La nueva senda ciclista de más de 500 km por la orilla del mar hasta Finisterre

Se trata de la parte final de la ruta EuroVelo 1 y cuenta con 536,7Km divididos en diez etapas diferentes
Diez países y más de 7.500 kilómetros: la ruta en bici por la costa mediterránea que sale de Cádiz
Hay una pregunta que mucha gente se hace después de hacer el Camino de Santiago: ¿y ahora qué? Qué pasa después de llegar a la catedral, el abrazo al Apóstol, la foto en el Obradoiro y luego el autobús de vuelta. Desde el 28 de abril de 2026, esa pregunta tiene una respuesta de 536,7 kilómetros.
La Federación Europea de Ciclistas acaba de anunciar la apertura del tramo gallego de la EuroVelo 1, la gran ruta ciclista que une el Cabo Norte de Noruega con el Cabo de Finisterre. Lo que faltaba para cerrar ese vínculo, la costa atlántica de Galicia, de Tui a Fisterra, ya está señalizado, equipado y listo para pedalear. No es una ruta en construcción ni una promesa sobre el papel, sino una realidad que ya está operativa.
Lo que hace especial esta ruta
Lo primero que llama la atención es lo que no tiene: montañas. El perfil del trazado no está diseñado para quien busca el sufrimiento de una ascensión sino para quien quiere avanzar con el mar a un lado y tiempo suficiente para mirarlo. La Federación Europea de Ciclistas señala que el Atlántico acompaña al ciclista durante prácticamente todo el recorrido, algo que pocas rutas europeas pueden decir. No hay que ganar altura para ver el océano, basta con simplemente pedalear y ya está ahí.
El trazado combina carriles bici, carreteras tranquilas y tramos de grava compactada, con la señalización ya instalada en todo el recorrido. La superficie es en su mayoría asfalto y hormigón, con algunos tramos de grava compacta. Nada que requiera una bicicleta de montaña: una gravel o incluso una bici de trekking bien equipada es suficiente.
El recorrido pasa por Baiona, Muros, Noia y Cee. No son nombres para turistas de folleto, sino que se trata de puertos pesqueros con lonja, bares con pulpo recién cocido y una escala del tiempo que no tiene prisa. Exactamente lo que necesita alguien que lleva la vida a mucha velocidad el resto del año.

Diez etapas diseñadas para no improvisar
El trazado está dividido en diez etapas, diseñadas para completarse en un día cada una, con puntos de inicio y final en localidades que cuentan con alojamiento, restauración, asistencia sanitaria y talleres de reparación de bicicletas. Esta arquitectura de servicios no es un detalle menor, sino que es precisamente lo que distingue una ruta turística de una ruta improvisada descargada de internet. Aquí no hace falta adivinar dónde dormir ni cargar la bici en el coche si algo falla.
Además, todas las etapas son accesibles en autobús y varias también en tren. Eso significa que se puede hacer por tramos, en diferentes viajes, sin necesidad de completarla entera de una vez. Para quien tiene quince días libres al año, la posibilidad de ir sumando etapas en sucesivos veranos es exactamente el tipo de proyecto que da sentido a los próximos años.
El punto en el que convergen dos mundos
En Cee ocurre algo peculiar: la EuroVelo 1 conecta con la EuroVelo 3, la Ruta de los Peregrinos, y ambas comparten señalización con el Camino de Santiago en los tramos coincidentes. Es decir, quien llega a Galicia pedaleando el Camino Francés desde los Pirineos y quien llega remontando la costa atlántica desde Portugal se encuentran en el mismo punto, a pocos kilómetros de Finisterre. Dos maneras distintas de llegar al mismo final del mundo.
Con esto, Galicia se convierte en la única región de Europa donde terminan dos rutas EuroVelo, la EV-1 y la EV-3, ambas en Fisterra. Un dato curioso que, bien pensado, dice mucho sobre lo que Galicia puede ofrecer como destino, ya que no se trata de una atracción puntual sino del final natural de dos de los itinerarios ciclistas más largos del continente.

Por qué ahora
El turismo sénior, especialmente el de mayores de 55 años, es uno de los que mejor comportamiento presenta en el turismo actual, con una demanda creciente de experiencias activas y significativas. El cicloturismo encaja en ese perfil mejor que ninguna otra actividad: es físicamente accesible, permite ir a tu ritmo, tiene una lógica narrativa clara y no necesita ni multitudes ni prisa.
La EuroVelo 1 supera ahora los 11.000 kilómetros entre Cabo Norte y Fisterra, y el tramo ibérico alcanza ya los 3.429 kilómetros sumando España y Portugal. Desde el extremo de Noruega hasta el extremo de Galicia, todo conectado, todo señalizado, todo pensado para que alguien coja una bicicleta y empiece a pedalear hacia el horizonte. El horizonte, en este caso, termina en un faro sobre el Atlántico donde los romanos creían que acababa el mundo. No está mal como destino.

