Begoña Gómez asegura en su denuncia que Vito Quiles usó "violencia física" para impedirle abandonar el local

Vito Quiles recibió un chivatazo del paradero de Begoña Gómez y fue a su encuentro en un restaurante de Las Rozas, en Madrid. Informativos Telecinco
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Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, ya ha presentado la denuncia contra Vito Quiles en la Policía Nacional, después del incidente en un establecimiento de Las Rozas, Madrid, en el que, afirma, sufrió un acto de agresión, acoso e intimidación. El activista la encontró gracias a un chivatazo.

Los hechos sucedieron este miércoles 29 de abril, cuando la esposa de Pedro Sánchez se encontraba en la cafetería Es Panis y Vito Quiles --que cuenta con acreditación de periodista en el Congreso de los Diputados-- accedió al local, interpeló a Gómez y comenzó a grabarla con su teléfono móvil.

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Un vídeo editado y sin las imágenes en el interior del local

El propio Quiles publicó un vídeo del incidente en el que aparece la mujer de Sánchez tratando de abandonar el lugar mientras dos acompañantes de la mujer del presidente forcejean con él e intentan que deje de grabar. Fuentes del Gobierno señalan que las imágenes están "editadas" y hay "una parte que no está publicada".

Se refieren a las obtenidas en el interior del local donde Quiles grabó y acoso a Begoña Gómez y donde habría tenido lugar el momento más comprometido ya que, según la denuncia, habría empleado fuerza física contra Gómez para tratar de evitar que saliera del local.

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En su vídeo editado, el supuesto agresor se muestra como una víctima de las amigas de Begoña Gómez a las que llega a insultar calificándolas de "charos". Finalmente, la esposa del presidente, protegida por un escolta, tuvo que marcharse de manera apresurada en el vehículo conducido por un segundo agente.

Poco después del incidente, Gómez acudió a una comisaría de Policía Nacional para formalizarla, según fuentes gubernamentales.

En Moncloa evitan hablar de un fallo en el sistema de seguridad que protege a la mujer de Sánchez y subrayan que se trata de un comportamiento de acoso e intimidación contra una ciudadana que, alertan, no se puede normalizar.

En ese sentido señalan que el presidente del Gobierno está "preocupado" porque, recalcan, se trata de una agresión impropia de regímenes democráticos que no se puede dejar pasar ni asumir como un acto de libertad de expresión. "Es acoso e intimidación" basada en la "vigilancia y el seguimiento" sostienen.