"Es una victoria moral a medias", el militar herido y acusado de provocar el accidente de Hoyo gana a Defensa
El teniente José Manuel Candón resultó herido grave en un accidente con explosivos en el que murieron cinco compañeros en 2011
En el décimo aniversario de la tragedia, una juez militar le procesó como responsable del letal accidente
Ahora la causa contra él ha quedado sobreseída: "Me han querido convertir en verdugo de mis compañeros"
Madrid"Me he sentido morir dos veces", dice el teniente José Manuel Candón (Medina Sidonia, 1976). La primera, el 24 de febrero de 2011. La explosión accidental de ocho minas con 58 kilos de TNT, en el cuartel de Hoyo de Manzanares (Madrid), mató a cinco de sus compañeros. Él perdió un ojo y tiene una invalidez del 78% . La segunda vez que sintió ese dolor llegó justo 10 años después, en el aniversario del accidente, cuando la juez del Juzgado Togado Militar Territorial número 11, la comandante Patricia Moncada, le acusó a él de provocar el suceso por "falta de vigilancia" en el material.
"Pasé de víctima a verdugo sin una sola prueba. ¿Tú sabes lo que es culparte de la muerte de tus cinco compañeros?. Me ha dolido más que las secuelas del accidente", asegura Pepe, que lleva 30 operaciones a su espalda y pasó más de un año hospitalizado.
Ahora la justicia militar le ha dado la razón. Su causa ha quedado sobreseída, tal y como se lee en el auto del Tribunal Militar Territorial. Los "siete presuntos delitos" de los que le acusaba la juez han sido desestimados, el auto revocado y la causa contra el teniente definitivamente archivada. La investigación del accidente continúa abierta, aunque hayan pasado más de diez años desde el suceso.
"Es una victoria moral a medias", dice a NIUS el teniente. "El daño de estos meses es irreparable", se lamenta."Hemos tenido pánico institucional, toda la maquinaria de la administración contra nosotros".
Dos intentos de culparle
Desde febrero, la juez militar ha intentado culpar del accidente al teniente Candón en dos ocasiones, las dos sin éxito. La primera el 23 de febrero, la víspera del aniversario del acciente, la juez dictó un auto contra Candón alegando falta de "eficacia en el servicio" . El teniente recurrió y también la Fiscalía.
La Fiscalía creee que se vulneró la Constitución, y que la juez se basó en "conjeturas"
El fiscal, el coronel José Cervera, alegó que no se podía inculpar "sin previa imputación" y en su escrito acusó a la juez de "vulnerar los derechos a la defensa y a la presunción de inocencia", que están en la Constitución. Además la acusó de basar su procesamiento en "conjeturas, meras sospechas". El Tribunal Militar les dio la razón.
Pero la juez volvió a la carga en junio. De nuevo, volvió a citar al teniente Candón como investigado. Y de nuevo, los tres jueces del Tribunal Militar Territorial le han dicho que no. Han despachado en tres folios las 200 hojas del auto de procesamiento, para decirle a la juez que "no aporta novedad alguna" y que los hechos "ya fueron objeto de exposición".
La investigación no se ha cerrado
El teniente Candón lleva tres años dando guerra a Defensa. En 2018 logró reabrir la investigación sobre el accidente al aportar un informe pericial que aseguraba que la explosión pudo deberse al mal estado del material y apuntaba a los responsables de logística.
"La causa sigue adelante", recuerda el teniente. Tanto él como el resto de las familias de los militares fallecidos quieren demostar que hubo fallos en la cadena de custodia y que la munición era inútil. Estaba catalogada como "estado 40"- que debe ser retirada-, lo que significa que no debió usarse nunca.
El fantasma del que el caso prescriba para los presuntos culpables no inquieta a Candón: "No quiero que metan a nadie en la cárcel. Pedimos que se reconozca que hubo una negligencia y que hay responsables", asegura a NIUS antes de terminar la conversación. Tiene que entrenar. Se prepara para participar en el paratriatlón de XTERRA que se celebrar el 5 de diciembre en Hawai. "Me llevo fuerzas renovadas". Espera traducir esta victoria judicial en otra deportiva.