Tener canas podría ser un mecanismo de defensa del cuerpo contra el cáncer, según un estudio japonés

Un reciente estudio se ha centrado en las células que dan color al cabello y cómo reaccionan ante el cáncer
Un equipo de investigadores descifran el origen del cáncer: "Nos gusta llamarlo como la caja negra"
MadridEnvejecer es toda una aventura y no siempre lo llevamos con el mejor de los espíritus, sobre todo cuando nos sentimos fuertes y con energía, pero el exterior no refleja lo mismo. Hay ciertos signos de envejecimiento que luchamos para evitar, como aquellos que refleja nuestro rostro, pero también otros que se ven en el cabello, como las canas.
En realidad, la aparición de las canas está asociado con la edad y el paso del tiempo, porque pensamos que lucirlas nos envejece, pero lo cierto es que pueden aparecer en cualquier momento de la vida. Muchas personas ven cómo sus primeras canas aparecen cuando todavía no han cumplido los 30.
Es bastante habitual recurrir a métodos para ocultarlas, ya sea cambiar la manera de peinarnos, arrancarlas si son pocas (esto no es buena idea, no porque salgan siete, como se suele señalar, sino porque salen de nuevo y, mientras crecen, es más complicado ocultarlas entre el resto del cabello), también es frecuente teñirse.
Últimamente, parece que las tendencias nos llevan hacia otro lado y una vez que aparecen, nos invitan a abrazar esas canas, aprender a cuidarlas y presumirlas. Se trata de una cuestión de estética, pero lo cierto es que las canas podrían ser también un mecanismo de defensa contra el cáncer, tal y como recoge un estudio japonés.
Las canas como mecanismo de defensa contra el cáncer, según un estudio
Publicado en la revista Nature Cell Biology, este estudio relata cómo las células que dan color al cabello pueden dejar de producir color para eliminar el ADN dañado, lo que evitaría tumores.
El color del cabello depende de la melanina, que es un pigmento que está producido por los melanocitos, estas células proceden de un pequeño reservorio que está situado en el folículo piloso, las células madre de melanocitos. Ellas son las encargadas de fabricar el pigmento que da color al pelo cuando nace. Con la edad se deterioran y agotan, dando así lugar a los cabellos blancos.
El estudio de la Universidad de Tokio ha puesto el foco en esas células madre de melanocitos, llegando a la conclusión de que, cuando se daña el ADN de esas células madre pigmentarias del cabello, pueden tomar la decisión de sacrificarse, dejar de producir color, lo que conduce al encanecimiento, o aferrarse a la vida y convertirse en el punto de partida de un tumor o melanoma.
Este estudio, dirigido por las profesoras Emi Nishimura y Yasuaki Mohri, sirve para entender cómo se relacionan envejecimiento visible y carcinogénesis en un tejido concreto. No sirve para afirmar que una melena blanca protege contra el cáncer, un mayor número de canas no implica un menor riesgo de cáncer; las canas tampoco son un problema de salud ni un indicador directo de enfermedad.
Este estudio invita al investigador a ver las cosas de otro modo, un folículo con el pigmento agotado puede estar causado por el envejecimiento o puede ser un posible acto de defensa, una pequeña batalla que el organismo ha ganado.

