Jacob Elordi se pone el grillz que popularizó Madonna en los 90: la joya rapera más provocadora

El oro dental estuvo profundamente enraizado en la cultura hip hop mucho antes de convertirse en un fenómeno masivo
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Jacob Elordi, el actor del momento, es la última estrella en sumarse a la moda de los grillz luciendo esta llamativa joya dental en sus últimas apariciones públicas. Antes que él divas como Rosalía, Miley Cyrus, Billie Eilish o Katy Perry ya habían puesto el foco sobre este fenómeno tan impactante como controvertido que, sin embargo, no es un mero capricho contemporáneo ni un productor de Instagram. Hablamos de un símbolo cultural con miles de años de historia, profundamente enraizado en el hip hop, y que mucho antes de convertirse en masivo ya había sido introducido en el mainstream por figuras clave de la cultura popular.

Habría que remontarse al 2.500 A.C. para encontrar en Giza, Egipto, las primeras incrustaciones de metal en los dientes, o a las civilizaciones etruscas o mayas, que las usaban como símbolo de estatus. Pero si nos ceñimos al siglo XX hay que mirar a los años 80, al Nueva York del hip hop clásico. En ese ecosistema el oro dental no funcionaba tanto como un adorno, sino como una declaración política y social. Eran piezas únicas, hechas a medida, que reflejaban la personalidad y el poder de quien las llevaba.
Símbolo de autoafirmación cultural
Slick Rick es probablemente la primera gran figura popular que convirtió el oro dental en un rasgo identitario. Su parche ocular, sus cadenas y sus dientes dorados no eran estética vacía, eran lenguaje. Código. Le otorgaban la visibilidad que el sistema le negaba. Estilo como narrativa de ascenso social y autoafirmación cultural. Poder, triunfo y desafío al canon estético blanco-burgués.

Esa simbología se consolidaría en los 90 dentro del rap y el R&B con artistas como Nelly, Paul Wall o Lil Wayney, y explotaría en los 2000 con la mercantilización del grillz como moda global. Pero entre esos dos momentos hay una operación decisiva fuera del hip hop: Madonna. En 1992, la 'ambición rubia' entraba en su fase más provocadora con el álbum 'Erotica' y la construcción de su alter ego Dita, una dominatrix sexualizada, oscura, deliberadamente incómoda.
De la comunidad al espectáculo
En ese universo visual —fetichismo, erotismo explícito y cultura underground— Madonna incorporó el oro dental como parte del personaje como dispositivo trashy, una celebración del exceso, la artificialidad, la ruptura del canon de belleza y el sabotaje del glamour tradicional. Aquí el grillz dejaba de ser símbolo de ascenso social y era usado para teatralizar el cuerpo como objeto cultural. Aquello era una apropiación consciente, casi conceptual: convertir un icono marginal en provocación pop.

Hoy, los grillz, hechas de oro, plata e incluso metales preciosos fundidos con joyas, se siguen llevando como una forma de romper moldes y de autoafirmación. Además, se adaptan a casi cualquier gusto. Desde diseños minimalistas y elegantes hasta piezas más extravagantes. Y pueden ser fijos o removibles. Los expertos en odontología, sin embargo, no terminan de aprobar el fenómeno y advierten de que puede perjudicar seriamente a los dientes. Pero eso no impide que se haya convertido en un símbolo recurrente de la cultura celebrity,
