Por qué puede ser mejor dejar la vivienda en herencia a un solo hijo

Despachos de abogados y notarías recomiendan esta fórmula para evitar tensiones y desacuerdos familiares
"Quiero desheredar a mi hijo: no se lo merece": cada vez más familias toman la decisión
En muchas familias, el conflicto llega cuando llega el momento de repartir la herencia. Y si entre los bienes hay una vivienda, las diferencias suelen aflorar con rapidez. Hay quien quiere conservar la casa familiar por motivos sentimentales, quien necesita vender para obtener liquidez y quien prefiere alquilarla. Cuando varios hermanos heredan un mismo inmueble, las decisiones deben tomarse de forma conjunta, y esa copropiedad puede convertirse en una fuente de tensiones que se prolongan durante años.
Precisamente por esa experiencia acumulada en los despachos de abogados y notarías, cada vez son más los especialistas que consideran que, cuando el patrimonio lo permite, puede ser una buena idea adjudicar la vivienda a un solo hijo y compensar al resto con otros bienes o con dinero.
El objetivo no es favorecer a uno sobre los demás, sino evitar que un inmueble indivisible termine generando enfrentamientos familiares. Vender la vivienda, alquilarla, reformarla o incluso usarla puede convertirse en motivo de desacuerdo. La situación se complica todavía más cuando uno de los hermanos vive en la casa y los demás quieren disponer de ella o liquidar su parte.
Por eso, algunos despachos especializados en sucesiones recomiendan planificar el testamento atribuyendo la vivienda a un único heredero. Por ejemplo, Martínez Lafuente Abogados sostiene en su página web que esta fórmula permite evitar bloqueos sobre el uso, mantenimiento o venta de la vivienda y contribuye a preservar la armonía familiar tras el fallecimiento de los padres.
¿Se puede dejar la vivienda solo a un hijo?
La respuesta es sí, pero con matices importantes. En el derecho común español no existe libertad absoluta para repartir la herencia cuando hay hijos, ya que estos son herederos forzosos y tienen derecho a la llamada legítima.
El portal especializado Abogados Herencias recuerda la importancia de respetar esa legítima, pero explica que el margen que ofrece la ley permite favorecer a un descendiente dentro de determinados límites.
El patrimonio hereditario se divide tradicionalmente en tres tercios. Uno corresponde a la legítima estricta, que debe repartirse por igual entre todos los hijos. Otro es el tercio de mejora, que permite beneficiar a uno o varios descendientes. Y el tercero es el de libre disposición, que el testador puede dejar a quien quiera.
Esto significa que una vivienda puede adjudicarse íntegramente a un solo hijo si, al hacer el reparto global de la herencia, se utilizan correctamente los tercios de mejora y de libre disposición y se respetan los derechos mínimos que la ley reconoce a los demás. En muchos casos, la solución pasa por compensar económicamente a los otros hermanos o atribuirles otros bienes del patrimonio familiar.
Cuando la vivienda representa prácticamente todo el patrimonio del fallecido, la operación resulta más complicada, porque habrá que garantizar igualmente la legítima del resto de hijos. Si no se respetan esos derechos, el testamento puede ser impugnado judicialmente.
Incluso la desheredación solo es posible en casos muy concretos y justificables, por lo que no basta con una decisión personal para excluir a un hijo.
La planificación es la clave
Los especialistas insisten en que las buenas intenciones no siempre bastan. Dejar instrucciones claras en el testamento sobre quién recibirá una vivienda concreta y cómo se compensará al resto puede evitar numerosos problemas futuros. Incluso puede incluirse una motivación personal de esa decisión, aunque jurídicamente no sea imprescindible, para facilitar la comprensión del reparto entre los herederos.
