Decoración

Cómo renovar tu casa a los 65 para que se adapte a ti: "El espacio tiene que dar vida, no quitarla"

reformando la casa
Reformas para el hogar. Getty Images
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A medida que envejecemos, nuestra relación con el espacio que habitamos cambia tanto como nuestra manera de vivir. Por eso, para muchos de los que alcanzan los 65 años la casa deja de ser un escaparate de tendencias y se convierte en refugio, en el que debe reinar la comodidad y el bienestar. Este cambio, por supuesto, debe verse reflejado en el trabajo de aquellos que se encargan de diseñar este tipo de espacios, a todos los niveles. 

Sin ir más lejos, para el interiorista Alberto Torres, este cambio de perspectiva va más allá de modas o tendencias, ya que se trata de rediseñar el hogar para que acompañe y potencie la calidad de vida en esta etapa. “La mayoría de mis clientes quieren una casa que les dé vida, no que se la quite”, ha explica en Arquitectura y Diseño.

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Porque a esas edades todo cambia, como bien indica la OMS, con cifras que no dejan lugar a dudas de que existe un problema, ofreciendo una cifra preocupante: anualmente fallecen en todo el mundo unas 684.000 personas debido a caídas. Además, cada año se producen 37,3 millones de caídas cuya gravedad requiere atención médica. En otras palabras, que a partir de cierta edad, la casa no es solo donde vives, sino que también puede ser un amplificador de bienestar… o un multiplicador de riesgo. 

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Si a esto le unimos otra estadística, tendríamos un puzle mucho más completo. Y es que, según el ‘Primer Estudio Nacional sobre la Vivienda a partir de los 55 años’, hasta un 70% de las personas mayores de 55 años pospone adaptar su hogar hasta pasado los 70, a menudo por edadismo o falta de información, pese a que esas adaptaciones pueden suponer una gran diferencia en seguridad y bienestar diario.

Es aquí donde interioristas como Vânia de la Fuente-Nuñez o Alberto Torres entran en juego: “A los 65 años, la mayoría de mis clientes quieren una casa que les dé vida, no que se la quite”. Esta afirmación no habla de “decorar”, sino de recuperar algo muy concreto: la libertad para moverte sin miedo, vivir sin fricción, sin sentir que tu hogar te exige estar alerta. La casa se readapta para “acompañar el momento vital, cuidar el cuerpo y aportar bienestar real en el día a día”.

Una casa que no te quite energía

La prevención de caídas suena poco glamuroso, pero hay que tenerla en cuenta. En una reforma realista, eso se traduce en pasillos que no obligan a sortear muebles, alfombras que no se mueven (o directamente desaparecen) y suelos que no te hacen desconfiar de cada paso.

Paz Martín, arquitecta experta en envejecimiento, habla de reacondicionamiento de baños
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En el baño, el mensaje es similar, y supone colocar pasamanos para entrar en la bañera o ducha y utilizar materiales antideslizantes en el baño y cocina. Además, es importante eliminar a un enemigo silencioso de muchas casas bonitas, y retirar muebles, alfombras o cables que obstruyan el paso, manteniendo siempre iluminación suficiente. También es importante reducir tensión mental: facilitar orientación, tener mayor control y disfrutar de una mayor tranquilidad.

En términos aún más prácticos, lo que se se busca al renovar una casa a los 65 es maximizar la luz natural y tener una distribución accesible, con espacios bien iluminados y sin barreras físicas reducen la fatiga y el riesgo de accidentes.

En cuanto a materiales y colores se opta por opciones que generen calma, y así se priorizan acabados cálidos que invitan al descanso y la tranquilidad. Además, se abandonan formalismos y muebles que nadie usa, para centrarse en aquello que realmente mejora la experiencia cotidiana. En definitiva, se busca reconfigura los espacios para que respondan a un estilo de vida más pausado, seguro y enriquecedor. 

¿Qué implica renovar a los 65?

"La idea es intentar que tu casa de hoy se convierta en tu guarida de mañana, en la que pasarás mas tiempo, y en la que será muy importante poder recibir a tus amigoshacer las cosas que te gustan y tener espacio suficiente para en caso de una eventualidad poder contar con ayuda externa. Para ello empieza realizando una lista con los nombres de las estancias que componen tu vivienda, el salón, la cocina, el baño, la habitación de los niños, el dormitorio, el recibidor, etc", explica la arquitecta experta en edad Paz Martín.

"Realiza otra lista y apunta lo que en realidad te gustaría tener en tu casa, por ejemplo: un despacho, una sala de juegos de adultos, un spa, una sala de lectura/biblioteca, un vestidor, una boîte, un gimnasio... Se me ocurren ideas infinitas, pero de lo que se trata es de darle nuevos nombres a tus sueños y de separar espacios", añade Martín, sabedora de que los espacios deben adaptarse a sus habitantes y a sus circunstancias y gustos concretos, no al revés.

¿Cómo saber lo que estorba?

La arquitecta tiene claro que luego es mejor pasar a la acción para hacernos una idea concreta de los cambios. "Coge un trolley de viaje y llénalo hasta arriba con libros. Pasea durante una hora por tu casa visitando todas las habitaciones llevándolo contigo arrastrando un poco los pies. Ese lugar donde te has tropezado varias veces, ese pasillo que no te permite maniobrar, esos muebles que estorban o esas escaleras que se te han hecho imposibles, puede que se conviertan en un problema futuro", explica.

Cohousing senior

Más allá de la casa propia, el interés por modelos habitacionales muy diferentes a lo tradicional también crece. Por ejemplo, el concepto de cohousing senior propone viviendas colaborativas donde personas mayores comparten espacios comunitarios pero mantienen la independencia, como una forma de combatir la soledad sin renunciar a autonomía.

Del mismo modo, proyectos como los de clubes sociales para mayores de 50 años buscan transformar la idea de residencia geriátrica en entornos que combinan educación, salud, comunidad y apoyo legal y emocional. La arquitectura, en ese sentido, se convierte en una herramienta para rediseñar la vida, no solo el espacio. Estas alternativas reflejan un cambio de paradigma: el hogar ya no solo significa cuatro paredes, sino una red de espacios físicos y humanos que apoyan la vida plena incluso después de los 65.

En definitiva, renovar una casa a los 65, no consiste tan solo en imitar tendencias de las revistas de interiorismo, sino que se trata de una oportunidad para reinventar la vida cotidiana. Un baño más seguro, una cocina organizada alrededor de la comodidad, un salón con mejor luz natural o habitaciones que fomenten descanso y actividades placenteras son decisiones que, juntas, conforman un entorno que da vida.