2022 fue el quinto año más cálido en el mundo y el segundo en Europa: cómo afectó a España

El año 2022 terminó como el quinto más cálido a nivel mundial y el segundo en Europa desde que hay registros, lo que convierte al recién terminado ejercicio en el octavo año consecutivo en el que la temperatura media global supera en 1 grado centígrado (ºC) el valor medio previo a la revolución industrial (1850), según el informe 'Datos Destacados del Clima mundial en 2022' del Servicio Europeo de cambio climático Copernicus, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio.

El trabajo concluye que este fue un "año de extremos climáticos", con temperaturas máximas récord, sequías e inundaciones, niveles mínimos de hielo en la Antártida así como de un nuevo aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, al tiempo que hace especial hincapié en el incremento de estas en Europa derivadas de los incendios forestales del pasado verano, que fueron las más altas en la UE + Reino Unido desde 2007, mientras que disminuyeron en el resto del mundo.

Incluso en Francia, España, Alemania y Eslovenia registraron las mayores emisiones de incendios forestales en verano de los últimos 20 años, como mínimo, lo que contribuyó a la degradación de la calidad del aire a escala local.

Durante la presentación del informe este martes, el responsable de Observación de la Tierra en la Dirección General de Industria de Defensa y Espacio de la Comisión Europea, Mauro Faccini, ha destacado que todas las actividades humanas están impactando sobre el clima en la Tierra y ha recordado el compromiso de la UE con la acción contra el cambio climático. En ese esfuerzo ha ubicado este informe porque para la UE "sin monitorizar el planeta y como está cambiando, no se puede planificar su resiliencia en el futuro contra el cambio climático". "Es esencial disponer de datos, información y conocimientos de gran calidad sobre la observación de la Tierra", ha insistido.

2023 apunta a cálido

Por su parte, el director del servicio de cambio climático de Copernicus (CS3), Carlo Buontempo, ha explicado que los nuevos datos reflejan "otro año" de extremos climáticos y augura que si tuviera que apostar una predicción de 2023 apuntaría que este puede ser también un nuevo año cálido, aunque ha manifestado que es "pronto" aún para valorar como se comportará el año en su conjunto.

A nivel mundial 2022 fue el quinto más cálido, con una temperatura media de 0,3ºC más que la media del periodo de referencia 1991-2010, es decir 1,2ºC más que el periodo 1850-1900. En el Acuerdo del Clima de París los países se comprometieron a no rebasar 1,5ºC el incremento global de temperatura de aquí hasta 2100. Además, el ejercicio tuvo valores muy próximos a los registrados del cuarto al octavo año de entre los más cálidos. Precisamente, los últimos ocho ejercicios fueron los ocho más cálidos globalmente desde que hay registros.

Por otro lado, la científica de C3S/CAMS Freja Vamborg ha precisado que el trabajo concluye que a nivel mundial las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono aumentaron en unas 2,1 partes por millón, es decir a un ritmo parecido al de los últimos años, mientras que las concentraciones de metano en la atmósfera aumentaron cerca de 12 partes por mil millones (ppb), por encima de la media pero por debajo de los máximos históricos de los dos últimos años.

El cambio climático en Europa se da el doble de rápido

El informe, cuyos datos provisionales se confirmarán en el Estudio definitivo del año que será publicado en el mes de abril, destaca las olas de calor "prolongadas e intensas" que afectaron al oeste y el norte de Europa, así como a una "persistente" escasez de precipitaciones, que combinada con las altas temperaturas y otros factores, provocó una sequía generalizada.

Respecto a otras zonas del mundo, el documento refleja la prolongada ola de calor que afectó a Pakistán y al norte de la India en primavera, así como al centro y el este de China en verano; así como las inundaciones generales de Pakistán en el mes de agosto provocadas por lluvias extremas o las temperaturas bajas y elevadas precipitaciones en el este de Australia durante el año, eventos que atribuye a características climáticas "típicamente" asociadas a La Niña.

Por otro lado, añade que en el mes de febrero la extensión del hielo marino de la Antártida mostró su nivel diario más bajo en los 44 años de registros por satélite y que la extensión del hielo del mar Antártico llegó a valores récord o casi récord durante seis meses.

En definitiva, récords de temperatura en Europa, con su verano más caluroso desde que hay registros y varias olas de calor prolongadas, sobre todo en el oeste y en el norte del continente, mientras otros fenómenos extremos, sequías e inundaciones, afectaron a amplias regiones del planeta. La temperatura en Europa ha aumentado más del doble de la media mundial en los últimos 30 años y presenta la mayor tasa de incremento de todos los continentes del planeta, una conclusión también comentada por Vamborg.

En este contexto, la directora adjunta del C3S, Samantha Burgess, ha incidido en que este otro año más de extremos climáticos ponen de manifiesto que ya se están experimentando las "devastadoras consecuencias" del calentamiento del planeta y que será necesario que la sociedad reduzca "urgentemente las emisiones de carbono y se adapte rápidamente al cambio climático" para evitar las "peores consecuencias".

Por zonas, las temperaturas se situaron más de 2°C por encima de la media del periodo de referencia 1991-2020 en zonas del norte de Siberia central y a lo largo de la Península Antártica. Además, amplias áreas de Europa occidental --entre ellas España como ha confirmado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)--, Oriente Medio, Asia Central y China, Corea del Sur, Nueva Zelanda, el noroeste de África y el Cuerno de África, tuvieron el año más cálido respectivamente desde que hay registros.

Toda Europa, a excepción de Islandia, registró temperaturas anuales superiores a la media de 1991-2020. Las temperaturas superaron la media por mayor margen en la parte occidental del continente y varios países del oeste y del sur de Europa registraron su temperatura anual más alta desde al menos 1959. Igualmente, al verano más cálido desde que hay registros "por un claro margen" en Europa, le siguió el tercer otoño más cálido, solo superado por 2020 y 2006 y unas temperaturas invernales en el entorno de 1ºC por encima de la media, lo que supone uno de los diez inviernos más cálidos. Por el contrario, las temperaturas primaverales en el conjunto de Europa se situaron justo por debajo de la media del periodo de referencia entre 1991 y 2020.