Cada vez más mayores de 60 apuestan por monetizar su vivienda sin dejar de vivir en ella: así funciona
El interés por estas fórmulas ha crecido en nuestro país más de un 700% en los últimos años
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Durante décadas, la vivienda ha sido mucho más que un lugar donde vivir. Para millones de españoles representa el principal activo de su patrimonio y, cada vez más, una fuente potencial de ingresos en la jubilación. En un contexto marcado por el aumento del coste de la vida, son muchos los mayores de 60 años que empiezan a plantearse una pregunta que hace apenas unos años resultaba casi tabú: ¿es posible obtener liquidez de la vivienda sin renunciar a seguir viviendo en ella?
La respuesta corta es que sí. Y los datos apuntan a que el interés por estas fórmulas está creciendo. La llamada 'licuación patrimonial' -el conjunto de soluciones que permiten transformar el valor acumulado de una vivienda en ingresos o liquidez- ha pasado de ser un mercado prácticamente desconocido a ocupar un espacio cada vez más relevante en el debate sobre el bienestar financiero de los sénior.
De hecho, el número de interesados en este tipo de soluciones ha pasado de 166 casos al año de media entre 2017 y 2019 a unos 1.423 de media entre 2023 y 2025, lo que supone un incremento del 757%, según datos analizados por Almagro Capital.
Por provincias, Madrid concentra el mayor volumen de solicitudes con el 61,2% del total. Le siguen Barcelona, con un 20,3% y, a mayor distancia, Valencia y Málaga. Y en cuanto al género, 7 de cada 10 personas que realizan consultas relacionadas con la licuación patrimonial son mujeres.
En definitiva, el perfil de quienes se interesan por estas fórmulas en España es generalmente el de una mujer, mayor de 65 años, que busca liquidez y que quiere seguir viviendo en su hogar hasta el final.
Una esperanza de vida cada vez más larga
España combina dos características que explican este fenómeno. Por un lado, una elevada tasa de propiedad inmobiliaria entre las personas mayores. Por otro, una creciente presión sobre los presupuestos domésticos durante la jubilación.
La jubilación actual poco tiene que ver con la de generaciones anteriores. La esperanza de vida continúa aumentando y eso significa disfrutar de más años, pero también afrontar durante más tiempo gastos cotidianos, necesidades de cuidados y desembolsos imprevistos.
A ello se suma el impacto acumulado de la inflación de los últimos años. Aunque las pensiones se han revalorizado conforme a la normativa vigente, muchos hogares sénior perciben que partidas esenciales como la alimentación, la energía o determinados servicios absorben una parte creciente de sus ingresos. La necesidad de contar con un colchón económico adicional se ha convertido en una preocupación cada vez más presente.
También está cambiando la relación emocional con la vivienda. Tradicionalmente, la casa familiar se concebía como un legado destinado a transmitirse íntegramente a los herederos. Sin embargo, comienza a abrirse paso una visión más pragmática. Para muchos mayores, el patrimonio inmobiliario deja de verse únicamente como una herencia futura y pasa a considerarse una herramienta para financiar una mejor calidad de vida en el presente
“Hay una generación de propietarios con un patrimonio inmobiliario consolidado que busca fórmulas de poder disfrutar de su principal fuente de ahorro sin abandonar su hogar”, explica Felipe de los Ríos, socio de Almagro Capital.
Cómo obtener ingresos sin dejar la vivienda
Existen varias fórmulas jurídicas y financieras que persiguen el mismo objetivo, aunque con implicaciones muy diferentes. Antes de tomar cualquier decisión resulta imprescindible recibir asesoramiento especializado y analizar el impacto fiscal, patrimonial y sucesorio de cada alternativa.
- Hipoteca inversa. Es un préstamo garantizado con la vivienda habitual. El propietario mantiene la titularidad del inmueble y puede seguir viviendo en él durante toda su vida. A cambio, recibe un capital único, rentas periódicas o una combinación de ambas modalidades. La deuda se liquida normalmente tras el fallecimiento, momento en el que los herederos pueden decidir si la cancelan para conservar la vivienda o si optan por venderla.
- Venta de la nuda propiedad. En esta operación el propietario vende la titularidad de la vivienda, pero conserva el usufructo vitalicio. Dicho de forma sencilla, deja de ser dueño del inmueble, aunque mantiene el derecho a residir en él hasta su fallecimiento. A cambio recibe una cantidad económica que puede cobrarse de una sola vez. Es una fórmula cada vez más conocida en España y que ha registrado un crecimiento notable en los últimos años.
- Renta vitalicia inmobiliaria. La vivienda se transmite a un tercero y, a cambio, el propietario recibe una renta periódica garantizada durante toda su vida. Habitualmente también conserva el derecho de uso y disfrute del inmueble. Es una opción especialmente valorada por quienes buscan complementar sus ingresos mensuales de forma estable y previsible.
- Vivienda inversa. Se trata de una modalidad más reciente en el mercado español. El propietario vende la vivienda, obtiene liquidez inmediata y mantiene el derecho a seguir residiendo en ella mediante fórmulas específicamente diseñadas para garantizar su permanencia. Este modelo está despertando un interés creciente entre quienes buscan maximizar la liquidez obtenida y simplificar la operación frente a otras alternativas más complejas.
