¿Es normal que se hinchen las piernas cuando nos hacemos mayores?
Asumir que la hinchazón de tobillos o pies es una consecuencia inevitable del envejecimiento es un error
Trucos no muy conocidos para aliviar las piernas hinchadas
"Son cosas de la edad". Pocas frases se repiten tanto cuando empezamos a notar los tobillos más hinchados al final del día o tenemos dificultad para ponernos los zapatos. Y sí, el paso del tiempo puede favorecer ciertos cambios circulatorios. Pero asumir que la hinchazón de piernas, tobillos o pies es una consecuencia inevitable del envejecimiento es un error.
La acumulación de líquido en las piernas -lo que médicamente se llama edema- puede tener causas relativamente leves, pero también puede ser la señal de un problema circulatorio, cardíaco, renal o incluso de un coágulo. Por eso conviene no banalizarlo.
Con los años, las venas pueden perder eficacia para devolver la sangre desde las piernas hacia el corazón. Esa fatiga del sistema venoso favorece que el líquido se acumule en los tejidos, especialmente tras pasar muchas horas sentado o de pie. La insuficiencia venosa crónica es una de las causas más frecuentes de piernas hinchadas en personas mayores.
Además, influyen otros factores bastante comunes a partir de cierta edad, como la menor movilidad, el sobrepeso, los efectos de algunos medicamentos, las enfermedades cardíacas o renales, problemas linfáticos o varices. Es decir, la edad puede aumentar el riesgo, pero la hinchazón no debería considerarse 'normal' sin más.
Hay situaciones cotidianas que pueden provocar una inflamación leve y pasajera. Por ejemplo, pasar muchas horas sentado, el calor intenso o un exceso de sal en la dieta pueden hacer que los pies y tobillos se noten más hinchados al final del día. Pero cuando la hinchazón persiste, empeora o aparece junto a otros síntomas, merece una valoración médica. Algunas causas que pueden estar detrás, según Mayo Clinic, son las siguientes:
Insuficiencia venosa
Es probablemente la más frecuente. Las venas no consiguen impulsar bien la sangre de vuelta al corazón y esta se acumula en las piernas. Suele provocar sensación de pesadez, hinchazón progresiva y, a veces, varices o cambios en la piel.
Insuficiencia cardíaca
Cuando el corazón bombea con menos eficacia, el líquido puede acumularse en piernas y tobillos. En estos casos, la hinchazón suele afectar a ambas piernas y puede acompañarse de cansancio o dificultad para respirar.
Problemas renales o hepáticos
Los riñones y el hígado participan en el equilibrio de líquidos del organismo. Cuando no funcionan correctamente, puede aparecer edema.
Medicamentos
Algunos fármacos para la tensión arterial, antiinflamatorios o tratamientos hormonales pueden favorecer la retención de líquidos.
Trombosis venosa profunda
Aquí es donde conviene prestar especial atención. Un coágulo en una vena profunda puede causar hinchazón repentina, generalmente en una sola pierna, junto con dolor, calor o enrojecimiento. Es una situación potencialmente grave.
Cuándo consultar cuanto antes
Hay varios signos que no deberían dejarse pasar. Las principales guías médicas recomiendan buscar atención médica inmediata si la hinchazón:
- aparece de forma brusca
- afecta solo a una pierna
- se acompaña de dolor, calor o enrojecimiento
- ocurre junto con dificultad para respirar o dolor en el pecho.
Especialmente la combinación de hinchazón y falta de aire puede indicar un problema cardiovascular o un coágulo que requiere atención urgente.
Que muchas personas mayores tengan las piernas hinchadas no significa que sea algo “sin importancia”. A veces se trata de un problema leve y manejable; otras, es la forma que tiene el cuerpo de avisar de que algo no va bien.
La clave está en no normalizarlo automáticamente. Porque en medicina, y especialmente en personas mayores, atribuir síntomas a la edad puede retrasar diagnósticos importantes.
