Estado de salud

Microsíntomas a los que estar atento que pueden indicar que andas cerca de un infarto, según un cardiólogo: "Los síntomas no nos engañan"

Dr. Aurelio Rojas, cardiólogo
Dr. Aurelio Rojas, cardiólogo. Vitoria Iglesias/Cortesía
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El Dr. Aurelio Rojas es cardiólogo en el Hospital Regional Universitario de Málaga, tiene más de un millón de seguidores en redes sociales y acaba de publicar ‘Tu corazón tiene algo que decirte’ (Zenith), donde propone una mirada completamente distinta al órgano más vigilado y menos escuchado del cuerpo. 

Y es que, existe una brecha inquietante entre lo que el cuerpo trata de comunicar y lo que la mente decide registrar. El Dr. Rojas lo sabe bien desde la consulta, con pacientes con analíticas impolutas, electrocardiogramas dentro de la norma y un estado subjetivo de bienestar que les impide ver lo que sus señales físicas sí están diciendo. "Los síntomas no nos engañan, no nos engañemos a nosotros mismos. A veces pensamos que estamos bien porque hemos normalizado la situación, pero la realidad es que no lo es", advierte con rotundidad.

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El engaño del bienestar subjetivo

El perfil de quien más infravalora las señales previas a un evento cardiovascular no es el que imaginamos. No es siempre una persona sedentaria de mediana edad con hipertensión y colesterol elevado. Es, con frecuencia, una persona joven que lleva una vida activa y que se hace una analítica de vez en cuando con resultados normales. "El perfil que está más acostumbrado a ignorar estas señales es la persona joven que hace una vida normal, que se hace una analítica y le sale todo bien. Hay personas que piensan que por tener una analítica bien todo el organismo está bien, o que incluso por sentirse bien están bien", explica.

Para ilustrarlo, Rojas recurre a un encuentro reciente: "Ayer me encontraba con un taxista que me decía: 'yo soy de poco dormir, con cinco horas tengo suficiente'. Esta es una realidad que nos encontramos en nuestro día a día: hay muchísimas personas que están bien, o piensan que están bien, y la realidad es que su cuerpo no está bien."

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El problema estaría en los propios límites de las herramientas médicas actuales: "Desgraciadamente, no nos permiten detectarlo a veces tan precozmente con una analítica o con un electrocardiograma. Muchas veces nuestro propio cuerpo nos engaña y hemos normalizado esa situación sin que sea realmente así."

En su libro, Rojas documenta lo que la medicina ya conoce sobre esta brecha perceptiva. Aproximadamente la mitad de los infartos aparecen sin síntomas previos, siendo el propio infarto la primera manifestación de la cardiopatía isquémica. Otras veces, en cambio, unos meses antes el paciente presenta molestias precordiales, sensación de malestar, cansancio, mayor irritabilidad, o incluso molestias de estómago, que hacen confundir los síntomas de infarto con los procedentes de otros órganos.

Detalle de la portada de Tu corazón tiene algo que decirte

Los síntomas que no parecen del corazón

Las enfermedades isquémicas del corazón, que incluyen el infarto y la angina de pecho, son la segunda causa de muerte más frecuente en España. Diversos estudios comparativos apuntan a que los infartos asintomáticos o con presentaciones atípicas representan 1 de cada 3 eventos

Esa estadística cobra peso cuando se conocen cuáles son las presentaciones que confunden. Lo que complica el infarto silencioso es que puede confundirse con molestias digestivas, cansancio o ansiedad. En personas sanas, estos cuadros pueden infravalorarse, lo que aumenta el riesgo de retrasar la atención, según explica la Dra. Angélica Ramírez, jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari Sagrat Cor. 

Y es que la presentación atípica no es un caso raro o excepcional. En mujeres es más frecuente que el infarto se exprese con síntomas menos específicos, como falta de aire, náuseas, cansancio extremo o malestar general, lo que puede retrasar la consulta si no se reconocen como una señal de alarma. La American Heart Association advierte que este desconocimiento es uno de los principales obstáculos para reducir la mortalidad femenina por infarto. De hecho, muchas mujeres no relacionan sus molestias con un problema cardíaco y atribuyen sus síntomas a estrés, problemas digestivos o cansancio. 

Rojas, por su parte, apunta al corazón como el primer órgano que registra el estrés crónico: "El estrés no es invisible. Se imprime en el cuerpo. Deja su huella mucho antes de que aparezca un daño estructural. Y el corazón, por su estrecha conexión con el sistema nervioso autónomo, es uno de los primeros órganos en notarlo. Lo veo cada semana en consulta: pacientes jóvenes, sin factores de riesgo clásicos, pero con patrones de sobrecarga sostenida."

La regla para saber cuándo ya no se puede esperar

Cuando se le pide al Dr. Rojas una regla clara y sin ambigüedades para saber cuándo llamar a urgencias sin esperar, la respuesta es igual de directa: "Sobre todo cuando aparezca cualquier tipo de síntoma como dolor en el pecho, palpitaciones, un desmayo o falta de aire que remite. Si empiezas a notar esos síntomas y no desaparecen, tienes que ir a urgencias."

Y añade una advertencia importante: "Lo que es un error garrafal ante cualquier tipo de problema del corazón es empezar a dejar que pase el tiempo, irte a la cama, beber un vaso de agua y levantarte mañana a ver qué pasa."

Infarto de miocardio

La razón es fisiológica y determinante: "Cuando hablamos del corazón, el tiempo es miocardio, el músculo cardíaco. Cuanto antes actuemos, generalmente el problema se soluciona antes y las secuelas y las consecuencias son muchísimo menores."

En cardiología, el tiempo importa. Ante la duda, llamar y que un profesional valore es siempre la decisión más prudente, como señala la Dra. Ramírez: "No buscamos alarmar: buscamos que la gente no 'aguante' en casa un dolor o un malestar sospechoso." 

Rojas cierra con una certeza que atraviesa todo su libro: "Las herramientas que tenemos para diagnosticar son muy precisas y muy eficientes. Si tenemos un síntoma y consultamos, y realmente hay un problema de corazón, lo vamos a ver al 100%. Que nadie se quede nunca con la duda. Cuanto más tiempo pase, el problema va a ser mucho más grave, y a veces nunca se puede solucionar."