Ni gimnasio ni dieta estricta: el hábito diario que más recomiendan los especialistas en longevidad

Una dieta variada y una vida activa son claves para vivir más tiempo, pero hay un hábito más importante
Dan Buettner, experto en longevidad: “La gente que vive más años no hace ejercicio, camina todo el día"
MadridPoder vivir más tiempo y en mejores condiciones es una meta lógica para muchas personas, por eso no es raro que los investigadores pongan su atención sobre esas poblaciones que viven durante más años y sus ancianos se muestran ágiles y saludables. Todas estas zonas, que habitualmente se conocen como zonas azules, suelen tener ciertas cosas en común, hábitos que convierten a sus habitantes en personas más longevas.
En muchos casos son hábitos que ya conocemos, pocas dudas hay de que aquellas personas que cuidan su alimentación, escogiendo alimentos ricos en vitaminas y minerales, sumando proteínas de calidad y grasas buenas, lograrán tener mejor salud que aquellos que basen su dieta en ultraprocesados y comida rápida. También se sabe que quien lleva una vida activa y hace ejercicio de manera habitual estará poniendo más de su parte para reducir el riesgo de desarrollar algunas enfermedades que quienes optan por una vida sedentaria.
Estos son solo algunos de los factores, son muchos los que influyen a la hora de conseguir vivir más y mejor, desde las relaciones sociales a la situación económica. Sin embargo, uno de los que está en nuestra mano, pero no suele estar al principio de nuestras prioridades a la hora de cambiar de hábitos, es también uno de los más recomendados por los expertos: ni gimnasio ni dieta estricta, el descanso es la clave.
Dormir: el hábito que recomiendan los especialistas en longevidad
Hay algunas cosas que no podemos cambiar, o por lo menos no podemos hacerlo fácilmente, pero a través de nuestros hábitos podemos lograr mejoras en nuestra esperanza de vida, aumentándola significativamente. La dieta y el ejercicio son algunas, pero un estudio publicado en Sleep Advances revela que la falta de sueño es más dañina que estos otros factores, a los que se les suele dar mayor relevancia.
"No esperaba que estuviera tan fuertemente correlacionado con la esperanza de vida", decía Andrew McHill, profesor asociado de la Facultad de Enfermería de OHSU, la Facultad de Medicina de OHSU y el Instituto de Ciencias de la Salud Ocupacional de Oregón de OHSU y autor principal del estudio. "Siempre hemos creído que dormir es importante, pero esta investigación lo confirma: las personas deberían esforzarse por dormir de siete a nueve horas si es posible". Salvo del tabaquismo, el sueño destacó por encima de factores como la dieta, el ejercicio o la soledad.
"Es intuitivo y tiene mucho sentido, pero aun así fue sorprendente verlo materializarse con tanta fuerza en todos estos modelos. Soy fisiólogo del sueño y entiendo los beneficios del sueño para la salud, pero la fuerte asociación entre dormir lo suficiente y la esperanza de vida me resultó notable", reveló McHill.
No dormir bien o no descansar las horas suficientes puede tener graves consecuencias para la salud, física y mental. Si no se duerme lo suficiente, los procesos de reparación y regeneración celular se interrumpen, lo que provoca desequilibrios hormonales, pero también agotamiento físico y fatiga crónica. También hace que se tenga un menor rendimiento físico.
Puede provocar un deterioro cognitivo, una menor capacidad de concentración, lo que hace que la persona sea más propensa a accidentes, pero además también se debilita el sistema inmunológico, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y la obesidad. Además, quienes tienen problemas para dormir tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas de depresión y ansiedad.
¿Qué podemos hacer para dormir bien?
Lo ideal en personas adultas es dormir entre 7 y 9 horas por noche, pero esto no siempre es posible. Por eso conviene conocer algunos trucos y consejos que pueden ayudarnos a lograrlo. Lo primero que recomiendan todos los expertos es crear rutinas del sueño, es decir, intentar acostarse y levantarse siempre a la misma hora, incluso en fines de semana. También conviene planificar algunas rutinas que nos ayuden a relajarnos antes de irnos a dormir, como darse una ducha de agua templada o leer un libro.
Conviene limitar el uso de pantallas antes de acostarse, evitando la luz que emiten, porque puede afectar a nuestra capacidad para dormirnos. También conviene evitar las bebidas ricas en cafeína a partir de cierta hora de la tarde, así como las cenas copiosas que puedan hacernos sentir pesados.
Es una buena idea que el dormitorio esté a oscuras y a una temperatura suave, refrescante. También señalan que es importante que la cama solo se use para dormir y no para otras actividades, como ver una serie o comer. En caso de estar intentando dormir durante unos veinte minutos sin éxito, lo mejor es levantarse, hacer algo que nos resulte relajante, como leer, y volver a intentarlo, en lugar de quedarse en la cama dando vueltas y desesperándose por no poder dormir.
Estos consejos no siempre son efectivos y hay ocasiones en las que es imprescindible contar con la ayuda de profesionales.

