El asalto a Ceuta nunca fue migratorio: el objetivo fue desestabilizar y deteriorar la imagen de España

El 90% de los teléfonos analizados en el asalto tienen prefijo marroquí
Pedro Sánchez en su comparecencia en el Congreso defiende la relación con Marruecos y critica a la oposición de intentar "sacar tajada" de la crisis de Ceuta
Mucho se ha hablado hoy en el Congreso del informe policial, en manos de la juez de la Audiencia Nacional, María Tardón y que dado un giro a la crisis de Ceuta en las últimas horas. Pero, qué es exactamente lo que dice de la autoría del asalto.
Lo primero que señala el informe en sus conclusiones es que no se puede individualizar al responsable o responsables de esa avalancha, pero sí recopila evidencias de quién puede estar detrás. Los investigadores parten de que fue un proceso planificado en el que intervinieron las fuerzas de seguridad de Marruecos, que no opusieron resistencia, y otras personas con capacidad para manejar las redes sociales.
Además, se repiten las pautas de otras entradas masivas como la de 2021 y 2024 pero mejoradas para tener un mayor impacto. Algo tan especializado que descartan que las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas formen parte del plan. Y creen que el objetivo no era el migratorio porque la mayoría de los que entraron en Ceuta regresaron. Lo que se buscaba deteriorar la imagen del país y provocar una desestabilización. Y todo estaba organizado para que su autor permaneciera oculto.
El 90% de los teléfonos analizados en el asalto tienen prefijo marroquí
Por lo tanto, ¿quién puede buscar y hacer algo así? Algunos indicios apuntan claramente a Marruecos. Los teléfonos fueron una pieza clave para conseguir algo fundamental: que los mensajes corrieran a toda velocidad y llegaran a miles de personas. Así lo recoge el informe policial, que habla del llamado “método spread”: un modelo planificado para viralizar mensajes en redes sociales y reducir al mínimo la dependencia del azar
Los investigadores identifican además a los llamados “dinamizadores del mensaje”: perfiles y números de teléfono que habrían sido decisivos para multiplicar esos contenidos. Y hay un dato especialmente llamativo: el 90% de los teléfonos analizados tenía prefijo marroquí. El resto, principalmente de Argelia, Túnez y Libia...
Los teléfonos funcionaban como un altavoz: un mensaje, diferentes grupos, miles de receptores. La Policía ya había detectado además actividad en grupos y foros de Facebook desde antes del 30 de julio. Se activaron entre el 24 y el 28. El primer gran incremento llegó el 28. El pico máximo, el día 30. Pero el informe pone el foco también en lo ocurrido después.
Sobre la segunda convocatoria, la del 15 de agosto, los agentes hablan de un proceso que “parece manejado” y apuntan a que aquella convocatoria pudo convertirse en un ejercicio de control destinado a “blanquear” la gestión previa de la respuesta de las fuerzas de seguridad marroquíes.
