Día de la Mujer

Eva Gaspar, reina del videojuego: “Empecé a jugar en los 80 y sobreviví a los 90, una época hipermasculinizada; ahora soy CEO”

Eva Gaspar junto a uno de sus videojuegos, Citadelum
Eva Gaspar junto a uno de sus videojuegos, Citadelum. (Cedida)
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MadridPocas industrias hay más masculinizadas que la del videojuego. Y pocas mujeres han logrado hacerse un nombre al nivel de la barcelonesa Eva Gaspar, CEO de Abylight, uno de los estudios de videojuegos más relevantes de España.

Gaspar, que empezó como jugadora en los 80 y en los 90, ha sido testigo privilegiada de la evolución de una industria en la que ella es la que marca los hitos ahora: “El primer juego español que se ha publicado para la consola Nintendo Switch 2 es uno nuestro, Citadelum”. Su historia no es ningún juego. O sí, pero uno que debe tomarse muy en serio. 

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¿Cómo llegas a la industria del videojuego? Creo que nos remontamos a finales de los 90

Sí, fue en 1999, y entré para cubrir una suplencia de verano. Llegué por casualidad a una empresa llamada Bit Managers y estuve allí dos o tres años. Era una de las compañías que desarrollaban videojuegos en España cuando prácticamente nadie más los hacía. Trabajábamos en juegos para consolas de Nintendo. Eran títulos importantes como ‘Turok’, ‘Tintín en el Tíbet’ o ‘Hugo 2’. Recuerdo que ganamos bastantes premios pero no nos los daban en galas como ahora, nos los mandaban a la oficina.

'One Military Camp', uno de los videojuegos de Abylight
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Pero tú entraste como administrativa

Sí. Había hecho un curso de contabilidad después de terminar COU y me contrataron para el departamento de Administración. Gestionaba la contabilidad, pero además era la persona que recibía todos los correos electrónicos y los distribuía dentro del equipo. Estamos hablando de un momento que estaba en las antípodas de la tecnología actual: no había móviles como ahora, Internet estaba empezando… ¡ni siquiera existía Google!

¿Eras la única mujer en la empresa?

No exactamente. Durante los años que estuve allí entraron dos mujeres más. Además, cuando se publicaban ofertas de empleo, si se presentaba una candidata mujer se hacía lo posible por contratarla. En Bit Managers había una fuerte voluntad de aportar diversidad al equipo, tanto en perspectivas como en habilidades.

Pero en las partes de desarrollo y arte la mayoría serían hombres, imagino

Sí, prácticamente todos. Siempre ha habido muy pocas mujeres en la industria del videojuego. De hecho, cuando entré yo no entendía por qué había tan pocas. Me lo preguntaba constantemente. 

¿Cómo evolucionas dentro de la empresa después de empezar en Administración?

Siempre he tenido vocación empresarial. Mis compañeros querían hacer videojuegos pero mi sueño era dirigir una empresa. Aun así, al final cuando trabajas en algo acabas haciendo de todo. He buscado localizaciones para juegos, he hecho producción, hasta diseño… En estudios pequeños es algo habitual. Además, mientras trabajaba seguí formándome: me saqué la licenciatura en Derecho, una diplomatura en Ciencias Empresariales, el título de técnico en Comercio Internacional, un máster legal en Propiedad Intelectual y Sociedad de la Información… Sentía que necesitaba reforzar mi perfil con formación. Y eso me sirvió para hacerme imprescindible.

Antes de trabajar en la industria, ¿ya eras jugadora?

Siempre había jugado a videojuegos, aunque luego me he dado cuenta de que no era tan común para una chica en aquella época. Mi padre trabajaba en el mundo del arte y viajaba mucho y nos traía consolas y juegos de lugares como Japón o Estados Unidos y eso en los 80 era raro. Pero una cosa es eso y otra es definirse como ‘gamer’: yo le dedico bastantes horas, pero como no me interesan los juegos de coches o los de disparos, que son los géneros más asociados al perfil clásico de jugador, muchas veces se cuestiona si eres realmente una ‘gamer’.

Eva Gaspar es una de las figuras de referencia en el mundo del videojuego

¡Pero si tú ya jugabas en los 80!

Sí, pero los 80 eran un mundo más amable… Para una niña como yo Super Mario era lo mismo que una serie de animación: todo formaba parte del mismo universo. Es a partir de los 90 cuando se produce una hipermasculinización del mundo de los videojuegos: todo era deportes, luchas, coches… Me aburría enormemente. Pero siempre terminé encontrando algo que me interesara.

¿Cuándo empieza tu relación con Abylight, tu empresa actual?

La empresa se funda en 2003. Yo quería ser socia desde el principio, pero no me dejaron entrar en el equipo fundador. Al principio empecé como consultora externa, ayudando en desarrollo de negocio internacional y en eventos. Pero pronto se vio que el equipo tenía el producto porque, sí, sabía hacer videojuegos, pero faltaba toda la parte empresarial: recursos humanos, gestión, financiación, fiscalidad… Así que poco a poco fui ocupándome de todo eso. En 2010 me hacen finalmente socia y en 2011 paso a ser la CEO de la empresa. Una de las personas que estaba al principio me dijo que jamás cobraría una nómina de la empresa. Hoy la empresa es mía (ríe).

¿Cuántas personas forman el equipo? ¿Y cuántas son mujeres?

Entre estructura interna y colaboradores estables somos unas veinte personas. Pero pasa lo de siempre: que somos pocas mujeres. Recientemente, hemos abierto un estudio en Buenos Aires y lo dirige una mujer, Débora Sofía Theaux Leutgeb. Y en Barcelona somos dos: María, en el departamento de arte 2D y yo.

¿Cuáles crees que son los mayores cambios que ha vivido la industria?

Ahora hay mucha más formación específica. Hace 20 o 25 años desarrollar videojuegos implicaba crear tu propio motor tecnológico y eso suponía una barrera de entrada enorme. Con la llegada de las nuevas herramientas esa barrera ha desaparecido. Hoy cualquiera que sepa usar un ordenador y tenga interés puede crear un videojuego. Eso ha democratizado el sector, tanto para hombres como para mujeres. Además, ha habido un cambio en la percepción por parte de la sociedad. Antes se nos veía a los que trabajábamos en videojuegos como frikis. Ahora la industria ahora se percibe como algo serio, como un lugar donde puedes desarrollar una carrera profesional.

La industria ahora se percibe como algo serio… pero siguen faltando mujeres

Sí, está claro. Aunque yo tengo mis grupos de colegas mujeres dentro de la industria: nos hablamos, nos ayudamos, nos apoyamos… y siempre nos buscamos en los eventos para encontrarnos. Acabas buscando la sororidad porque una mujer en este mundo, pese a que cada vez somos más, sigue siendo una rara avis.