Los seis alimentos que ayudan a frenar el envejecimiento, según un experto de Harvard
Arándanos, té matcha, aceite de oliva, aguacate, nueces de Brasil y coles de Bruselas son esos seis alimentos dorados
Científicos aseguran que la humanidad ya ha alcanzado su pico de longevidad (y es una buena noticia)
"El envejecimiento es opcional en cierta medida." La frase es de David Sinclair, y a mucha gente le resulta difícil de creer. Sinclair es profesor en el Departamento de Genética del Centro Paul F. Glenn para la Biología del Envejecimiento en Harvard, y es conocido por su trabajo en la comprensión de por qué envejecemos y cómo frenar sus efectos. Ha publicado más de 200 artículos científicos, es coinventor de más de 50 patentes y también es autor del libro ‘Lifespan: Why We Age and Why We Don't Have To’, que llegó a ser un bestseller del New York Times.
Su tesis central es tan sencilla de formular como difícil de asimilar: nuestra esperanza de vida depende solo un 20% de la genética. El resto depende de nuestras decisiones cotidianas. Y entre estas se encuentra, por supuesto, lo que ponemos en el plato, como una elección con un papel capital en la ecuación.
En declaraciones a Men's Health, Sinclair subrayaba que "el envejecimiento es opcional en cierta medida", siempre y cuando se adopten una serie de hábitos que protegen y reparan el organismo. En este sentido, en su libro Lifespan destaca seis alimentos que contribuyen a esto: arándanos, té matcha, aguacate, aceite de oliva, frutos secos (y en especial las nueces de Brasil) y coles de Bruselas.
Arándanos y té matcha: una combinación antioxidante
Los arándanos son uno de los alimentos más ricos en antioxidantes conocidos, y Sinclair los relaciona directamente con la protección frente al estrés oxidativo, uno de los mecanismos que acelera el deterioro celular con el paso del tiempo. El té matcha, por su parte, aporta otra capa de defensa. El matcha es rico en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios como la epigalocatequina (EGCG), que se ha relacionado con la prevención del envejecimiento celular. El propio Sinclair lo ha incorporado a su rutina de alimentación diaria desde hace más de una década.
Eso sí, hay que tener en cuenta una advertencia clara que va de la mano de manera indefectible junto a estas recomendaciones: ningún alimento puede garantizar la longevidad por sí solo. El consumo de arándanos y té matcha debe integrarse en una dieta completa y variada para así poder potenciar sus efectos positivos al máximo.
Aguacate y aceite de oliva: las grasas que protegen
Ambos comparten un denominador común: contienen grasas monoinsaturadas y polifenoles. El aguacate aporta también vitaminas, minerales y fibra; el aceite de oliva, polifenoles con capacidad antiinflamatoria demostrada. Consumidos con frecuencia, estos alimentos ayudan a controlar los niveles de colesterol y disminuir la inflamación sistémica. No es casualidad que Sinclair consuma aceite de oliva incluso con sus suplementos matutinos para optimizar la absorción. Sinclair considera que la dieta mediterránea, adaptada a una versión vegetal y baja en calorías, es una de las más efectivas para preservar la salud cardiovascular y la función celular.
Frutos secos y nueces de Brasil: selenio con medida
Los frutos secos en general ofrecen una combinación de antioxidantes, grasas saludables y minerales difícil de encontrar en otros alimentos. Dentro de este grupo, las nueces de Brasil merecen mención aparte por su extraordinaria concentración de selenio, mineral esencial para el sistema inmunitario. Pero aquí aparece también una de las advertencias más concretas de Sinclair: aconseja evitar la ingesta excesiva por el riesgo de intoxicación por selenio, y no sobrepasar una o dos por día.
Coles de Bruselas: el sulforafano y la reparación del ADN
Las coles de Bruselas cierran la lista con un argumento bioquímico sólido. Son ricas en sulforafano, un compuesto que activa los mecanismos internos de defensa celular y favorece la eliminación de toxinas. El sulforafano favorece la eliminación de toxinas y ayuda a la reparación del ADN, procesos esenciales para frenar el envejecimiento. Las coles de Bruselas, junto a otras crucíferas, se consideran aliadas para conservar la salud con el tiempo.
La genética como excusa cómoda
Sinclair es consistente en rechazar el determinismo genético como justificación para no cuidarse. Sus investigaciones con gemelos mostraron que quienes llevaban peor estilo de vida podían presentar, a nivel celular, hasta dos décadas de diferencia respecto a sus hermanos idénticos. Para Sinclair, la longevidad no es una meta lejana, sino el resultado de decisiones cotidianas y sostenidas en el tiempo. A su juicio, nunca resulta tarde para adoptar hábitos que retrasen el envejecimiento.
