Amaya Prado, psicóloga del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, ayuda a padres y a niños a prepararse para este cambio de etapa vital
Una vuelta al cole más cara que nunca activa la compra de material escolar de segunda mano y libros de texto usados
Se acerca el inicio del curso y, para muchas niñas y niños, este año implicará un cambio importante. Dejan la Primaria y dan el paso a la Educación Secundaria, lo que en ocasiones supone también cambiar de centro educativo. El último informe anual elaborado por el Ministerio de Educación ofrece cifras del curso 2025-2026, que pueden servir para entender las dimensiones de lo que ocurrirá con la vuelta al cole. Algo más de dos millones de personas se matricularon en ese período en los cuatro cursos de la ESO. Si los dividimos entre esos cuatro niveles, se puede concluir que medio millón de estudiantes arrancarán este septiembre 1º de la ESO.
Para las personas adultas de su círculo puede que el cambio no parezca, a primera vista, tan importante. Sin embargo, lo es. “Tiene importancia”, confirma al otro lado del teléfono la psicóloga Amaya Prado, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. “No es solamente un cambio de etapa educativa, sino también es un cambio de etapa vital en cuanto a desarrollo evolutivo”, señala. Es una suerte de puerta de entrada simbólica a la adolescencia, un período ya de por sí complejo. “Es una época complicada, de muchos cambios”, recuerda.
La ESO, un cambio importante
Para muchos de estos niños y niñas, especialmente los que cambian de centro educativo, se percibe que este ajuste escolar les lleva a “pasar a los mayores”. Lo ven como “una etapa de personas más mayores, en la que van tomando decisiones e incluso pueden ir solos al propio centro”, suma la experta.
Así, todas estas emociones no deberían ser minimizadas. “A las personas adultas se nos olvida que hemos pasado por una etapa similar”, recuerda Prado. “Tramos de quitarle hierro al asunto, minimizando, y no validando esas emociones que pueden tener”. La experta recomienda “mucha cautela” y comprender el abanico de emociones que pueden sentir los escolares en ese momento. Porque si bien la emoción del mundo nuevo está ahí, también lo está la tristeza por el cambio o el vértigo ante perder a los amigos de la Primaria o afrontar un período educativo más complejo. Algunos sienten que no saben qué se van a encontrar y que lo que les han contado es demasiado duro. Temen a los suspensos o a no seguir el ritmo de las clases. Algunas de esas emociones pueden llegar incluso a ser paralizantes.
“Hay que actuar con mucha cautela y estar pendientes, pero sin caer en la sobreprotección. Los adultos deben tener un equilibrio. Esto es importante, porque los padres hoy tienden a caer en la sorbreprotección y a querer resolver, que sus hijos no sientan emociones y sentimientos desagradables que están ahí”, señala la experta. Esas emociones son igualmente parte de la vida y aprender a gestionarlas una pieza más del crecimiento.
Consejos para padres y madres
Entonces ¿qué deberían hacer padres y madres? Encontrar ese equilibrio entre la sobreprotección y el completo abandono es fundamental. La psicóloga no recomienda optar, ante la protección de más, a caer en el “vas a pasar al instituto, debes espabilar tú solo” o a insistir en la presión de que, si no estudias desde el primer día, se suspenderá. “Corren el riesgo de meterles miedo y caer en la trampa de que deben hacerse mayores solos”, advierte. “Si en Primaria se ha ido acompañando, ahora hay que ir soltando poco a poco”, explica, “ir quitando el andamiaje de manera paulatina”. Es importante entonces hacer una transición. No se puede quitar el acompañamiento de golpe, porque “pueden tener un vértigo impresionante”.

Aunque, insiste la experta, la sobreprotección tampoco es la respuesta correcta. Prado apunta que padres y madres suelen temer los suspensos, pero que “puede que haya alguno”. La ESO es el momento para “acompañar desde la autonomía”. Los progenitores deben “darles seguridad”, pero también margen para que vayan madurando y asumiendo responsabilidades. Sentarse con ellos a estudiar o planificarles las técnicas de estudio es pasarse. “Hay que estar, pero sin agobiarles”, resume, “validando emociones, pero sin dramatizar mucho”.
Prado advierte sobre caer en la trampa de comparar a los niños y niñas con sus hermanos mayores o los vecinos. “También es importante no centrarse todo en lo académico”, advierte.
Consejos para niñas y niños
Y si sus padres y madres deben crear ese espacio para la autonomía acompañada, ¿qué deberían saber las niñas y niños que se estrenan en la ESO?
Prado considera que es importante que tengan presente algo, que sus centros educativos están preparados para ellos. “Temen que se van a encontrar miles de profesores que no les van a hacer caso, que no van a poder atenderlos”, explica, y señala que no es así. “El profesorado está acostumbrado a 'estar' en ese momento. Los institutos lo preparan todo para que se sientan bien, para que si tienen cualquier dificultad o problema tengan un adulto de referencia”.
El otro punto es recordarles que todo lo que sienten es completamente normal. Le pasa a todo el mundo que se tiene que enfrentar a una situación nueva. “Y todos en clase van a estar igual”, añade Prado. “Se van a sentir todos igual, no es algo suyo propio”, recuerda. “Eso les da mucha tranquilidad”, apunta.
En su consulta recomienda estrategias, como buscar compañeros de referencia en los recreos, compartir con sus adultos y entender que el proceso de adaptación va poco a poco.

