Tus hijos no te van a cuidar: la nueva realidad que ya asumen los expertos

Las nuevas generaciones entienden que no les deben a sus padres cuidados solo por haberles traído al mundo
Decálogo para cuidadores (los grandes olvidados) de personas con demencia
MadridHa sido una realidad durante mucho tiempo y, de hecho, a las personas que no han tenido hijos, una de las cosas que se les suele decir para cuestionar sus decisiones es: '¿Quién te cuidará cuando seas mayor si no tienes hijos?'. Lo cierto es que hace tiempo que esta mentalidad ha ido cambiando y cada vez es más habitual que las personas mayores planifiquen esta etapa final de su vida intentando no depender de sus hijos.
La manera de entender los cuidados ha cambiado mucho y cuidar de los padres mayores tal y como se ha hecho durante el tiempo ha pasado a ser una elección para muchas personas y no una imposición. El papel de cuidador no es sencillo, implica renunciar a muchas cosas, a planes personales y objetivos vitales, cuidar de una persona anciana, sana o enferma, es algo mucho más demandante de lo que se suele pensar, física, mental y emocionalmente, y no todo el mundo está preparado para ello.
No son pocos quienes no están dispuestos a dejar todo aparcado o no son capaces de afrontar lo que implica ser el cuidador de alguien dependiente. Son más partidarios de buscar alternativas que puedan hacer la vida de todo el mundo un poco más sencilla.
Tus hijos no te van a cuidar: un cambio de mentalidad
Cada persona es diferente y una parte fundamental de tomar la decisión de cuidar a los padres o buscar alternativas (o no hacerlo en absoluto) es su propia vida. Algunas personas quieren hacerse cargo, pero no pueden porque su propia vida se lo impide a causa de sus propias obligaciones, al fin y al cabo, lo más habitual es que, además de padres mayores, las personas tengan otras responsabilidades, como la crianza de sus hijos o sus trabajos.
También es posible que la persona dependiente no solo necesite que le echen una mano, sino un cuidador de manera permanente, porque muchas enfermedades causan este tipo de dependencia. Los hijos quieren hacerse cargo, se reparten las responsabilidades si son varios, pero llega un punto en el que la persona necesita que alguien con mejor formación se haga cargo de la situación.
En otros casos, esta decisión está causada por un cambio de mentalidad. Los expertos señalan que los padres no deberían esperar que sus hijos cuiden de ellos, algo que hasta hace poco se daba por hecho, como un pago por haberles cuidado durante toda la vida, haberles traído al mundo: 'se lo deben'. Una función que, históricamente, ha recaído más sobre las mujeres que sobre los hombres.
La mentalidad de las nuevas generaciones ha cambiado mucho y ya no están dispuestos a renunciar a sus propios objetivos de vida por dedicar todo su tiempo a los cuidados. En muchas ocasiones, tampoco pueden hacerlo. Esperar que sean los hijos quienes se encarguen de cuidar a sus padres durante la vejez es cosa del pasado, lo que no quiere decir que no vaya a suceder. En caso de ser así, será su propia decisión y no una deuda que sienten que tienen que pagar.
A pesar de que tendemos a pensar que somos personas independientes y siempre lo seremos, el tiempo pasa para todo el mundo, por eso cada vez más se tiende a planificar esa vejez, por ejemplo, intentando llevar una vida más saludable y activa, para que esa última etapa de la vida sea lo mejor posible, intentando prevenir enfermedades. En muchos casos también se busca permanecer en casa, adaptando el hogar para ajustarlo a las necesidades del futuro.
¿Qué es el síndrome del cuidador?
Cuidar de una persona no es tarea sencilla, muchas personas sienten que serán capaces de hacerlo y con el tiempo sienten cómo su estado de ánimo cambia. Pasan de tener energía a verse sumidos en un estado de ansiedad, tristeza y agotamiento provocado por el estrés y las responsabilidades de cuidar de un progenitor. Se sienten desbordados física y emocionalmente, el sentimiento de deber y obligación hace que no se puedan permitir ni un momento de descanso, desconexión u ocio.
Esta sobrecarga del cuidador puede hacer que sea él quien pase a necesitar ayuda, porque puede llegar a convertirse en un cuadro ansioso-depresivo severo. Puede detectarse porque genera irritabilidad, cansancio, trastornos del sueño, aislamiento, sensación de estar solo, culpabilidad… Es importante que el cuidador no se olvide de sí mismo y busque ayuda si lo necesita, porque en ocasiones es imprescindible delegar.
Esto suele venir acompañado de cierta culpa, algo que hay que aprender a gestionar. Un cuidado responsable implica en ocasiones dejar que sean otras personas quienes se encarguen de ciertas tareas.

