El hombre que hizo su funeral en vida con los amigos: "Cuando muera, quiero que entiendan que vencí al cáncer"
Tiago Pitthan, abogado brasileño de 46 años, fue diagnosticado con un cáncer gástrico incurable y decidió despedirse con música, cerveza, comida, abrazos y discursos
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Hablar de la muerte sigue siendo uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad. Sin embargo, cada vez más personas deciden darle la vuelta a esa idea y convertir la despedida en una celebración compartida, brindar con los amigos y acumular un último gran recuerdo colectivo. Eso es precisamente lo que ha hecho Tiago Pitthan, abogado y turismólogo brasileño de 46 años diagnosticado con un cáncer gástrico incurable a finales de 2023 y que ha decidido celebrar un 'velatorio en vida' con música, cerveza, comida, abrazos y discursos.
La inspiración le llegó tras el funeral de su padre, cuando pensó que el gran ausente era precisamente el homenajeado. Entonces tomó la determinación de no faltar al suyo propio. Lejos del dramatismo, el encuentro organizado en Campo Grande, en el suroeste de Brasil, reunió a familiares, amigos e incluso personas que habían seguido su historia en las redes sociales. Hubo samba, rock y muchas risas.
El propio Pitthan insistió en que no se trataba de despedirse de la vida, sino de celebrarla mientras todavía podía abrazar a quienes quería. Su mensaje ha dado la vuelta al mundo porque cuestiona una costumbre muy arraigada. ¿Por qué esperamos al funeral para decir lo que sentimos?
El evento, previsto para unas cien personas, reunió al menos a 400 tras su repercusión en redes sociales. La familia, inicialmente reacia, acabó sumándose al encuentro. Su madre, Mabel Pitthan, de 78 años, dijo haber sentido tristeza, pero también admiración por su hijo. Su hermano gemelo incluso viajó desde Portugal para acompañarlo en este momento tan especial.
Fiel a su espíritu, Tiago también dejó espacio para el humor. Organizó una coreografía sorpresa junto a sus amigos y eligió una canción cuyo título se traduce como 'Un muerto muy loco', dejando claro que no piensa rendirse ante la enfermedad. "Cuando muera, quiero que entiendan que vencí al cáncer", dijo en el discurso que dio al subir al escenario.
No es una ocurrencia aislada
Aunque el caso de Tiago Pitthan ha tenido una enorme repercusión mediática, los llamados "funerales en vida" existen desde hace décadas. En Japón reciben el nombre de seizensō y comenzaron a popularizarse en los años noventa como una forma de agradecer a familiares y amigos su compañía y, al mismo tiempo, liberarles de parte de la carga emocional y organizativa del funeral tradicional.
Una de las pioneras fue la actriz y cantante japonesa Takiko Mizunoe, que en 1992 celebró su propio funeral mientras seguía viva con la intención de expresar su gratitud a quienes habían formado parte de su vida. Aquel acto mezcló solemnidad y celebración y abrió un camino que después seguirían otras personas en Asia.
También se hizo célebre el caso del profesor universitario Morrie Schwartz, cuya historia inspiró el libro Tuesdays with Morrie. Antes de morir organizó una ceremonia en la que pudo escuchar los testimonios y el cariño de quienes le rodeaban. Aquella experiencia contribuyó a popularizar la idea en EEUU como una forma de cerrar asuntos pendientes y compartir afecto sin esperar al último adiós.
Vivir el homenaje
No todos querrían asistir a su propio funeral, desde luego. Para algunos sería una experiencia incómoda o demasiado intensa. Pero el éxito de iniciativas como la de Tiago Pitthan demuestra que muchas personas empiezan a entender el final de otra manera. Menos como un cierre solemne y más como una oportunidad para celebrar los vínculos construidos durante toda una vida. Al fin y al cabo, pocas cosas resultan tan valiosas como escuchar un 'qué suerte haberte conocido' cuando todavía queda tiempo para responder con un abrazo.
