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Comité Federal del PSOE de 2016: las doce horas de tensión que acabaron con la dimisión de Pedro Sánchez

Las 12 horas que desgarraron al PSOE en un Comité Federal que terminó con la dimisión de Pedro Sánchez por no abstenerse con Mariano Rajoy
Pedro Sánchez terminó dimitiendo como Secretario General del PSOE tras perder la votación en el Comité Federal del 1 de julio de 2016. Informativos Telecinco
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Pedro Sánchez no podrá olvidar el 1 de octubre de 2016, fecha del Comité Federal del PSOE que provocó su caída pero, al mismo tiempo, supuso su reconquista del poder hasta llevarle a la Moncloa. Aquella reunión en la sede de Ferraz, se prolongó durante doce horas de enfrentamientos, acusaciones cruzadas y un clima de ruptura interna que destrozo a los socialistas con denuncias de pucherazo

El detonante fue la negativa de Sánchez a facilitar con una abstención la investidura de Mariano Rajoy. Su postura, defendida durante semanas, había fracturado al PSOE entre partidarios de mantener el “no” y dirigentes que consideraban inevitable permitir un Gobierno del PP para evitar unas terceras elecciones. 

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Un partido sin autoridad clara

En los días previos al Comité Federal, los críticos, encabezados por Susana Díaz, impulsaron una cascada de dimisiones en la Ejecutiva para forzar la caída del secretario general.

Pedro Sánchez llegó a reconocer que “la situación que hemos vivido esta semana es muy dolorosa, muy dolorosa. Nunca pensé que podríamos llegar a esta situación

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La reunión estuvo marcada por un vacío de legitimidad y por la disputa sobre quién ostentaba realmente el control del partido. Las intervenciones se sucedieron en un ambiente de máxima tensión, con gritos, reproches y escenas de llanto. Uno de los momentos más recordados fue la intervención del exministro José Blanco, que advirtió con dureza del riesgo de fractura: “Da igual quién convoque el Congreso, da igual quién lo gane, estaremos muertos y Rajoy haciendo los carteles de la campaña electoral”.

El punto más polémico llegó con la discusión sobre cómo debía votarse. Los afines a Sánchez reclamaron que la votación se realizara en urna y en secreto, argumentando que así se evitaban presiones. Los críticos interpretaron esa petición como un intento de “pucherazo”.

Finalmente, la Mesa del Comité Federal decidió que la votación se realizara a mano alzada. Sánchez perdió la votación y, con ella, la capacidad de seguir al frente del partido. Minutos después anunció su dimisión como secretario general de los socialistas.