Bienestar

Aritz Carballo, el fisio que lleva un gimnasio sobre ruedas por los pueblos envejecidos: "La gente quiere ocio saludable"

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Aritz Carballo con su gimnasio móvil.. Cedida
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El envejecimiento y la despoblación son dos espinas clavadas en el costado de muchos pueblos de España que a menudo sangran juntas y para las que no se encuentra cura. Pero hay quien ve en las amenazas, oportunidades, y abren caminos que permiten ver una luz al final del túnel. Es el caso de Artiz Carballo, un navarro que decidió emprender un camino que le permitiera atender a su madre enferma de alzhéimer, a la vez que ofrecía a los vecinos de las aldeas vecinas nuevas opciones de ocio. Su idea: un gimnasio móvil. La iniciativa arrancó en 2025, y este año se consolida. Hablamos con el impulsor de la iniciativa.

Su gimnasio móvil proporciona un servicio a domicilio que no sería posible de otra forma. ¿Cómo mejora la calidad de vida de los vecinos de estos pueblos?

El gimnasio móvil lleva el ejercicio físico a pueblos donde muchas personas mayores no tienen acceso real a una oferta de ejercicio físico saludable. En muchos casos solo existe el frontón y no hay material ni programas para trabajar la fuerza, clave para mantener la autonomía. Al acercar el servicio, se elimina la barrera del desplazamiento y se facilita que la gente siga activa sin salir de su entorno.

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Además, más allá del ejercicio, está el impacto es social. Las sesiones se convierten en un punto de encuentro semanal, ayudan a crear rutinas y reducen el aislamiento, especialmente en invierno. Trabajar la fuerza de forma adaptada no solo mejora la salud: permite a muchas personas seguir viviendo en su pueblo con mayor independencia, algo esencial para frenar la despoblación.

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¿A cuántos pueblos da servicio?

Actualmente el gimnasio móvil da servicio de forma regular a entre 6 y 8 localidades del Pirineo navarro, principalmente en la comarca de Auñamendi y valles cercanos. A lo largo del año, la actividad se adapta a la demanda de cada pueblo y a las distintas épocas del año, combinando espacios interiores y exteriores.

Además, recibimos solicitudes de otros pueblos interesados en el proyecto, lo que confirma que existe una necesidad real de este tipo de servicios en el medio rural, especialmente en localidades pequeñas con una presencia importante de personas adultas y mayores.

¿Tiene previsto ampliarlo o reducirlo?

La idea es ampliar el servicio, pero de forma responsable. En este momento estamos buscando financiación para poder contar con un vehículo más grande y adecuado para zonas de montaña, que facilite el transporte del carro del gimnasio móvil y permita ofrecer actividades más variadas y atractivas.

También nos gustaría llegar a localidades cercanas a la comarca de Auñamendi, ya que hemos recibido interés desde pueblos como Zubiri o Urepel. El reto es que cuanto mayor es la distancia desde Espinal, donde se guarda el gimnasio móvil, más se encarece el servicio y se complica la logística. Por eso, para poder ampliar, es importante que exista un grupo suficiente de personas interesadas que permita aprovechar cada desplazamiento y hacerlo viable.

¿Cuántos de los usuarios son mayores de 50?

Depende mucho del tipo de actividad. En el caso del gimnasio móvil, trabajamos principalmente cross training y gimnasia de fuerza, y es en esta última donde la presencia de personas adultas y mayores es claramente mayoritaria. En las sesiones de gimnasia de fuerza, alrededor del 90% de las personas participantes son de edad cercana o superior a los 50 años.

Durante el verano de 2025, por ejemplo, el gimnasio móvil dio servicio a cerca de 50 personas de este perfil, repartidas en localidades como Abaurrea Alta, Aurizberri/Espinal, Oroz Betelu y Villanueva de Arce. Más allá de confirmar que existe una demanda real de este tipo de actividades, que tantas personas se hayan animado a participar ha sido una satisfacción muy grande para nosotros y una motivación para seguir desarrollando el proyecto.

¿Por qué son importantes los ejercicios de fuerza en mayores de 50?

Los ejercicios de fuerza son fundamentales a partir de cierta edad porque ayudan a mantener la calidad de vida y la salud. Trabajarlos de forma adaptada permite prevenir y mejorar problemas frecuentes como el dolor de espalda, la sarcopenia —la pérdida de fuerza que, por ejemplo, dificulta levantarse de una silla—, la osteopenia, el sedentarismo o la obesidad. Además, contribuyen a proteger las articulaciones, mejorar el equilibrio y reducir el riesgo de caídas, favoreciendo una mayor autonomía en el día a día. Hacemos entrenamientos personalizados y a domicilio, TacFit, pilates, TRX-GAP, ejercicios de fuerza y 'cross training'. A partir de los 30 años empezamos a perder potencia, y a partir de los 40, fuerza. Y lo que ocurre el día de mañana es que no tienes fuerza ni para levantarte de una silla. Lo mejor que puedes hacer es el trabajo de fuerza. Y si lo combinas con trabajo cardiometabólico en un circuito, pues todavía vas a tener mejor sistema aeróbico.

Pero la fuerza no es solo una cuestión física. Estas actividades también son una forma de socializar, desconectar y evadirse del estrés, algo especialmente importante en pueblos pequeños. Practicar ejercicio en grupo y, muchas veces, en entornos naturales, convierte el entrenamiento en una experiencia agradable que mejora el bienestar físico y emocional.

