El misterio de los científicos de EEUU, crece: aparece muerta Melissa Casias, desaparecida hace un año

Melissa Casias
Melissa Casias, trabajadora del laboratorio nuclear de Los Álamosmha sido encontrada muerta.. Redes Sociales
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Los restos de Melissa Casias, de 54 años, trabajadora del Laboratorio Nacional de Los Alamos en Nuevo México, fueron encontrados el fin de semana en el Bosque Nacional de Carson, a unos diez kilómetros del lugar donde fue vista con vida por última vez el 26 de junio de 2025. Junto a ella había un arma.

Casias trabajaba como asistente administrativo en el laboratorio, creado durante la Segunda Guerra Mundial para el famoso Proyecto Manhattan. El día de su desaparición, la mujer, que estaba casada y era madre, borró todos los datos de sus teléfonos. Le dijo a su marido, Mark, que también es empleado de Los Alamos, que había olvidado su identificación y que tenía que regresar a casa. Nunca más la vio. Las cámaras de vigilancia la mostraron, por última vez, caminando sola hacia el este por la carretera estatal 518, a unas tres millas de su casa.

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El misterio de los científicos desaparecidos o muertos en EEUU crece

Con su muerte, el misterio de los científicos americanos desaparecidos o muertos en los últimos años ya es algo más que una conspiración que provoca desasosiego en Estados Unidos. Según una carta enviada a la Oficina Federal de Investigación, el Comité de Supervisión de la Cámara citó informes que vinculaban a Melissa Casias con el general retirado de la Fuerza Aérea, William McCasland, también desaparecido en febrero en Albuquerque, Nuevo México.

Susan McCasland salió de su casa el 27 de febrero para una cita médica y cuando volvió su marido ya no estaba. El hombre abandonó su casa con un arma, botas de montaña, pero sin su teléfono, sus gafas de ver y el reloj electrónico que usaba a diario. El general supervisaba proyectos de materiales avanzados y vigilancia espacial. McCasland estuvo vinculado al incidente de Roswell de 1947. Su mujer, se niega a creer cualquier teoría conspirativa y habla de un deterioro físico que él aceptaba cada vez peor.

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Todos los desaparecidos, como Melissa, dejaron sus pertenencias e identificaciones en casa. El misterio ya está llegando al terreno político. No en vano, los legisladores del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes investigan 12 casos. A finales de abril enviaron cartas al FBI, al Pentagon y al Departamento de Energía para advertir que “estas muertes y desapariciones podrían representar una grave amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y para el personal con acceso a secretos científicos”.

“Algo está pasando”, advirtió la representante por Florida, Anna Paulina Luna a sus seguidores en X. “¿Quién mató a los científicos?”, planteó la congresista de Carolina del Sur, Nancy Mace. Todos los desaparecidos o fallecidos tenían vínculos con programas nucleares o espaciales y, en algunos casos, con proyectos clasificados.

Frank Maiwald falleció en julio de 2024. Michael Hicks, especializado en cometas y asteroides, murió un año antes, a los 59 años, sin que se conocieran las causas, y Monica Reza lleva desaparecida tras ir a pasear junto a un amigo, desde el 22 de junio de 2025. Los tres trabajaban en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

El astrofísico Carl Grillmair formaba parte del Centro de Procesamiento y Análisis Infrarrojo de Caltech. Fue asesinado a tiros el pasado mes de febrero frente a su casa en Llano (California). Era un astrofísico experto en exoplanetas.

El científico Michael Hicks, especializado también en cometas y asteroides, dejó el laboratorio en 2022 y falleció en julio de 2023.

Nuno Loureiro, reputado físico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)  murió en diciembre, asesinado a manos de Claudio Neves Valente en su casa de Brookline. Su asesino también apareció muerto sin explicaciones convincentes.

Anthony Chávez, de 79 años, lleva desaparecido desde comienzos de mayo de 2025. Había trabajado en el laboratorio como capataz de obras hasta su retiro en 2017. Según investigadores, no hay señales de intervención de terceros ni de que planeara irse. “Su auto estaba cerrado en la entrada de su casa. Su billetera, llaves y objetos personales estaban adentro, por lo que parece que salió por poco tiempo”, escribió su amigo Carl Buckland en redes sociales.

Steven García, contratista que trabajaba en el Kansas City National Security Campus en Albuquerque, permanece desaparecido desde el 28 de agosto. Salió de su casa con un arma de mano, pero sin llaves ni teléfono.

En marzo se recuperó el cuerpo de Jason Thomas, biólogo de la farmacéutica Novartis, en un lago de Massachusetts. Llevaba tres meses desaparecido antes de ser hallado en el lago Quannapowitt. Según su esposa, atravesaba un momento difícil tras la reciente muerte de su padre.

Amy Eskridge, de 34 años, y cofundadora del Instituto de Ciencia Exótica en Huntsville (Alabama), localidad que sirve de sede a una importante instalación de la NASA se quitó la vida en 2022. Un mes antes de eso se grabó hablando de quemaduras en las manos, que en el vídeo achaca al ataque de un “arma de energía teledirigida”. A sus amigos les decía que nunca creyeran que se pudiera quitar la vida.

Melissa Casias es la última víctima que se conozca del misterio de los científicos.