Cómo volver a amar sin ansiedad a los 50: "Si las heridas emocionales no sanan todo seguirá igual"

La psicóloga Emma Iglesias ayuda a construir relaciones más sanas y seguras en 'Amar sin ansiedad'
Por qué las relaciones tóxicas son tan adictivas: "Activan los mismos circuitos que la heroína"
A los 50 años, muchas personas llegan con una amplia historia afectiva a sus espaldas. Amores que marcaron, pérdidas que dejaron huella y vínculos que, en algunos casos, se sostuvieron más por necesidad que por elección consciente. Lejos de ser 'tarde', en esta etapa se abre la oportunidad de revisar cómo nos relacionamos y cuestionar si lo que sentimos es realmente amor o una forma de ansiedad disfrazada.
Porque no es raro que, tras años repitiendo dinámicas similares, se confunda la intensidad con el apego inseguro, o el miedo a perder con una supuesta prueba de amor. En 'Amar sin ansiedad' (Zenith), la psicóloga Emma Iglesias ayuda a detectar esos patrones invisibles que se repiten una y otra vez sin darse cuenta y a partir de ahí construir una manera distinta de vincularse, más segura, más libre y menos condicionada por el miedo.
¿Cómo se manifiestan los distintos estilos de apego (seguro, ansioso, evitativo, desorganizado) en las relaciones ya maduras?
Realmente se manifiestan de la misma forma que a otra edad, porque si no se trabaja en las heridas que causa justamente esa manera de amar, no importa la edad que se tenga, que las personas vivirán las relaciones de la misma forma.
En el caso de las personas con apego ansioso seguirán viviéndolas con ansiedad, miedo, inseguridad, con una sensación de que no son suficientes y que en cualquier momento la otra persona les puede abandonar.
Las personas con apego evitativo seguirán necesitando y marcando mucho espacio y distancia en la relación, seguirá costándoles abrirse, sentirse vulnerable, tener conversaciones incómodas, etc.
Y en personas con apego desorganizado lo mismo: seguirá habiendo conductas erráticas, confusas y caóticas. Habrá un deseo de vincularse con el otro, pero a la vez un miedo constante que no les permitirá sentir estabilidad en las relaciones.

¿Es habitual que el estilo de apego cambie con los años o tiende a consolidarse?
El estilo de apego es un patrón que puede cambiar. Cambia dependiendo de las relaciones y personas que tengamos delante. Es decir, es posible que con mi familia tenga un estilo de apego más evitativo, porque con ellos he aprendido que debo permanecer distante, frío, racional... es un entorno donde no se habla de emociones. Pero quizá luego a nivel de pareja tengo un estilo de apego más ansioso, con miedo al abandono, ansiedad, necesidad de contacto, etc. E incluso puede ser que a nivel de amistades, al haber tenido buenas experiencias, tenga un estilo de apego más seguro. Confíe en mis amistades, me muestre abierto, fácil de acceder, etc.
Incluso a nivel de pareja si hay un patrón de apego ansioso por ejemplo, igualmente este puede cambiar, si de repente nos vinculamos con alguien muy ansioso también. En ese caso es posible que nuestro estilo de apego se regule un poco, quizá sea un poquito más evitativo para compensar.
¿Qué pequeñas acciones cotidianas ayudan a moverse hacia un apego más seguro?
Ir a terapia es fundamental, puesto que lo que sostiene ese tipo de apego son heridas emocionales, de abandono, rechazo, traición, humillación... Que si no las atendemos y tratamos continuamente irán activándose y sangrándose.
Además de eso, asegurarse de que nos rodeamos de relaciones saludables, contextos de apertura emocional, afecto positivo y trabajar en el bienestar general. En estudios es lo que ha demostrado que causa mayor efecto a la hora de desarrollar un estilo de apego más seguro.
En mayores de 50 años, ¿la ansiedad afectiva suele tener raíces distintas a las de etapas más jóvenes?
La única diferencia es que, al tener más edad que personas más jóvenes, es posible que hayan vivido más experiencias que hayan podido activar todavía más la herida creada en la infancia. Con lo cual en el cerebro habrá más ejemplos y experiencias de abandono, rechazo, injusticia, humillación, etc... Más años y tiempo en el que han funcionado de una manera determinada manera, de modo que la terapia será más larga posiblemente, pero eso no implica que no pueda sanarse. Muchísimas personas después de años de sufrimiento, logran por fin sanar heridas y vivir las relaciones de una manera diferente y más sana.
¿De qué forma las heridas emocionales no resueltas siguen condicionando las relaciones después de los 50?
De la misma manera que una persona de 20. Si no se sana todo sigue igual; la única diferencia es que como la persona lleva tanto tiempo funcionando, relacionándose y sintiéndose de una manera concreta, puede pensar que simplemente es así, está resignado a sentirse así, tener para siempre x tipo de relaciones, cuando no es así.

