Familia

Elena Crespi, psicóloga: “Esperar a hablar de sexo con los hijos hasta que sean adolescentes es un error"

Abordar el tema del sexo con los hijos es algo que debe hacerse antes de la adolescencia. Pexels
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MadridEn 2019, la psicologa Elena Crespi (Torelló, Barcelona, 1981) publicó ‘Hablar con ellos de sexualidad’ (Lunwerg), un libro en el que abordaba la siempre delicada cuestión del título con un formato curioso. Un libro capicúa, con doble portada, con una mitad dedicada a los padres y otra a los hijos. La reimpresión que ahora llega a las librerías renuncia a ese formato obligando, quizá, a que con una lectura lineal -aunque dividida en dos partes- lectores adultos y jóvenes pasen por todo el libro y tengan una visión completa de un asunto tan complejo como el sexo.

El libro, que cuenta de nuevo con las ilustraciones de Elisenda Soler, aborda sin pelos en la lengua, con rigor y también con un poco de sentido del humor (qué siempre viene bien, ¿por qué no?) todo lo que siempre quisimos saber sobre cómo hablar de sexo con nuestros hijos (y quizá nunca nos atrevimos a preguntar). En esta charla con la autora desgranamos algunos de los puntos principales del libro.

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¿A qué edad se encuentran los niños por primera vez con contenido sexual explícito?

Según datos de un estudio realizado en 2018 por la Universidad de las Islas Baleares y Save the Children y que recogí en la primera versión del libro, los niños comenzaban a los 8 años a encontrarse con ese tipo de contenido por accidente. Ahora es posible que, debido al uso cada vez más generalizado de los teléfonos móviles, accedan a una edad incluso más temprana. La industria pornográfica busca así captar ‘clientes’ para el futuro. 

¿Se pueden poner puertas al campo?

Por mucho control parental que los padres intentemos poner siempre se va a colar contenido sexual explícito no ya en redes sociales, sino en aplicaciones de mensajería como Telegram o WhatsApp, por ejemplo.

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¿Vivimos en una sociedad que está cada vez más sexualizada?

Sí, lo vemos a diario en series, libros, películas, música… Esto hace que vean con con una cierta naturalidad determinadas cosas que hace 20 o 30 años eran impensable que fuera así. Los miembros de la generación anterior fuimos criados en la idea de experimentar en el sexo, pero siempre tomando protecciones, porque nuestros padres venían de una época en la que había que llegar virgen al matrimonio. Ahora hay una situación completamente diferente, porque acceden a contenido sexual que muchas veces es violento o irrespetuoso, sobre todo hacia la mujer. Lo importante es fomentar la mirada crítica y que aprendan a distinguir, como en otros ámbitos, qué es realidad y qué es ficción.

¿A qué edad hay que tener la primera conversación sobre sexo con los hijos?

Sin duda antes de la adolescencia. No tiene sentido ponerse a hablar por primera vez sobre ello cuando cumplen 12 años. Lo lógico sería que en casa desde siempre en casa se hubiera hablado de que es posible que se encuentren contenidos que a lo mejor no van a comprender.

¿Cómo se puede tener esa conversación precisamente sobre esos contenidos que, a lo mejor, nos resultan más incómodos poner sobre la mesa?

Las personas que ahora estamos maternando o paternando seguramente recibimos una educación sexual mucho mejor que nuestras abuelas y nuestros padres, pero que aún dejaba mucho que desear. Eso hace que aún tengamos pudor y sintamos mucha vergüenza a la hora de abordar determinadas cosas. Pero esa es la clave, hay que hablar con naturalidad, asumiendo que esa vergüenza forma parte del juego. Hay temas que hay que abordar sí o sí, para que entiendan que en las relaciones sexuales lo más importante es el respeto hacia la otra persona. 

Dos palabras que aparecen de forma reiterada en el libro son autoestima y asertividad. ¿Son esenciales para que nuestros adolescentes tengan relaciones más sanas?

Sí. Por un lado, a las chicas se las educa muchas veces en la inseguridad. Fomentar la autoestima es clave para que puedan identificar qué cosas o conductas están llevando a cabo que no les gustan o con las que no se sienten cómodas. Y a partir de ahí, ser asertiva, ser capaz de decir: ‘A mí me apetece esto, esto lo quiero y esto no’. Pero debería ser así no solo en el sexo sino en todos los aspectos de la vida. De nuevo todo nos lleva al respeto. 

¿Qué problemas puede acarrear para ellos él estar expuesto repetidamente a contenidos sexuales de carácter violento o agresivo?

Uno de ellos, que puede ser el más grave, es que haya chicos que construyan su deseo sexual en base a la violencia. Que solo sean capaces de excitarse con ese contenido. No solo pasa con el porno. También hay puntos de vista violentos o de abuso en muchas de las novelas románticas para adultos jóvenes que hay en el mercado y que consumen, principalmente, las chicas.

Una exposición tan constante a contenidos sexuales por parte de los jóvenes, ¿qué otros efectos puede provocar?

La adicción. Antes, si querías ver contenido sexual, tenías que alquilar una peli en el videoclub, verlo en una revista… Ahora puedes elegir entre miles de contenidos organizados por categorías. A veces hago la broma y digo que incluso buscando “piña” en Google tarde o temprano te aparece algo de porno. Es tan fácil el acceso que cada vez necesitan más… Al final, ¿qué les espera? Una salud sexual completamente opuesta a la que apuesta por el goce y la responsabilidad

¿No existe otro tipo de contenido erótico, digamos, alternativo?

Sí, ¡pero es como buscar una aguja en un pajar! Como se demanda más del, entre comillas, "tradicional", aquel que entendemos como centrado en el placer masculino, es más difícil de encontrar algo que se salga de ese molde. 

¿De qué recursos podemos tirar si nos sentimos incómodos al hablar de sexo con nuestros adolescentes?

Bueno, si me preguntas, ¡tengo que decir que mi libro! (risas). Ya en serio, en el propio libro digo que el recurso más importante es la familia. Si nuestros adolescentes ya han aprendido en casa la actitud que tenemos ante la vida y si esta tiene que ver con el placer con el respeto -propio y hacia los demás- tendremos mucho avanzado.