¿El servicio solo se hace en el buen tiempo? ¿Cómo lo hacen en invierno?

No, el servicio no se limita solo al buen tiempo. A la hora de organizar las actividades, seleccionamos pueblos donde sabemos que existe un frontón accesible para el vehículo, ya que no todos los frontones lo son y la logística es un factor clave. Cuando la meteorología lo permite aprovechamos el exterior y, cuando llueve o hace mal tiempo, utilizamos los frontones para resguardarnos y poder continuar con la actividad.

En invierno damos prioridad a los programas de interior, porque el frío, el mal tiempo y las pocas horas de luz dificultan las actividades al aire libre. Aun así, seguimos desplazándonos una vez a la semana a Garaioa, ya que en el Valle de Aezkoa no existe una sala adaptada para el trabajo de fuerza. En este caso, las sesiones se realizan en el frontón, lo que nos permite mantener el servicio activo durante todo el año.

¿Cuánto cuestan sus sesiones?

El precio de una sesión es de 80 euros más IVA por una hora de actividad. Es importante tener en cuenta que en este servicio no se paga únicamente el tiempo de entrenamiento, sino también todo el trabajo previo y posterior: el desplazamiento, el montaje y desmontaje del material y la adaptación del espacio para que la sesión se pueda realizar con seguridad.

En cualquier caso, el precio se adecua a cada programa. En actividades continuadas, como ocurre en el programa de ejercicio físico saludable de verano, ajustamos el coste en función del número de sesiones y del tiempo total de actividad. Por ejemplo, cuando en una localidad como Espinal realizamos varias sesiones seguidas durante unas tres horas, el tiempo de montaje y desmontaje se reduce, lo que nos permite optimizar recursos y ajustar el precio para que sea más accesible.

¿Los gastos se cubren con lo que pagan los usuarios?

No, los gastos no se cubren únicamente con lo que pagan las personas usuarias. Aproximadamente un 10% de los costes se cubre a través de las aportaciones directas de los grupos. El resto sería imposible asumirlo sin el apoyo externo.

El servicio se sostiene, sobre todo, gracias a acuerdos publicitarios con empresas locales, que cofinancian los gastos del gimnasio móvil, y a acuerdos de colaboración con entidades locales, que asumen costes como la luz de los frontones o el uso de los espacios. Todo ello nos permite ofrecer un servicio más accesible.

Además, es importante aclarar que el precio de 80 euros más IVA por sesión no lo paga una sola persona, sino que se reparte entre todo el grupo. Habitualmente trabajamos con grupos de unas 10 personas, y cuando las sesiones son continuadas reducimos el tiempo de montaje y recogida. De esta forma, el coste final para cada participante suele situarse en torno a los 7 euros por sesión de entrenamiento en grupo, lo que facilita la participación regular.

¿Es rentable acudir a los pueblos con su gimnasio sobre ruedas?

La rentabilidad no puede medirse sólo en términos económicos, al menos no a corto plazo. Este tipo de servicio se entiende mejor desde una rentabilidad social y saludable, que es la que permite mejorar la calidad de vida, mantener la autonomía y reforzar la vida comunitaria en pueblos con un riesgo extremo de despoblación.

La rentabilidad económica se trabaja a medio y largo plazo, pero lo prioritario es ofrecer un servicio de calidad allí donde no suele llegar. Por eso hacemos un esfuerzo constante para cerrar acuerdos publicitarios, acuerdos de colaboración con entidades locales y buscar financiación externa, que se suman a las cuotas que pagan las personas usuarias y hacen posible que el gimnasio móvil pueda mantenerse activo.

En zonas despobladas como en las que usted trabaja ¿hacen falta más iniciativas que devuelvan servicios o actividades que se han perdido?

Sí, son absolutamente necesarias. En zonas despobladas como la comarca de Auñamendi, uno de los principales problemas es la falta de servicios y de alternativas de ocio saludable. Muchas veces, las opciones para socializar se reducen casi exclusivamente al bar, en torno al alcohol o a comidas copiosas, lo que acaba favoreciendo el sedentarismo y hábitos poco saludables.

Recuperar y crear servicios ligados al deporte, la cultura o la salud no solo mejora el bienestar físico, sino que ofrece nuevas formas de relacionarse, más activas y positivas. Estas iniciativas ayudan a cuidar la salud, a mantener la autonomía y a hacer los pueblos más habitables, especialmente para las personas adultas y mayores que quieren seguir viviendo en su entorno.

¿Pueden sobrevivir estas iniciativas sin el apoyo económico de las instituciones?

Es muy complicado. Las actividades deportivas saludables, especialmente en el medio rural, tienden a ser deficitarias si se quiere que sean accesibles para todo tipo de población. Uno de nuestros principales objetivos es que la cuota sea lo más baja posible, para que el precio no se convierta en una barrera para nadie.

Por eso, este tipo de iniciativas difícilmente pueden sostenerse solo con las aportaciones de las personas usuarias. Resulta imprescindible contar con financiación externa, ya sea a través de acuerdos publicitarios con empresas del entorno o mediante el apoyo de las instituciones, que permite garantizar la continuidad del servicio y su acceso en condiciones de igualdad.