Fútbol

Marian Otamendi, la mujer que intenta cambiar el fútbol desde dentro: “El talento senior tiene valor"

Marian Otamendi junto a Rafael Louzán, presidente de la RFEF
Marian Otamendi junto a Rafael Louzán, presidente de la RFEF. World Football Summitt
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En el fútbol casi todo el mundo presume de insider. De haber estado ahí siempre, de conocer los pasillos, los códigos, los silencios. Marian Otamendi y su socio Jan Alessie no. Ellos llegaron desde fuera, sin pedigrí futbolero y con mentalidad empresarial, y en una década han colocado su proyecto —World Football Summit— en el centro del poder global del balón. Dos outsiders veteranos que han cambiado la conversación: del fútbol como pasión al fútbol como industria.

Un cambio que llegó al darse cuenta que el mundo del fútbol necesitaba un foro donde se encontraran todos los actores. Un lugar donde poner todo lo que tienen en común y donde intentar minimizar las diferencias entre lo que ocurre en el césped y lo que pasa en los palcos. Con esa intención de aunar a todos para maximizar el potencial que tiene un negocio como es el fútbol, ambos empresarios decidieron lanzarse a la piscina.

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Lo hicieron hace ahora 10 años con la creación del World Football Summitt, justo cuando el fútbol se encontraba inmerso en un profundo proceso de transformación. Ahí fue donde Otamendi y Alessie crearon un punto de encuentro para la industria donde todos tuvieran cabida. Un foro para jugadores, entrenadores y directivos en donde discutir el futuro del balompié y el negocio, antes de que las ideas que de allí salen tomen forma en los diferentes organismos que rigen el deporte rey.

Los dos emprendedores lo hicieron, además, en edad poco usual para el relato startup. “Yo ya he cumplido los 50”, se ríe Marian. “El talento senior tiene valor: son muchos años de esfuerzo y equivocarse; así es como llegas más lejos”. La frase resume su filosofía y su biografía: experiencia frente a hype. Y lo hacen a base de borrar prejuicios.

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“Lo que hay que hacer es quitarse todos esos complejos. La sociedad necesita ese talento senior, las empresas les necesitamos y al final ellos tienen toda esa experiencia que es muy necesaria en las empresas”, asegura esta emprendedora navarra, que ha entrado en el fútbol desde fuera para eliminar barreras e imágenes preconcebidas.

Lo que hay que hacer es quitarse todos esos complejos. La sociedad necesita ese talento senior

World Football Summitt

Como el que dibuja un mundo eminentemente masculino y en el que la mujer tiene que hacer el doble para hacerse valer. “Creo que todo eso forma parte un poco a un mito que no necesariamente responde a la realidad y desde luego no en mi caso”, apunta Otamendi, que, sin embargo, sí ve necesario un cambio en la foto. “Cuando uno mira un palco no es muy atractivo, pero conforme vayan llegando más americanas, rosas y blancas y amarillas en lugar de tanto traje gris, habrá más referentes”.

Una industria global con mucho camino todavía por recorrer

El mundo del fútbol sigue siendo cambiante, pero también un universo infinito al que todavía le queda mucho por explorar. Alessie lo explica en términos de mercado: “La industria del fútbol, especialmente fuera de Estados Unidos, es todavía incipiente”. Y lanza un dato que descoloca al hincha: “El Real Madrid es el club que más factura del mundo y el primero que superó los mil millones. Pero mil millones es lo que facturan dos tiendas de Apple en Nueva York. Y en España hay más de 300 empresas que facturan más que el Madrid”.

Su diagnóstico: el fútbol es gigantesco en impacto emocional y relativamente pequeño en negocio. “Hay unos 4.000 millones de personas que consumen solo fútbol. El valor de marca de los clubes es enorme. El potencial de crecimiento es enorme”. La clave está en monetizar mejor esa comunidad global. “La tecnología que ahora mismo hay al alcance va a permitir que los ingresos sigan aumentando”.

Ahí aparece la razón de ser del World Football Summit: conectar a quienes hacen posible ese salto. “Congregamos a toda la gente que trabaja en el sector, a las empresas que ayudan a clubes, ligas y federaciones a crecer como marca y negocio”, explica Jan. “Y lo hacemos en distintas regiones porque cada continente tiene retos diferentes”.

Marian pone nombres a esos retos: “Hay miles de millones de aficionados, pero eso no quiere decir que estés consiguiendo monetizarlos. El conocimiento del dato, la segmentación de audiencias, la inteligencia artificial, la internacionalización… todo eso es crecimiento de marca”. Un mundo entero por explotar gracias a una pasión.

Su propia historia encarna esa unión improbable entre corazón y negocio. “Éramos outsiders”, recuerda Marian. “Organizábamos encuentros empresariales, atendíamos delegaciones extranjeras… vimos el nicho y nos tiramos a la piscina. El espíritu emprendedor tiene osadía”. Jan añade el contexto: el saneamiento del fútbol español tras la venta centralizada de derechos televisivos. “Cuando el sector se reestructuró y se convirtió en negocio, un evento que congregara todos los intereses se volvió necesario”.

Marian Otamendi y Jan Alessie, creadores de World Football Summitt

Diez años después no hay arrepentimiento. “Sabemos que estamos solo en el comienzo”, dice Alessie. “El potencial de crecimiento es enorme. Hemos construido una marca líder mundial. Los clientes ahora son partners”. Ni la pandemia les tumbó. “Nuestro crecimiento se truncó de un día para otro, pero la tecnología nos permitió seguir siendo relevantes”.

Outsiders en un mundo enfrentado

Lo que sí les sorprendió al entrar fue la famosa “guerra del fútbol. Ver que el sector estaba tan enfrentado”, dice Marian. Su cumbre nació para lo contrario: “Estamos en el centro de la industria. Nuestro mayor valor es la independencia. Todo el que tenga algo relevante que decir está invitado”.

Paradójicamente, ambos entraron en el fútbol sin pasión previa. “Empezamos no porque nos apasionara, sino porque vimos un hueco”, admite Jan. Marian sí jugó de niña y fue a El Sadar, pero se desvinculó. “Ahora estoy metida de lleno”. El negocio los llevó al balón y el balón los atrapó.

Lo que encontraron fue una industria más compleja de lo imaginado. “La profundidad, el tejido empresarial, la tecnología… es muy rica”, dice ella. Jan rompe otro tópico: “Muchos exfutbolistas son grandes empresarios. Persiguieron un sueño y lo lograron con sacrificio. Los admiro más como personas que como futbolistas”.

Todo proyecto tiene un gol fundacional. Aunque Marian prefiere los goles silenciosos: “El crecimiento continuo. Muchísimo esfuerzo, horas y equipo. Ver que esto crece es lo que más orgullo da”. También recuerda los momentos de duda: “Estrangulamiento financiero, caída de patrocinadores, la pandemia… pensar si merece la pena es inevitable. Pero a los empresarios nos gusta ese tiovivo”.

Diez años después, su ambición sigue intacta. “Queremos consolidar ediciones regionales, lanzar nuevos productos, ir a nuevos países”, dice Marian. “De aquí a diez años habremos inventado cosas que ahora ni imaginamos”. Se ven, literalmente, marcando goles. Otros diez años. Quizá más. Porque estos dos outsiders veteranos llegaron tarde al fútbol… y acabaron antes que nadie en el negocio del fútbol que viene: uno con menos gris y bastante más color.