Sbaraglia y otros famosos de 50 a los que les ha cambiado la vida ir a terapia: "No se aprende de un día para otro"

En una ocasión su terapeuta dijo a Sbaraglia: “¿Querías ser actor? Bueno, ¡ahí tenés!”
Día mundial de la lucha contra la depresión: famosos que han hablado abiertamente sobre la salud mental
Hablar abiertamente de salud mental, pedir ayuda profesional o poner en valor la terapia psicológica ya no es algo tabú. En los últimos años, múltiples celebridades de más todas las edades han roto el silencio sobre cómo el trabajo con un profesional de la salud mental ha transformado su manera de vivir, trabajar y entender su propia historia. Entre ellos destaca el actor argentino Leonardo Sbaraglia, que recientemente ha relatado cómo la terapia forma parte natural de su proceso creativo y de gestión emocional.
Para ser actor
El actor argentino Leonardo Sbaraglia, de 55 años, ha compartido en una entrevista reciente que la terapia forma parte de la vida cotidiana y que le permite lidiar con las presiones intensas que se viven en su profesión. De esta forma, el intérprete incluso ha llegado a afirmar con humor y cercanía que “nosotros los argentinos hacemos mucha terapia” y que incluso su terapeuta le dijo: “¿Querías ser actor? Bueno, ¡ahí tenés!”, aludiendo a cómo enfrentarse a los desafíos y presiones laborales también implicaba realizar un trabajo emocional profundo.
Además, ha ido a terapia en distintos periodos a lo largo de su vida, empezando a los 6 años y hasta los 12, durante su juventud, y ahora, que comenzó a ir a terapia de nuevo a los 38, y sigue yendo en la actualidad, con 52 años.
Así, el actor pone en valor la terapia como herramienta para procesar exigencias y tensiones propias de nuestro trabajo o de la vida adulta, especialmente cuando se compagina arte, presión laboral y expectativas personales.
Otros famosos que hablan de ir a terapia
Además de Leonardo Sbaraglia, hay otras muchas figuras conocidas que han hablado públicamente y sin tapujos sobre la importancia de acudir a un profesional de la salud mental, abrirse sobre procesos terapéuticos o reconocer que la ayuda psicológica ha sido parte clave de su vida.
Un buen ejemplo sería Pablo Alborán. El músico malagueño ha hablado abiertamente de un cuadro de ansiedad que vivió y de cómo fue al psicólogo para afrontarlo. En palabras suyas: “Creo que es algo que todo el mundo debería probar, se lo recomiendo a todo el mundo. No hay que tener problema en hablar de eso”.
Alejandro Sanz, en una entrevista reciente, ha hablado de haber atravesado episodios de depresión y de haber buscado ayuda profesional para superarlos, destacando la importancia de visibilizar estos procesos.

En ese mismo contexto de visibilizar la salud mental, Dabiz Muñoz ha confesado que lleva tiempo acudiendo al psicólogo y que esto le ha ayudado “a vivir la vida un poco más feliz”.
Dani Martín, el exlíder de El Canto del Loco ha hablado también en varias ocasiones de su relación con la salud mental y cómo la consulta con un profesional ha sido una herramienta para aprender a gestionar la ansiedad y otras emociones más complejas. algo parecido declara Angy Fernández. La cantante y actriz ha expresado en medios que lleva años en tratamiento con un psicólogo, defendiendo que “la salud mental es algo fundamental en la vida” y que normalizar este proceso es necesario.
Aitana también se ha sincerado sobre su lucha contra la hipocondría y ha contado que empezó a ir a terapia para abordar esta ansiedad y otros problemas relacionados con su bienestar emocional, afirmando que ahora se siente “mucho mejor, más feliz y agradecida” tras ese proceso.
Por qué importa que los famosos hablen de ir a terapia
La visibilidad de estas conversaciones tiene dos efectos poderosos. Por un lado sirve para desestigmatizar la salud mental, dado que cuando figuras públicas reconocidas hablan de acudir a terapia, se envía el mensaje de que pedir ayuda no es señal de debilidad, sino un recurso útil y común.
Además, también permite normalizar experiencias compartidas, ya que sus seguidores pueden verse reflejados en las historias que cuentan. Eso ayuda a que personas que podrían sentir que “ya deberían saber manejar la vida” se sientan autorizadas a pedir ayuda profesional.
En muchos casos, la terapia no es solo un acompañamiento en crisis puntuales, sino un trabajo sostenido para entender patrones de conducta, gestionar el estrés y mejorar la calidad de vida. Esa percepción coincide con el hecho de que también en profesionales de la psicología se ve cada vez más un énfasis en hacer accesible el acompañamiento emocional más allá de diagnósticos patológicos.

