ALPINISMO

Carlos Soria cumple 87: los retos que tiene por delante el alpinista de los récords

Carlos Soria, siempre subiendo. instagram @yosuboconcarlossoria Foto: Luis M. Soriano
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Cuando uno piensa en montañismo extremo suele imaginar a jóvenes en el pico de su madurez física y cuerpos entrenados al límite para soportar la enorme exigencia que supone. Entonces aparece Carlos Soria y rompe con cualquier idea preconcebida. Hoy cumple 87 años y aún conserva en la mirada la chispa de quien prefiere la roca y la nieve al sillón de casa.

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Soria ha dedicado más de cinco décadas a las cumbres, y lo ha hecho con una constancia poco frecuente incluso entre los atletas más jóvenes. Su gesta más reciente, cumplida en septiembre del año pasado, fue coronar el Manaslu (8.163 metros) en Nepal, con lo que se convirtió en la persona de mayor edad en alcanzar la cima de un ochomil, superando al japonés Yuichiro Miura, quien lo había logrado a los 80 en el Everest.

Lo de Manaslu fue además una vuelta a un lugar simbólico. El deportista abulense participó en 1975 en la primera expedición española que bordeó ese mismo coloso, y medio siglo después cerró el círculo volviendo a hollar su cima.

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Una carrera de gestas

Y no es que haya llegado ahí por casualidad. A lo largo de su carrera ha sumado 12 de los 14 ochomiles del mundo, entre ellos montañas legendarias como el Everest, el K2, el Makalu, el Kangchenjunga o el Annapurna. Diez de esas grandes cimas los conquistó después de cumplir los 60 años, algo que, en si mismo, parece desafiar cualquier lógica sobre la edad y el rendimiento en altura.

Más allá de las cifras, escalar para Soria es también una manera de afrontar el paso del tiempo. En más de una ocasión ha admitido que se le olvida la edad que tiene cuando está en plena montaña, una frase que resume bien su actitud.

En sus últimas apariciones en medios tras su última gesta, Soria habló de cómo se mantiene. Entrenamiento diario, rutinas sencillas, alimentación variada pero no especial y una estricta disciplina de sueño (madruga y se acuesta a las 10 de la noche), porque “la edad no debe ser una barrera, sino una motivación”.

¿Qué queda por delante?

Aunque muchos podrían pensar que colgar los piolets es lo natural a su edad, Soria ha sido bastante honesto sobre sus próximos objetivos. El mensaje recurrente es sencillo: no piensa abandonar las montañas mientras su cuerpo y su salud se lo permitan.

"Lo de cerrar círculos… no cierro nada. Lo dejo todo abierto. Quizás no vuelva a un ochomil, pero lo que sí voy hacer es seguir escalando y haciendo montaña, que es lo que me gusta. Este año quiero escalar en hielo, escalar más, seguir subiendo montañas, las que sean", confesaba en la rueda de prensa que dio al regreso de su expedición al Manaslu.

Ciertamente, a Soria le quedan dos ochomiles pendientes en su palmarés -el Dhaulagiri y el Shishapangma-, pero a estas alturas su enfoque está menos en récords y más en disfrutar de la montaña -incluidas vías más modestas- y mantener la vitalidad. "Mi próximo reto es seguir viviendo como me gusta, seguir haciendo montaña, deporte, ir al rocódromo, a La Pedriza, a recorrerla, a escalar (...) No me queda mucho tiempo, pero procuraré alargarlo y disfrutarlo lo máximo posible", añadía.

"El día 21 me voy a Laponia a escalar sobre hielo. Me lo he regalado por mi cumpleaños y me voy con Cristina mi mujer y Sonsoles mi hija mayor. Tengo muchas ganas y me hace ilusión vivir esta aventura”, cuenta en 'Marca' sobre sus planes más inmediatos, siempre fiel a su filosofía de vida: la edad no es motivo para dejar de moverse.