Más ingresos y mayor gasto: los sénior se afianzan como motor financiero del país

El informe 'La economía sénior en las cuentas de los hogares españoles' evidencia el mayor peso económico de los mayores de 55 años
Ocio, pensión, viajes: ¿en qué nos vamos a gastar el dinero los mayores de 55 años en el 2026?
Durante décadas el envejecimiento ha estado asociado a la dependencia, el gasto sanitario y la fragilidad. Sin embargo, los datos más recientes dibujan un escenario radicalmente distinto. La población mayor de 55 años no solo ha dejado de ser un grupo pasivo, sino que se ha convertido en uno de los principales vectores de estabilidad económica, consumo y cohesión social.
El informe 'La economía sénior en las cuentas de los hogares españoles', presentado en el III Congreso Silver Economy que organiza el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre e ICEA, revela que el peso económico y social de este colectivo cada vez es mayor.
La primera evidencia que deja el informe rompe el estereotipo de vulnerabilidad económica. Los mayores de 55 años concentran el 38,7% de los recursos totales de los hogares, prácticamente al mismo nivel que el grupo de 30 a 54 años, tradicionalmente considerado el núcleo productivo.
Pero no solo acumulan renta, también la movilizan. Este colectivo representa cerca del 40% del consumo privado en España, superando incluso a generaciones más jóvenes. En términos per cápita, además, disponen de la mayor capacidad adquisitiva media (36.816 euros).

El dato clave es estructural. Su peso económico supera al que les correspondería por demografía. Es decir, no solo son muchos -ya el 34% de la población-, sino que tienen una influencia económica desproporcionada respecto a su tamaño. En concreto, el consumo medio por persona es de 16.406 euros, lo que supone un 14,4% más del grupo de mediana edad y un 15,7% más que la media del conjunto de la población.
El sostén de los hogares
La segunda gran ruptura con el relato tradicional aparece en el ámbito doméstico. Lejos de depender de otros, los sénior están sosteniendo a buena parte del sistema familiar. El propio informe subraya que este grupo contribuye a financiar el consumo de otros miembros del hogar. Y los datos más recientes lo refuerzan: más de la mitad de los mayores de 55 años ayuda económicamente de forma regular a familiares, muchas veces adultos en edad laboral.
"En algunos ámbitos aportan más de lo que reciben, lo que sirve para desmontar el prejuicio de que los séniors son aspiradoras de recursos, que se comen lo que producen otras generaciones", explica Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics.
La longevidad como oportunidad económica
La longevidad ya no debe interpretarse como una carga, sino como una palanca de crecimiento. De hecho, indicadores como el Senior Economy Tracker muestran que la economía sénior en España ha crecido un 21% entre 2015 y 2023. Y aunque el país aún se sitúa en posiciones intermedias en Europa, la tendencia es claramente ascendente.
Este fenómeno no es exclusivo de España. A escala europea, la llamada economía de la longevidad representa ya cerca de un tercio del PIB y del empleo, consolidándose como un sistema transversal que impacta en sectores como salud, vivienda, tecnología o turismo.

Un consumidor sofisticado
Otro de los cambios menos visibles pero más relevantes es cualitativo. El consumidor sénior no solo gasta más: consume de forma distinta. Tiene mayor estabilidad financiera, menor exposición al endeudamiento y una orientación más clara hacia calidad de vida.
Sí, concentra el gasto en alimentación y pagos asociados a la vivienda (que ocho de cada diez tienen en propiedad), pero también en ocio y viajes, dado que casi el 80% viaja. Para las empresas ya no se trata de un nicho, sino de un mercado central. La llamada silver economy está obligando a rediseñar productos, servicios y modelos de negocio en sectores tan diversos como el inmobiliario, los seguros o la tecnología. Hoy, los mayores de 55 años son consumidores clave, inversores relevantes, soporte familiar y actores sociales activos.
