La historia de Paulina Porizkova: de niña en la Checoslovaquia comunista a icono de la moda silver

Es famosa desde niña, y ha sido supermodelo, actriz y escritora
La modelo Paulina Porizkova, viral en bikini a los 60 años: "Esta también soy yo"
Desde la nieve de Checoslovaquia hasta las portadas más emblemáticas de la moda mundial, la vida de Paulina Porizkova es una historia marcada por su determinación, una reinvención constante y por tener voz propia en un mundo que suele dictar estándares ajenos.
Nacida el 9 de abril de 1965 en Prostějov, en la actual República Checa, Paulina vivió tempranamente el impacto de la realidad política. De esta forma, en 1968, y con apenas tres años, sus padres huyeron del país tras la invasión del Pacto de Varsovia y la dejaron al cuidado de su abuela. La batalla para volver a encontrarse con su familia estuvo en el foco en Suecia, donde se convirtió en una figura pública incluso antes de llegar a ser modelo.
Así, no fue hasta que tuvo ocho años que finalmente se reencontró con sus padres en Lund, tras años de incertidumbre forzada por el régimen comunista. Esa infancia acelerada a causa de los acontecimientos políticos se convertiría más tarde en una lección de resiliencia que marcaría su futuro personal y profesional.
Un ascenso meteórico
Paulina comenzó su carrera como modelo muy joven, en Francia y a los 15 años. Más tarde, en 1984, con apenas 19 años, se convirtió en la primera mujer de Europa Central en aparecer en la portada de la Sports Illustrated Swimsuit Issue, un hito que la sirvió para consolidarse internacionalmente como una de las figuras más importantes del modelaje de esa década.
Durante los años 80 y 90, su imagen apareció en portadas de revistas legendarias y campañas globales, incluida una colaboración con Estée Lauder que la convirtió en una de las modelos mejor pagadas de su generación. Su presencia en portadas y catálogos la consagró como una de las inesquivables “supermodelos”.
Aunque muchos la recuerdan por su carrera en las pasarelas, Paulina también ha dirigido su mirada a los mundos de la actuación y la escritura. De hecho, ha participado en algunas películas de Hollywood como Her Alibi (1989) y Arizona Dream (1993), demostrando que su presencia podía trascender las pasarelas.
Además, es autora de memorias y ensayos que exploran su trayectoria vital desde la moda hasta la madurez. Su libro No Filter: The Good, the Bad, and the Beautiful ha sido presentado como una obra que toca temas como el amor, la pérdida, la ansiedad, la autoaceptación y el envejecimiento con honestidad.
Una vida personal en el foco
En 1984 conoció a Ric Ocasek, líder de la banda The Cars, durante la filmación de su videoclip Drive. La pareja se casó en 1989 y tuvo dos hijos, manteniendo una relación que duró casi tres décadas. En 2018 anunciaron su separación tras 28 años de matrimonio, pero siguieron unidos por los vínculos familiares y apoyo mutuo hasta la muerte de Ric en 201, lo que empujó a Paulina a una profunda reflexión sobre el duelo y la vulnerabilidad.
Pasado un tiempo Paulina vivió una breve relación con el guionista Aaron Sorkin. Desde febrero de 2023 mantiene una relación con el también guionista y productor Jeff Greenstein, con quien se comprometió en 2025, compartiendo públicamente la alegría de este nuevo capítulo de su vida.
De modelo a influencer consciente
Hoy en día, con más de un millón de seguidores en redes sociales, la actriz y modelo no se limita a revivir la gloria de sus portadas de moda: utiliza sus plataformas para desmitificar la belleza y hablar con franqueza sobre el envejecimiento, las expectativas y la aceptación personal.
A sus 60 años, Paulina ha abrazado públicamente la belleza de las canas, las arrugas y los cuerpos reales. Comparte selfies sin filtros y reflexiones sinceras sobre el envejecimiento, defendiendo que la autenticidad y el respeto por uno mismo deben reemplazar los estándares rígidos de juventud eterna.
En Instagram ha publicado imágenes sin maquillaje para celebrar cómo luce en la vida real a los 60, promoviendo una conversación más honesta en torno al cuerpo, la edad y la autoaceptación.
Por todo esto, Paulina Porizkova es mucho más que una supermodelo de los ochenta, sino que estamos ante una persona capaz de llevar las riendas de su propia vida, sabiendo reinventarse, hablar de vulnerabilidad y afrontar con sinceridad el paso del tiempo y las pérdidas personales. Su trayectoria abarca desde la infancia difícil bajo el telón de fondo de una Europa dividida, hasta convertirse en una voz crítica en el entorno digital, influenciando a nuevas generaciones que buscan modelos de autenticidad por encima de la perfección impuesta.

