HUMOR

Javirroyo y su guía para la pubertad de tus hijos: "Lo más difícil es aprender a soltar, no ser un padre helicóptero"

Javirroyo, autor de 'Soy un mutante'
El ilustrador y colaborador de Uppers Javirroyo, autor además de 'Soy un mutante'. (Foto: cedida)
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Javier Royo, mucho más conocido como Javirroyo (Zaragoza, 1972), pertenece a esa estirpe de viñetistas que se curtió en los fanzines de los noventa, el Instagram de la época, y que hoy reúne a más de 300.000 seguidores hablándoles, con humor y ternura, de cosas como la salud mental, el trabajo o la masculinidad. Ahora cambia las redes por el papel para un proyecto en el que aborda un tema resbaladizo y delicado: la pubertad.

El libro se titula ‘Soy un mutante. Bienvenido al planeta pubertad’ (SM), y viene acompañado de un gemelo, 'Soy una mutante', que firma la ilustradora Laura Árbol, para las chicas. Dos guías con el mismo esqueleto y almas distintas, pensadas para ‘mutantes’ a partir de doce años, aunque su autor reconoce que las escribió mirando un poco más abajo. "Hemos estado trabajando pensando incluso en niños de diez años", cuenta.

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Abrir melones

Echando un vistazo por encima a sus páginas, uno, que ya superó hace tiempo los 12 años, no puede evitar hacerse una pregunta: ¿esto es para el chaval o para el padre? Por supuesto, se la trasladamos al autor. Javirroyo, colaborador cada sábado con Uppers, sonríe ante la duda, porque tiene clara la respuesta: “Es para los dos. Es un libro muy de conexión. Es un libro para abrir melones, y para abrir un melón tiene que haber dos: el padre o la madre y el hijo", explica. 

Viñeta sobre las masculinidades
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"Por un lado, a mí me hubiera gustado tenerlo cuando era pequeño, porque haciéndolo me he enterado de muchas cosas. Y por otro, es un libro para los padres: que lo lean los niños, pero que lo tengan también los padres para que puedan surgir conversaciones porque, cuando entran en la preadolescencia, hablar con ellos se va haciendo cada vez más complicado", continúa.

Cuando entran en la preadolescencia, hablar con ellos se va haciendo cada vez más complicado

Quien haya criado hijos sabe que la pubertad de ahora se parece poco a la que uno vivió. Javirroyo lo matiza con la precisión de quien ha investigado el asunto a fondo: "Hay cosas de fondo que son iguales, porque hay cosas anatómicas. Y hay cosas que son culturales", razona. "Colocarte hoy en día es lo complejo. Nosotros no teníamos móviles ni acceso directo a tanta información y tanta desinformación. Antes, para encontrar gente desnuda tenías que ir a las revistas, a los vídeos… Y ahora es muy sencillo. Por eso, por ejemplo, se ha bajado también la edad de acceso a los contenidos pornográficos. Ahí es importante acompañar".

Nosotros no teníamos móviles ni acceso directo a tanta información y tanta desinformación

Acompañar, no vigilar. Ni tampoco caer en el extremo contrario, ese que a él le resulta tan disparatado: “Me han contado que hay padres que están viendo una película porno con su hijo para enseñarle lo que es", relata con tono de incredulidad. "Eso no es necesario, ni conveniente", zanja.

Por supuesto, Javi es consciente de que los hijos saben mucho más de lo que sus padres imaginan. Lo vivió siendo hijo y lo ha ‘sufrido’ también como padre. "A veces somos muy inocentes: piensas que no saben, e igual están viendo cosas que ni te imaginas", comenta.

Bajar el volumen a la masculinidad

‘Soy un mutante’, escrito está, ha nacido enfocado a los niños y, aunque no estuviera planeado en un principio, el momento le pedía a Javi una visión que ayudara a reducir la masculinidad tradicional. "Mi libro, el de los chicos, intenta bajar esa masculinidad tan marcada y tan tradicional que tenemos, conectando con las emociones", explica.

