensa británica, no solo jugaba contra el oponente de turno, sino que en cada partido libraba una batalla psicológica contra el árbitro, el público y, sobre todo, contra su propio perfeccionismo extremo.

Ganó siete títulos de Grand Slam (cuatro Abiertos de EEUU y tres Wimbledon), que pudieron haber sido más si su incendiario temperamento no le hubiera jugado tantas malas pasadas. Son los mismos que ya ha ganado Alcaraz, pero su carisma como icono pop todavía no ha sido igualado. Sin embargo, a McEnroe sí parece habérsele quedado una espina clavada al comparar su carrera deportiva con la de las nuevas generaciones.

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Lecciones de vida

En una entrevista para la ATP, el extenista estadounidense reconoce que tanto Federer, como Djokovic y Nadal le han enseñado a seguir luchando a pesar de no ser los número uno siempre, algo que a él le faltó durante su carrera. De hecho, también lo percibe ahora en Alcaraz y Jannik Sinner, motivo por el les respeta tanto a todos ellos.

"La lección que he aprendido es que, quizás, debería haberme esforzado un poco más en lugar de esperar a ver qué pasaba... Al lidiar con todo esto aprendes lecciones de vida que, en el futuro, probablemente te hagan mejorar como persona", destaca McEnroe, que permaneció 170 semanas en el número uno del ránking ATP.

El punto de inflexión

'McNasty' también señala cuál fue el punto de inflexión que le llevó a perder la motivación cuando estaba en lo más alto: la retirada de Borg, su némesis deportiva, a la temprana edad de 26 años. "Cuando me convertí en número uno, desafortunadamente coincidió con la decisión de mi mayor rival de no jugar más. Fue desgarrador, en cierto modo", admite McEnroe.

"Eso me llevó a luchar con la sensación de que me había metido en algo un poco abrumador, y me llevó un tiempo darme cuenta. Para cuando lo entendí, seguía ahí, terminando número uno el tercer o cuarto año. Pero después de eso, al elevarme a ese nivel, pensé: 'Bueno, ahora sí que lo he demostrado'", reflexiona.

McEnroe encabezó el ranking de la ATP por última vez en septiembre de 1985. "En última instancia, creo que puedo decir que durante un período de tres o cuatro años fui el mejor, y luego hubo otros años en que fui uno de los dos o tres mejores", finaliza el extenista, que entiendo ahora que quizás debería haber tenido el hambre de ir a por más en su momento.