Un experto en economía, sobre la cantidad límite de aportación al plan de pensiones al mes: "125 euros difícilmente serán suficientes"
Joan Llobet analiza los planes de pensiones y explica otras alternativas para complementar la pensión pública cuando llegue el momento
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¿Es sostenible el actual sistema de pensiones? Aunque los últimos informes de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) son positivos y concluyen que las medidas aprobadas para reforzar los ingresos permitirán contener el gasto neto en torno al 13% del PIB hasta 2050, la realidad es que el envejecimiento de la población en España manda.
De hecho, el propio organismo calcula que el gasto medio en pensiones alcanzará el 14,6% del PIB durante las próximas décadas. Impulsado por la jubilación de la generación del 'baby boom' y el aumento de la esperanza de vida.
Por ello, no es de extrañar que la preocupación por la jubilación haya aumentado en los últimos años y que los planes de pensiones continúen siendo una de las herramientas más socorridas para preparar esa etapa.
Aunque eso sí, las modificaciones introducidas en los últimos años han reducido el límite de aportación con derecho a ventaja fiscal. Por tanto, ¿siguen siendo una opción realmente interesante o existen alternativas más eficientes para complementar la pensión pública?
Actualmente, el límite general de aportación a los planes de pensiones individuales con reducción en el IRPF es de 1.500 euros anuales, es decir, 125 euros al mes pero todo depende “de la edad, los ingresos, la pensión pública prevista y el nivel de vida deseado”, explica Joan Llobet, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que anima a, “destinar entre un 5% y un 10% del salario bruto al ahorro para la jubilación, sumando planes de pensiones y otros productos”.
¿Son suficientes 125 euros al mes?
El límite actual de aportación permite beneficiarse de ventajas fiscales, pero no garantiza disponer de un capital suficiente cuando llegue la jubilación.
Y es que aportando 125 euros mensuales y obteniendo una rentabilidad neta anual del 3% podrían acumularse aproximadamente 41.000 euros en veinte años o unos 72.800 euros en treinta, “será muy poco dinero. 125 euros mensuales pueden representar un complemento, pero difícilmente serán suficientes por sí solos para mantener el nivel de vida previo a la jubilación”, comenta el experto.
Empezar pronto sigue siendo la mejor estrategia
Uno de los principales aliados del ahorro a largo plazo continúa siendo el tiempo. Cuantos más años permanezca invertido el dinero, mayor será el efecto de la capitalización.
“No existe una edad a partir de la cual deje de ser útil, pero el efecto de la capitalización disminuye considerablemente cuando se empieza tarde. Por tanto, cuanto antes, mejor”, afirma el experto.
No obstante, reconoce que esa recomendación no siempre resulta fácil de cumplir. Según explica, “para poderlo hacer debes tener una cierta capacidad de ahorro”, algo que muchas familias no consiguen “con la combinación de salarios bajos y gastos elevados” hasta edades bastante avanzadas.
Con el mismo ejemplo de 125 euros mensuales y una rentabilidad anual del 3%, el capital acumulado sería de unos 72.800 euros si se empieza treinta años antes de jubilarse, alrededor de 41.000 euros si se comienza veinte años antes y aproximadamente 17.500 euros iniciando el ahorro solo diez años antes.
A partir de determinadas edades, además, el objetivo cambia. “Digamos que a partir de los 50 o 55 años, el plan pierde parte de su capacidad como instrumento de acumulación y pasa a tener principalmente una función de planificación fiscal”, comenta.
La ventaja fiscal existe, pero no es definitiva
Una de las razones por las que muchas personas siguen utilizando planes de pensiones es la reducción de la base imponible del IRPF. “La aportación a un plan de pensiones individual reduce la base imponible general hasta un máximo de 1.500 euros anuales”, explica el profesor.
Eso supone que un contribuyente con un tipo marginal del 24% podría ahorrar inicialmente unos 360 euros en impuestos, mientras que otro situado en el 37% obtendría un beneficio aproximado de 555 euros.
Sin embargo, advierte que “no se trata de una exención definitiva, sino de un diferimiento fiscal”. Cuando llegue el momento de rescatar el plan, “todo el importe recibido, aportaciones y rentabilidad, tributa como rendimiento del trabajo”.
Por ese motivo, considera que el producto suele resultar más interesante cuando el tipo marginal durante la vida laboral es superior al que previsiblemente tendrá el contribuyente una vez jubilado o cuando existen aportaciones realizadas por la empresa.
Existen otras alternativas para ahorrar
Los planes de pensiones no son la única herramienta disponible para preparar la jubilación.
El experto recuerda que “los fondos de inversión ofrecen una mayor liquidez y permiten realizar determinados traspasos sin tributar en ese momento”. Además, al venderlos únicamente se paga por la ganancia obtenida y no por todo el capital acumulado.
También destaca los PIAS y los planes de ahorro a largo plazo, aunque recuerda que cada uno presenta características, ventajas fiscales y limitaciones diferentes.
Cómo rescatar el plan también influye
Una vez que llega la jubilación, la forma elegida para recuperar el dinero acumulado puede tener consecuencias fiscales importantes.
El experto recuerda que tanto el rescate en forma de capital como el cobro mediante rentas periódicas o una modalidad mixta tributan como rendimientos del trabajo. “Si el cobro es en forma de capital, la idea es que se concentra todo el dinero en un solo ejercicio, por lo que puede elevar notablemente el tipo marginal”, explica.
Por el contrario, cobrar el plan mediante rentas periódicas distribuye la tributación entre varios ejercicios y puede evitar saltar a tramos superiores del impuesto.
La modalidad mixta, añade, suele resultar especialmente interesante “cuando existen aportaciones realizadas antes del 31 de diciembre de 2006”, ya que parte de ese ahorro todavía puede beneficiarse de una reducción del 40% si se cumplen los plazos establecidos.
Las comisiones importan, pero no son lo único
Aunque muchos ahorradores centran su atención en las comisiones, “para mí el problema es en qué tipo de fondo estás aportando”, afirma.
Y es que una estrategia de inversión excesivamente arriesgada puede provocar pérdidas que reduzcan significativamente el patrimonio acumulado. Aunque eso no significa que las comisiones carezcan de importancia, “contribuyen a disminuir el rendimiento si hay beneficio o a aumentar las pérdidas en el caso de rendimiento negativo”.
Qué ocurre si el titular fallece
Uno de los temores habituales consiste en pensar que el dinero desaparece si el titular fallece antes de jubilarse. “El dinero no se pierde”, aclara el profesor. Los beneficiarios designados podrán recibir esos derechos económicos y, además, “no tributan por este dinero en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones”.
Eso sí, cuando rescaten el plan deberán declarar las cantidades percibidas en su propio IRPF como rendimientos del trabajo.
Cuándo puede ser interesante rescatar el plan antes de jubilarse
Desde 2025 es posible recuperar determinadas aportaciones con al menos diez años de antigüedad.
El experto considera que esa posibilidad puede resultar útil para afrontar una emergencia económica importante, evitar una situación de sobreendeudamiento, amortizar deudas con intereses elevados o disponer de liquidez durante un ejercicio con ingresos especialmente bajos.
Sin embargo, advierte de que “no suele ser aconsejable rescatarlo para financiar consumo ordinario”, ya que supone renunciar al ahorro destinado a la jubilación y a la rentabilidad futura.
Además, recuerda que “la cantidad recuperada tributa íntegramente como rendimiento del trabajo en el año del rescate”, por lo que un cobro elevado puede incrementar considerablemente el tipo marginal del IRPF.