Fitness

De pesar 160 kilos y tener la tensión por las nubes a convertirse en el ‘abuelo culturista’

Almir Rogerio da Silva, transformación radical. instagram @vovobodybuilder
Compartir

A primera vista puede desconcertar la imagen de un hombre maduro con el cuerpo extraordinariamente definido y una musculatura trabajada que no encaja con el estereotipo del envejecimiento frágil y resignado. Más extraño aún es que no se trate de un atleta profesional ni una celebridad del fitness. Es Almir Rogerio da Silva, más conocido como 'el abuelo culturista', un brasileño de 58 años que decidió no aceptar el deterioro como destino.

Su historia no empieza en un gimnasio, ni con pesas, ni con dietas estrictas. Empieza en un punto de quiebre personal. Durante años llevó una vida común, marcada por el trabajo en plantaciones, carbonerías, como camionero de leche o como guardia nocturno. Problemas de sobrepeso -alcanzó los 160 kilos-, de salud -hipertensión, colesterol y glucosa elevados- y una sensación constante de cansancio formaban parte de su día a día, hasta que llegó un momento en el que entendió que seguir así no era una opción.

PUEDE INTERESARTE

Una noche, mientras cumplía su turno como vigilante, sintió un fuerte malestar. En el hospital, su presión arterial estaba en 26 por 16. Aquello marcó el inicio de su transformación. Almir, que tenía entonces 55 años, tomó una decisión que cambiaría su vida: empezó a entrenar. Al principio de forma modesta, sin grandes objetivos ni expectativas irreales. Caminatas, ejercicios básicos, movimientos lentos, constancia diaria. El progreso fue lento, pero real. El cuerpo respondió. La mente también.

PUEDE INTERESARTE

Lo que comenzó como una necesidad de salud se transformó en disciplina, y la disciplina en una identidad nueva. Con el tiempo, el gimnasio dejó de ser un lugar de rehabilitación y se convirtió en un espacio de transformación profunda.

Entrenamiento y alimentación

El ex agricultor integró una rutina estricta de entrenamiento físico. Cada día realiza actividades de fuerza durante una hora y otros 45 minutos de ejercicios aeróbicos. Todo para lograr que su grasa corporal fuera de entre un 4% y un 9%, lo necesario para comenzar a ser deportista de élite.

El cambio también lo llevó a la mesa, de la mano de un nutricionista. Abandonó antiguos malos hábitos y se centró en verduras, legumbres, carnes, huevos, arroz y frutas. “Antes comía sin control. Mi desayuno tenía ocho huevos con tocino y leche chocolatada. Con la dieta, todo cambió. Empecé a comer más veces al día, pero de manera controlada y simple”, reconocía.

Su nuevo cuerpo fuerte y definido -perdió 80 kilos- no era solo el resultado de entrenamientos y alimentación controlada, también de una mentalidad reconstruida. Él mismo lo resume con una claridad simple: “No empecé para ser fuerte, empecé para no depender de nadie. La fuerza vino después”.

Más de un millón de seguidores

Viendo sus progresos, su nutricionista le animó a competir en fisicoculturismo. Así, en 2024 Da Silva participó en el Arnold Classic, uno de los principales encuentros del culturismo, alcanzando el tercer lugar en su categoría, convirtiéndose en un gran referente para otras personas.

Actualmente cuenta con más de 1,2 millones de seguidores en Instagram, donde comparte cómo es su rutina y ofrece todo tipo de consejos. Cada uno de sus vídeos se vuelve viral con miles de comentarios. “Muchos creen que ya es tarde. Yo creí lo mismo durante años. Estaba equivocado”, afirma. "¿Imagináis si me hubiera dado por vencido cuando muchos dijeron que era demasiado viejo? ¿Os imagináis si hubiera escuchado todas las críticas? (...) Que esto sirva de motivación para quienes me siguen", concluye.