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Luz roja para dormir: cuáles son sus beneficios y qué precauciones hay que tomar al usarla

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Cómo la luz roja puede mejorar tu sueño. Unsplash
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MadridCada vez somos más conscientes de lo importante que es cuidarnos para sentirnos bien. Una alimentación adecuada, beber suficiente agua y no abusar del alcohol o las bebidas azucaradas, pero también hacer más ejercicio físico, disfrutar de la naturaleza, quedar con las personas que nos quieren y queremos… pero tan importante como todo esto es el descanso y no solemos darle la importancia que merece. 

Una mala noche de sueño nos amarga el día, nos deja cansados y de mal humor, estamos irritables y nos cuesta concentrarnos, estamos más torpes, tropezamos sin motivo y eso nos pone de peor humor y más irritables. Si sucede una noche, es molesto, pero es algo que se puede dejar atrás si después podemos dormir bien, la cosa cambia si se convierte en algo habitual. 

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Un sueño ligero o de mala calidad puede tener consecuencias negativas en todos los aspectos de nuestra vida, porque afecta a nuestro estado de ánimo y nuestras relaciones, y también puede tener consecuencias para nuestra salud. Por eso es tan importante descansar de manera adecuada, algo que cada vez más personas tienen presente y por eso buscan soluciones para lograr que así sea. 

Muchas veces es necesario hacer ciertos cambios en nuestro estilo de vida, consejos que los profesionales dan para poder mejorar el sueño, otras es suficiente con algunas pequeñas incorporaciones, como añadir la luz roja a nuestras rutinas de sueño. 

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Luz roja para dormir: beneficios y precauciones

Una investigación realizada en China encontró que la exposición a la luz roja unos 30 minutos antes de acostarse pueden lograr mejoras en la calidad del sueño y un aumento de los niveles de melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia. La luz roja favorece la producción de melatonina porque, al contrario de lo que sucede con las luces azules de los dispositivos electrónicos, que inhiben su producción, la roja no interfiere.

Además, el uso de la luz roja durante las horas nocturnas ayuda a mantener el ritmo circadiano, porque simula las condiciones de anochecer que el cuerpo necesita para nuestro reloj biológico, lo que se convierte en un sueño más estable y reparador. Al ser menos brillante reduce la fatiga visual y crea un ambiente más relajante, lo que reduce el estrés y la ansiedad. 

Al activar el ‘modo noche’ en nuestros dispositivos electrónicos estaremos reduciendo la luz azul y nos mostrará tonos más suaves, algo ideal para antes de acostarnos, aunque también podemos colocar bombillas de este color en nuestras lámparas de la mesita de noche. Es mejor optar por una iluminación roja tenue, no demasiado brillante, con una longitud de onda entre los 620 y 750 nm (nanómetros) y una temperatura de color mínima de 2000K. 

También es importante evitar una exposición directa a los ojos (sobre todo si es LED) y mantener la distancia adecuada. En caso de embarazo, fotosensibilidad o algún problema médico, es mejor consultar con un profesional de la salud antes de hacer este tipo de cambios.