Por qué los relojes inteligentes no son solo para jóvenes: "Cuanto mayor es la probabilidad de patología, más beneficioso puede ser"
El cardiólogo Miguel Ángel Cobos Gil explica por qué los relojes inteligentes también son clave para la salud del corazón en personas mayores
¿Sirven para algo los relojes y gadgets que te miden el sueño? Lo que dicen los expertos
Hace unos días que un estudio publicado en la revista científica Journal of the American College of Cardiology demostraba que, si todas las personas en edad de riesgo de fibrilación auricular llevaran un reloj inteligente —en este caso utilizaron un Apple Watch—, la detección de esta arritmia se multiplicaría por cuatro.
"En la vida cotidiana, con las revisiones médicas habituales o los reconocimientos laborales, es poco probable detectar un episodio de fibrilación auricular —tipo más común de arritmia—. En cambio, llevar un dispositivo que monitoriza el pulso de forma continua las 24 horas resulta extraordinariamente útil, ya puede notificarnos de un ritmo cardiaco irregular y un diagnóstico y tratamiento a tiempo reducen de forma significativa el riesgo de ictus", explica Miguel Ángel Cobos Gil, cardiólogo clínico experto en el uso de smartwatch, durante una entrevista para Uppers.
¿Qué problemas del corazón puede detectar un reloj inteligente?
El uso de relojes inteligentes para cuidar de nuestra salud cardiovascular cuentan con una evidencia científica mayoritariamente positiva. "Cada vez se incorporan más funciones, aunque no todas cuentan con el mismo grado de experiencia clínica", subraya Cobos Gil, que ha trabajado sus últimos 20 años en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y ha publicado diversos estudios sobre el impacto positivo de estos dispositivos.
Dentro de estas funciones Gil destaca la medición de la frecuencia cardíaca y la realización del electrocardiograma, que "tiene una fiabilidad muy alta" y es especialmente relevante para "detectar una fibrilación auricular —un ritmo cardíaco irregular—".
En España cerca de un millón de personas padecen fibrilación auricular y cada año se detectan alrededor de 100.000 nuevos. Explica que identificar esta arritmia cardíaca (la más común) no siempre es fácil, porque muchos pacientes no notan síntomas. Sin embargo, detectarla a tiempo "es especialmente significativamente para reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares como una embolia o ictus y en eso estos dispositivos pueden ayudarnos". También destaca la función
Además, remarca su uso para la detección de hipertensión, que Apple ha lanzado en sus dispositivos hace pocos meses. "Llevar un dispositivo que, sin necesidad de un manguito, pueda alertarte al cabo de un mes de que es probable que tengas hipertensión me parece una contribución muy relevante a la salud cardiovascular".
Durante su experiencia clínica asegura que numerosos pacientes han acudido a consulta tras recibir una notificación de ritmo cardíaco irregular o le han mostrado un electrocardiograma registrado con el reloj. "Gracias a ello hemos podido diagnosticar en algunas ocasiones problemas que desconocíamos".
¿Tienen la misma fiabilidad que un electro o un tensiómetro?
No todas las funciones tienen la misma relevancia ni el mismo respaldo científico. En el caso del electrocardiograma del reloj "es equivalente a la derivación I de un electrocardiograma convencional. No es que tenga más o menos fiabilidad: es exactamente lo mismo".
"La detección de hipertensión es diferente. Cuando medimos la tensión con un tensiómetro convencional obtenemos cifras concretas, pero eso no implica directamente un diagnóstico. El reloj utiliza otro método: analiza las ondas del pulso a través de sensores ópticos y estima la probabilidad de que la presión arterial esté elevada. No es una medición directa, sino una herramienta que identifica a muchos pacientes, aunque no a todos. Tampoco todas las alertas serán correctas, aunque en la mayoría de los casos sí", aclara.
Mientras que el electrocardiograma es un electrocardiograma como tal, la alerta de hipertensión actúa como una llamada de atención. "De hecho, cuando aparece, recomienda medir la tensión durante los siete días siguientes, por la mañana y por la noche, y llevar ese registro al médico de cabecera", apunta Gil.
Recomendación para personas mayores
Cobos Gil considera que el uso de estos dispositivos debería extenderse a un perfil distinto del habitual. "La mayoría de quienes utilizan esta tecnología son jóvenes o adultos de mediana edad, pero cuanto mayor es la probabilidad de patología, más beneficioso puede resultar su uso", subraya.
Sin embargo, reconoce que uno de los principales retos actuales es lograr que esta tecnología llegue también a las personas mayores. "A algunas todavía les cuesta. Quizá sea necesario simplificar aún más algunos aspectos de la aplicación, aunque en mi opinión está muy bien diseñada, es intuitiva y presenta la información de forma clara y centralizada", explica.
Pese a estas dificultades, el cardiólogo insiste en que la edad no es una barrera insalvable. "Tengo pacientes de edad avanzada que lo manejan perfectamente: detectan las alertas de arritmia, se realizan electrocardiogramas y me los envían si tienen dudas o palpitaciones". La población, señala, es muy diversa, pero cree que el uso de estos dispositivos debería generalizarse progresivamente entre las personas mayores.
Además, esta expansión tendría también un impacto clave en la investigación médica. El reloj inteligente de Apple registra alrededor de 50 parámetros biológicos, lo que permite recopilar datos de una población amplia y heterogénea. "Nunca antes habíamos tenido tantos datos de tantas personas. Los mayores estudios realizados con estos dispositivos incluyen a cientos de miles de participantes monitorizados de forma continua, algo prácticamente imposible por otros medios", destaca.
"Cualquier persona que lleve un Apple Watch en la muñeca dispone de más información biométrica que un paciente ingresado en una unidad coronaria. Y eso es extraordinario", concluye.
