Call a Boomer: la iniciativa que invita a jóvenes a llamar por teléfono a mayores para combatir la soledad
Una cabina permite a estudiantes de la Universidad de Boston hablar con jubilados que viven a 5.000 kilómetros
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En una esquina transitada del campus de la Universidad de Boston, una cabina telefónica se ha convertido en el símbolo de algo muy actual, la necesidad urgente de conectar con los demás Así nace 'Call a Boomer', una iniciativa que conecta a estudiantes universitarios con personas mayores que viven a casi 5.000 kilómetros, en un complejo residencial en Reno (Nevada), en un experimento social tan insólito como poderoso.
La dinámica es muy directa. Solo hace falta levantar el auricular. Sin marcar números ni descargarse una aplicación. Al otro lado de la línea, una persona mayor responde, o quizás no, y queda un mensaje cargado de intención, la de unir a dos generaciones que rara vez se encuentran.
La emoción de lo inesperado
El proyecto, impulsado por la organización Matter Neuroscience, busca combatir la soledad transversal tanto en jóvenes como en mayores, una realidad cada vez más documentada. Y lo hace con una filosofía clara. “Solo queremos que la gente termine la conversación con una sensación de felicidad”, explicó Calla Kessler, responsable de la iniciativa, en declaraciones recogidas por CBS News.
Ciertamente, desde el punto de vista neurobiológico, estas interacciones activan circuitos de recompensa -dopamina, oxitocina- que mejoran el bienestar emocional. Pero el valor de 'Call a Boomer' está precisamente en lo imprevisible. No hay algoritmos que filtren ni perfiles que seleccionar. Solo personas.
Kyra, estudiante participante, lo resumía así: “Creo que tanto los jóvenes como los mayores necesitamos hablar más entre nosotros”. Esa espontaneidad puede generar momentos profundamente humanos. Como el de una mujer jubilada en Nevada que al escuchar a alguien de su ciudad natal sintió “un pequeño reencuentro con su pasado”, aunque fuera con un desconocido.
Aunque la estética de la cabina remite al pasado, el enfoque es radicalmente contemporáneo. “Creemos en la conexión por encima del cortisol”, afirmaba Kessler, subrayando que reducir el estrés pasa, en parte, por reconstruir vínculos humanos reales.
Una lección para todas las edades
Tras su prueba entre Boston y Nevada, la iniciativa ya se ha replicado en otros estados como Texas o California, ampliando su alcance como herramienta contra el aislamiento social.
Lo que también demuestra el experimento es que la brecha generacional no es tanto una cuestión de edad como de oportunidades de encuentro. Los jóvenes pueden descubrir relatos de vida que no aparecen en TikTok, mientras que los mayores vuelven a sentirse escuchados, parte de una conversación mayor.
En palabras de la propia Kessler, vivimos en “burbujas” de las que solo salimos cuando alguien, aunque sea un desconocido, decide escucharnos.