¿Se puede aprender a “regularse en pareja” o es un trabajo estrictamente individual?
Ambas. Tal y como comento en mi libro, para una buena gestión emocional es necesario un equilibrio. Un balance entre recursos o herramientas para regularnos a nosotros mismos (autorregularnos), pero también corregularnos. Los extremos nunca son buenos, así que es importante que tengamos recursos para poder sostenernos a nosotros, pero que a la vez, también sepamos y podamos pedir ayuda y dejarnos sostener.
Si sientes que nunca puedes ser tú, que cualquier cosa es un problema, que la otra persona no es capaz de escucharte... seguramente ahí no sea
¿Qué indicadores ayudan a saber si la persona con la que estamos contribuye a nuestra calma o a nuestra ansiedad?
Cómo nos sentimos cuando estamos con esa persona. Si sentimos más calma que ansiedad de forma general es una muy buena señal. Si por lo contrario, sientes que nunca puedes ser tú, que cualquier cosa es un problema, que la otra persona no es capaz de escucharte, mantener una conversación, que desde que estás en la relación sientes más estrés, ansiedad, conflictos... Seguramente ahí no sea.
¿Qué conversaciones suelen evitar las parejas maduras y son clave para el bienestar?
Pues muchas veces se evita hablar de la relación, de cómo está, de qué necesitan. Se evita muchas veces el cuestionamiento de esta, de si todavía sigue habiendo amor o no, si compensa o no, porque hay mucho más miedo a perder esa relación que a construir algo de nuevo, ya se trate de una relación de muchos años o una más reciente.
Hay más miedo a lo que puede pasar si dejo esta relación, a afrontar a la soltería o volver a conocer otras personas. El entorno es posible que tampoco acompañe, así que muchas veces se evitan este tipo de conversaciones incómodas por miedo a la respuesta o lo que pueda pasar.
¿Qué formas de toxicidad son más frecuentes en relaciones a partir de los 50?
Algunas de las cosas más comunes que podemos ver:
- Ley del hielo: en lugar de solventar las cosas a través de la comunicación, no hablar de ello, dejarlo enterrado en una alfombra, castigar con silencio, es algo muy común. Puesto que así fueron educados en gran medida.
- Evitar conflictos importantes: puede parecer positivo “no discutir”, pero en realidad evita que se resuelvan problemas reales. Con el tiempo, esto genera resentimiento y desconexión.
- Miedo a la soledad: algunas personas permanecen en relaciones que no les hacen bien por miedo a quedarse solos, y eso puede llevar a dinámicas de control, celos o autojustificación constante.
En las generaciones nacidas antes de lo 80 hay más normalización de la violencia, la insatisfacción y sufrimiento en las relaciones
¿Existe una “normalización” del sufrimiento en el amor en ciertas generaciones?
A partir de los nacidos en los 80-90 sí que ha habido un cambio en las relaciones, en el sentido de que ya no se toleran muchas cosas. Se prefiere un divorcio, separación o ruptura antes que quedarnos ahí. Poder marcharnos de las relaciones está mucho más normalizado, pero en las generaciones nacidas antes de lo 80 es todo lo contrario, con lo cual, sí, hay más normalización de la violencia, la insatisfacción y sufrimiento en las relaciones. Hay más resignación, porque marcharse muchas veces no fue una opción.
¿Cómo se redefine la autoestima en etapas más avanzadas de la vida?
A partir de los 50 es una muy buena edad para empezar a trabajar sobre todo el auto concepto, uno de los componentes de la autoestima. de los 20 a los 40 muchas veces el centro de todo suele recaer en el trabajo, la productividad, el dinero... y en líneas generales a partir de los 50 el foco empieza a ser estabilizarse. Lo importante aquí es (si no lo hemos hecho ya) empezar a poner el foco en otras cositas que no sean sólo el trabajo. Que podamos no sólo definirnos por nuestro trabajo, sino por muchas otras cosas y las sepamos potenciar (no soy solo un buen trabajador, sino pareja, padre, deportista, etc...)
¿Se puede tener una buena relación sin tener una autoestima consolidada?
Sí. Pensar lo contrario muchas veces es una forma de auto castigo, "como no soy perfecto/a, como no me quiero mucho todavía mejor no me vinculo, no me merezco estar en pareja". Y la realidad es que nunca seremos perfectos, la mayoría de personas siempre tendremos cositas todavía a trabajar.
Así que, sea dónde sea que estés ahora te mereces estar en relaciones, sentirte amado/a, aunque haya cositas que sientas que debes trabajar. Además, estar en relación, sentirnos amados y aceptados, los vínculos muchas veces nos ayudan mucho más a sanar, a acelerar ese proceso e impulsarlo. De todos modos si te das cuenta de ellos, puedes trabajarlo, estés o no en pareja.
¿Qué elementos no negociables deberían estar presentes en una relación equilibrada?
Respeto, es lo mínimo de lo mínimo que debe haber en una relación. Comunicación, sin comunicarnos jamás seremos capaz de entendernos. Confianza, puesto que si no siempre estaremos en alerta, desconfiando de nuestra pareja. Si no la hay, y es debido a nuestras heridas del pasado que no nos dejan sentirnos en paz, deberemos entonces trabajarlo para que nos afecte lo mínimo posible.
¿Es realista esperar cambios profundos en la forma de amar después de los 50?
¡Por supuesto! Sí que es verdad que el hecho de tener más años puede implicar que llevamos más tiempo pensando, actuando, sintiendo y relacionándonos de una determinada manera, con lo cual nuestro cuerpo está mucho más acostumbrado a hacer las cosas de esa forma, pero eso no quiere decir que no podamos reeducarlo y aprender a relacionarnos, sentir e interactuar de una manera diferente. Es absolutamente posible, sólo que hay que tener en cuenta que tendremos que tener un poquito más de paciencia.