"Toca bajar un poco las masculinidades tradicionales y muy agresivas, esas que no entienden al otro, y subir la empatía en el caso de los chicos", añade. De ahí que el capítulo más espinoso, el del consentimiento, se lo tomara como un reto personal. "Fue el capítulo más delicado, porque no sabía muy bien cómo tocarlo. Por eso puse ahí superhéroes y jugué un poco con metáforas, porque no puede ser muy explícito tampoco", cuenta. 

Viñeta sobre el consentimiento

Sin embargo, su manera de explicarlo a los chavales es directa, sin filtros: "Hay una cosa clave que creo que es muy importante decirles: que en el pene no hay sentimientos, no hay empatía hacia el otro. Yo hago lo mío y ya está: ese es el gran problema, más allá del sexo. Los comportamientos van de raíz. Hay que intentar leer al otro".

Hay una cosa clave que creo que es muy importante decirles: que en el pene no hay sentimientos, no hay empatía hacia el otro

Si hay una idea clave en el libro y que resonará en cualquiera que tenga hijos o nietos, es la de dar un paso atrás y cuándo es el momento de hacerlo: "Es muy complejo el papel de padre, porque tenemos que aprender a soltar, que es lo más difícil: no ser un padre, o una madre, helicóptero. Eso es un horror", afirma.

Dejar de sobrevolar a tu hijo y soltar significa aceptar que se va a dar de bruces, y que está bien que así sea. "Claro que no quiero que mi hijo sufra, pero va a sufrir, como has sufrido tú, y no pasa nada: forma parte de la vida", dice. "Se va a enamorar, se va a desenamorar, va a tener una decepción y luego va a levantarse. Lo que tú tienes que hacer es que él tenga la fuerza para levantarse solo, y para poder contártelo", apunta.

Para eso hace falta estar cerca sin agobiar, y Javirroyo tiene una receta doméstica que practicó en su propia casa: "Todas las noches nos contábamos el día. Prestando atención, ahí es donde se ven realmente los problemas o las dudas. Puede surgir un detallito que sea una alarma, o un hilo del que, si estás atento, empiezas a tirar".

De "papá, te quiero" a la salud mental

Ninguno de estos temas es independiente o se puede analizar de forma individual, sino que hay que hacerlo dentro de un todo tan desconcertante como es la pubertad. La salud mental, la sexualidad y las emociones forman parte del mismo paquete: "Creo que está todo muy conectado, aunque tendemos a desconectar las cosas. En el libro lo planteo como una montaña rusa que va cambiando. Pero si hasta a los adultos nos pasa que algunos días te sientes mal, piensas una cosa y luego la contraria, te enfadas, te levantas mal o al revés".

Javirroyo, dibujando

Y ahí entra, casi sin querer, la generación de sus propios padres, quizá no tan lejana como podría parecer. "En la generación de mi padre ahora se expresa un poco más, porque yo he ido forzando esa comunicación a base de repetir ‘papá, te quiero’. Cosas tan sencillas como eso, entre hombres, antiguamente, no se decían ni se mostraban".

Por ahí aparece la figura de esa tercera generación implicada en el día a día de un preadolescente. "Creo que el libro también puede ser interesante para los abuelos. La relación que tienes con tu hijo es una en la que tú tienes que ser el que educa en el día a día, el que pega las broncas. Y los abuelos, de repente, son unas figuras mucho más suaves, mucho más colegas, con las que hablar de estos temas puede ser sano", puntualiza.

La mutación no termina a los quince

Puestos a hablar de cambios, Javirroyo se enciende con una idea que le parece un filón inexplorado, la de que la vida es una sucesión de pubertades. La segunda, la de la edad madura, apenas tiene quien la cuente: "Creo que hay un redescubrimiento de la sexualidad cuando te haces mayor. Hablar, por ejemplo, de la menopausia, de la caída del deseo, de buscar otros momentos… Me parecería brutal", reflexiona. 

Y, claro, una idea conduce directamente a otra y a otra… antes de terminar la charla. No nos podíamos quedar en la menopausia así que miramos más allá, ya que en los tiempos que corren, con la esperanza de vida creciendo casi a diario, habrá otras etapas que descubrir. "Habrá otros ciclos diferentes: de los cincuenta a los ochenta, y de los ochenta a los cien", augura. 

Así pues, preparémonos para las mutaciones que están por venir. Ojalá haya alguien que nos las explique con viñetas.