Y se armó el Belén entre Barcelona y Madrid

  • Colau convierte el Belén en un trastero muy caro y Almedia lo posa sobre la bandera española

Es el nivel de nuestra clase política, que no desaprovecha cualquier cosa para el conflicto. El belén navideño, tan tranquilo durante años, se ha convertido en una nueva batalla. Ahora entre Madrid y Barcelona. Empezó Colau, que ya se sabe que no es especialmente partidaria de estas fiestas, apostando por el Belén Trastero que cuesta nada menos que 100.000 euros. Dicen que es arte. De vergüenza lo han calificado muchos, que creen que con el belén normal y corriente basta.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, no se ha quedado atrás. Ha decidido este año incorporar una enorme bandera española bajo el belén navideño del Ayuntamiento de la capital. Una iniciativa que ha causado sorpresa pero que, según Almeida, no es una novedad ya que todos los belenes de todos los hogares la llevan. Es decir, que en las casas de los españoles el belén se pone sobre una bandera española. De locos. El alcalde madrileño ha defendido la presencia de la enseña nacional en el pedestal del nacimiento y lo ha ligado a las conversaciones del presidente Pedro Sánchez para lograr la investidura. En este sentido, Martínez Almeida asegura que las negociaciones del Partido Socialista hacen que sea "procedente" reivindicar el orgullo de ser español. Lo dicho, se armó el Belén.

Faltaba Ortega Smith, la salsa en todos los desvaríos, desatado últimamente. Y así, ha comparado el belén de Colau con ella misma a la que ha calificado como "una cosa deslavazada" sin buen gusto ni sentido común. Me han dicho que son como unas cajas de cartón espantosas; pues son como ella, una cosa deslavazada y sin el menor cariño estético", manifestaba el político ante la prensa tras la inauguración del Belén del Consistorio madrileño.

Para Ortega Smith, "un Belén es una representación de un momento religioso, pero también un elemento artístico", y ha asegurado que "Colau es la antítesis del arte, el buen gusto y el sentido común".

Todo vale para la batalla política. Y más si son nimiedades.