Bienestar

Cansarse más a partir de los 50 no tiene nada que ver con la edad, según la ciencia

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La edad puede ser un factor, pero no es el único. Pexels
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MadridUna gran parte de la población pasa sus días agotada y esto es algo que solemos achacar a factores externos. No es raro pensar que el día ha sido muy largo, que hemos intentado hacer más cosas de las que podíamos o que el calor propio de la época del año nos impide sentir mayor energía. Sin embargo, llegados a cierta etapa de la vida, tendemos a escoger un nuevo culpable: la edad. 

Es habitual pensar que estar cansados una vez hemos pasado los 50 años es algo inevitable y, en algunos casos, así es. Esto no quiere decir que tengamos que resignarnos, pues si sabemos el motivo por el que nos sentimos cansados, es probable que podamos ponerle solución o por lo menos reducir ese cansancio. Si desconocemos la causa, es probable que lo mejor sea consultar con nuestro médico, porque un gran agotamiento de manera repentina puede ser una señal de que algo nos sucede. 

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Si se ha descartado que la fatiga se deba a una enfermedad y tampoco es debido a factores externos, puede que tampoco tenga nada que ver con la edad y el motivo no sea tan conocido como todos los anteriores. 

¿Estar más cansado a partir de los 50 no tiene que ver con la edad?

Es habitual que a partir de cierta edad nuestro cuerpo reaccione de manera diferente, porque no solo cambiamos por fuera conforme cumplimos años, también lo hacemos por dentro. Es habitual sentirnos más cansados a partir de los 50 porque es un síntoma de uno de los cambios fisiológicos más habituales, el aumento de la masa corporal y, sobre todo, la pérdida de masa muscular. Esta sarcopenia hace que se reduzca la fuerza, pero también la resistencia física

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Está también asociado con algunos cambios hormonales, que hacen que tengamos menos energía y, en ocasiones, estos cambios también vienen acompañados de deficiencias nutricionales, porque disminuye la capacidad de absorber algunas vitaminas y minerales. Es bastante frecuente que el sueño sea de peor calidad, lo que hace que la recuperación física y mental sea más difícil y que estemos más cansados a lo largo del día. Factores todos ellos relacionados directamente con la edad, pero que no son los únicos que conviene tener en cuenta. 

El cansancio también puede deberse a una alteración en la producción energética celular, lo que limita la capacidad del organismo de sostener sus funciones básicas y deriva en un cansancio crónico o fatiga. Puede estar ligada a la función mitocondrial

Las mitocondrias se encargan de generar energía y lo hacen en forma de ATP (adenosín trifosfato). Esto permite transformar los nutrientes en energía que el cuerpo puede emplear, pero si este proceso no funciona adecuadamente, disminuye la producción de ATP y esto es lo que causa la fatiga y el cansancio, tanto físico como mental, puesto que también puede disminuir la capacidad de concentración y provocar sensación de niebla mental. 

Esto puede deberse a distintas causas y algunas de ellas son conocidos habituales, como sucede con el estrés, que afecta a nuestra salud mucho más de lo que pensamos. En este caso, aumenta el cortisol y potencia el daño oxidativo, lo que puede afectar a las mitocondrias. También la inflamación relacionada con estilos de vida poco saludables, porque deteriora la función celular, reduciendo la capacidad de generar la energía que necesitamos. Los déficits nutricionales, sobre todo en el caso de vitaminas como las del grupo B o la coenzima Q10, pueden provocar estos efectos. La solución pasaría por evitar o reducir estos factores. 

Formas de combatir la fatiga y recuperar energía 

Además de cuidar nuestras mitocondrias, también conviene prestar atención a otros factores que pueden estar aumentando ese cansancio. Llevar una vida más activa y hacer ejercicio físico es una de las mejores formas de reducir la fatiga o evitar que vaya a más, no es tarea sencilla, sobre todo si estamos cansados, pero fomentar el desarrollo de la masa muscular puede ser clave. 

Se recomienda cuidar la alimentación, intentando no solo que sea saludable, también que sea variada para que no nos falte ningún tipo de nutriente, la hidratación es igualmente importante y en ocasiones no bebemos tanta agua como el cuerpo necesita. El descanso es primordial, el sueño debe ser profundo y de calidad, por lo que intentar tener una buena rutina parece una estupenda idea. 

El consumo de sustancias como la cafeína y el alcohol puede afectarnos también, por lo que es mejor evitarlas, así como intentar reducir el estrés y aprender a gestionarlo. El paso del tiempo puede hacer que nos sintamos más cansados, con menos energía, pero hay muchos tips que podemos seguir para evitar que ese agotamiento nos impida hacer todo lo que queremos hacer.