Bienestar

La longevidad se hereda: los genes determinan el 55% de la esperanza de vida, según un estudio

La importancia de tener una familia longeva. Redacción Uppers
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Durante décadas, los científicos han debatido sobre cuánto de nuestra esperanza de vida está escrito de antemano en nuestros genes y cuánto depende del estilo de vida, el entorno o la suerte. Una investigación reciente publicada ha revolucionado ese debate al demostrar que la genética puede explicar hasta el 55% de la variación en la esperanza de vida humana, lo que supone una cifra considerablemente más alta de lo que se pensaba.

Más de la mitad de nuestra vida en el ADN

El estudio, liderado por investigadores del Instituto Weizmann de Ciencia en Israel, ha analizado registros de gemelos procedentes de Dinamarca, Suecia y Estados Unidos para separar los factores “intrínsecos”, como puede ser el envejecimiento biológico y la predisposición genética, de los factores “extrínsecos”, que serían accidentes, infecciones y causas ambientales.

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De este modo, al excluir las muertes por causas externas, los autores calcularon que aproximadamente el 55% de la variación en la duración de la vida está determinado por la genética, más del doble que las estimaciones previas que situaban este porcentaje entre el 20% y el 30% o, en algunos casos, por debajo del 10%.

Este resultado coloca a la esperanza de vida humana en una categoría de heredabilidad similar a la de otros rasgos complejos, como ciertas enfermedades cardiovasculares o rasgos bioquímicos, así como la idea de que la biología tiene un papel central en cómo envejecemos.

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Anteriormente, este tipo de estudios sobre la heredabilidad de la longevidad se habían basado en comparaciones entre gemelos idénticos, que comparten casi todo su ADN, y gemelos fraternales, que comparten aproximadamente la mitad. La lógica que se aplica es sencilla: si un rasgo está fuertemente influenciado por la genética, la correlación entre gemelos idénticos debería ser mucho mayor que entre gemelos fraternales.

Sin embargo, el problema ha sido que muchos estudios previos no consiguieron diferenciar correctamente la “mortalidad extrínseca”, lo que supuso que la contribución genética se considerara inferior a las observaciones más recientes. El nuevo estudio corrige ese sesgo mediante modelos matemáticos sofisticados y permite comprobar que existe una señal genética más clara, incluso cuando se tienen en cuenta factores externos.

Lo que significa ese porcentaje

Cuando los investigadores estiman que el 55% de la variación en la esperanza de vida es heredable, no quieren decir que tu duración de vida esté predeterminada. Los genes influyen fuertemente, pero no determinan de una forma absoluta cuánto vivirá cada persona. Sigue habiendo aspectos importantes como la dieta, el ejercicio, el acceso al sistema sanitario y situaciones de estrés o exposición a enfermedades, que siguen jugando un papel importante en la vida de cada individuo.

Por tanto, el dato del 55% también se ajusta al hecho de que la genética contribuye de forma distinta según las causas de muerte. Por ejemplo, la heredabilidad en enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres también es sustancial, aunque varía según cada condición biológica específica.

Padres, abuelos y longevidad futura

Una implicación interesante de este hallazgo es que la esperanza de vida tiende a agruparse en familias. Otros estudios han observado que cuando ambos padres alcanzan una edad muy avanzada, sus descendientes tienden a vivir más tiempo que quienes no provienen de linajes longevos.

Más concretamente, según esa revisión de estudios, si ambos padres son centenarios, la expectativa de vida de sus hijos puede ser hasta un 24% mayor que la media. Si solo uno de los padres alcanza el siglo de vida, esa ventaja se reduce, pero sigue siendo un factor a tener en cuenta. Incluso el hecho de tener un abuelo centenario añade un efecto positivo en la longevidad familiar.

Además, otros trabajos han demostrado que genes específicos, como aquellos implicados en la respuesta al estrés oxidativo o la regulación metabólica, están asociados con la longevidad en humanos y otros animales, lo que sugiere vías moleculares concretas que podrían influir en el proceso de envejecimiento.

En definitiva, lo que este nuevo estudio aporta es una mejor comprensión de la interacción entre biología y ambiente a medida que envejecemos. Saber que más de la mitad de la variación en la esperanza de vida se debe a factores genéticos no reduce la importancia de un estilo de vida saludable, sino que proporciona una base para investigar mecanismos biológicos de envejecimiento y posibles terapias en el futuro.